Camina por la Plaza de Albear y conoce la historia del acueducto

Acueducto de Albear

La Habana tiene muchas plazas, pequeñas, medianas y grandes, más o menos populares. Muchas de las plazas más pequeñas suelen pasar desapercibidas para el turista que camina por las calles de la capital cubana. Apuesto a que es el caso de esta pequeña y solitaria plaza, la Plaza de Albear.

La Plaza de Albear (así, con b), está en el la esquina de la calle Monserrate con Obispo y O’Reilly. Su corazón es la estatua de Francisco de Albear y Lara, una obra de 1985 realizada por José Vilalta de Saavedra, escultor de la isla. ¿Pero quién es Francisco de Albear que merece una estatua en una plaza de La Habana?

Para los años ’30 del siglo XIX La Habana ya era una ciudad importante con una población estable de 100 mil habitantes. El agua era un recurso indispensable pero el sistema de acueductos que la alimentaba daba muestras ya de ser insuficiente. Por eso, el entonces Capital General Miguel Tacón le ordenó a su jefe de ingenieros, Francisco de Albear, que ideara un nuevo sistema para aprovisionar de agua la ciudad.

Albear pensó en las aguas de los manantiales de Vento y así diseñó un sistema de canales realizados en mampostería que sería capaz de conducir el agua por gravedad desde los manantiales hasta la ciudad. La obra no era fácil sino bastante compleja pero después de un sinfín de cálculos el plano logró dibujarse. Lamentablemente Francisco de Albear no pudo ver finalizada su gran obra porque murió en 1887 pero le dedicó tres décadas a su proyecto.

Tan genial fue éste que recibió al Medalla de Oro en la Exposición Universal de París de 1878 por considerarse una obra maestra de la ingeniería del siglo XIX. Hoy se llama acueducto de Albear, en su honor.


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