
Salzburgo es una de esas ciudades europeas que enamoran a primera vista: casco histórico barroco, montañas a pocos minutos, el río Salzach atravesando el centro y un ambiente musical que se respira en cada esquina gracias a Mozart. Pero, más allá de sus iglesias y fortalezas, lo que realmente marca la diferencia es lo fácil que resulta usarla como base para explorar pueblos cercanos, lagos de postal y ciudades históricas tanto de Austria como de la vecina Baviera.
En un radio de apenas un par de horas se concentran cuevas de hielo únicas en el mundo, pueblos alpinos que parecen sacados de un cuento, minas de sal centenarias, montes míticos del esquí y ciudades con un peso histórico enorme como Viena o Innsbruck. Gracias a la excelente red de trenes y a unas carreteras panorámicas muy cómodas de recorrer, organizar excursiones de un día desde Salzburgo es sencillo y, sobre todo, muy agradecido para el viajero.
Werfen y el impresionante mundo subterráneo de las cuevas de hielo
A tan solo media hora en coche hacia el sur se encuentra Werfen, un pueblo alpino de postal rodeado de picos escarpados que se ha hecho famoso por albergar Eisriesenwelt, el mayor sistema de cuevas de hielo descubierto hasta la fecha. Hablamos de un entramado subterráneo que sobrepasa los 45 kilómetros de longitud, con galerías y salas que se extienden por más de 30.000 metros cuadrados de roca y hielo.
La visita a Eisriesenwelt no es una simple parada curiosa, sino una experiencia completa en la que se combinan un corto trayecto en teleférico, un ascenso a pie y un recorrido guiado por el interior de la montaña. En el interior de las cuevas, las temperaturas descienden con facilidad, pero lo que realmente deja helado son las formaciones de hielo gigantes, paredes translúcidas y figuras caprichosas esculpidas por la naturaleza a lo largo de miles de años.
Para sacarle todo el jugo a la jornada muchos viajeros optan por reservar una excursión guiada que, además de las cuevas de hielo, incluye otras paradas muy interesantes en la zona. Suele combinarse Eisriesenwelt con las cascadas de Golling, que salvan un desnivel de unos 75 metros en un entorno boscoso precioso, y con las históricas minas de sal de Salzwelten, donde se puede conocer el peso que tuvo la extracción de sal en la economía de la región.
Otro clásico de cualquier ruta por Werfen es la visita exterior al castillo de Hohenwerfen, una fortaleza medieval que domina todo el valle desde lo alto de una colina. Muchas excursiones añaden también un cómodo viaje en teleférico para disfrutar de panorámicas espectaculares de los Alpes de Salzburgo, con vistas que abarcan tanto la ciudad como las montañas cercanas.
Muy cerca de Werfen se encuentra Abtenau, una pequeña localidad con mercado tradicional que suele pasar más desapercibida pero que funciona fenomenal como base para rutas de senderismo suaves, paseos en coche por carreteras secundarias y escapadas algo menos masificadas que los grandes reclamos turísticos de la zona.
Obersalzberg y Berchtesgaden: historia y paisajes en Baviera
A unos 40 minutos al sur de Salzburgo, cruzando la frontera hacia Alemania, se encuentra la región de Berchtesgaden y, en concreto, la meseta de Obersalzberg, un lugar que combina un pasado histórico muy delicado con algunos de los paisajes más espectaculares de los Alpes bávaros. Durante la época nazi, esta zona fue un importante centro de poder y retiro para los principales dirigentes del régimen.
El lugar más conocido de Obersalzberg es el llamado Nido del Águila (Kehlsteinhaus), una construcción situada en lo alto de la montaña que Hitler utilizaba como refugio y punto de reunión. De las edificaciones originales del complejo de Obersalzberg queda poco en pie, pero la carga simbólica del enclave y las vistas panorámicas que ofrece siguen atrayendo a muchos viajeros interesados en la historia del siglo XX.
La manera más cómoda de conocer esta zona suele ser mediante una excursión organizada desde Salzburgo, que incluye el traslado por una carretera panorámica de montaña, la subida en autobús especial y ascensor hasta el propio Nido del Águila y un guía que pone en contexto los hechos históricos. A esto se suma la posibilidad de admirar el paisaje del valle del Königsee y ver, de camino, puntos de interés como el castillo de Hellbrunn en las afueras de Salzburgo.
Más allá del componente histórico, Berchtesgaden es una zona fantástica para actividades al aire libre: rutas de senderismo de distintos niveles, miradores hacia los Alpes bávaros, praderas altas donde pastan las vacas en verano y carreteras escénicas que invitan a ir parando para contemplar el paisaje. Es un claro ejemplo de cómo en esta región se entremezclan naturaleza, memoria y turismo de manera muy intensa.
Otro atractivo importante en la base de Obersalzberg es la mina de sal de Berchtesgaden, con unos 450 años de historia. Hoy funciona como museo interactivo y visita turística muy entretenida: se desciende en un pequeño tren minero, se recorren galerías iluminadas, se cruza un lago subterráneo en barca y no falta el clásico tobogán de madera por el que los mineros se desplazaban entre niveles. Es una visita perfecta si viajas en familia o quieres entender de primera mano la importancia de la sal en la economía local.
Hallstatt y el lago Hallstätter See: postal alpina por excelencia
Aproximadamente a una hora al sureste de Salzburgo en coche se encuentra uno de los rincones más célebres de Austria: el lago Hallstätter See y el pueblo de Hallstatt, un conjunto tan fotogénico que incluso tiene réplica en China. La combinación de casas tradicionales apretadas junto a la orilla, montañas que caen casi a plomo sobre el agua y un casco antiguo cuidado al detalle ha convertido el lugar en un imán para fotógrafos y viajeros.
El lago Hallstätter See se extiende a lo largo de unos ocho kilómetros, con una anchura que llega a los dos kilómetros en algunos puntos. Sus aguas tranquilas invitan a practicar deportes como el buceo, la natación o paseos en barca, ya sea en embarcaciones modernas o en las tradicionales barcas de fondo plano conocidas como Salzkammergut, típicas de esta región lacustre austríaca. La pesca también goza de muy buena fama en la zona.
Alrededor del lago se despliega una red de senderos que recorre bosques, laderas y miradores naturales, ideales para quienes disfrutan caminando entre naturaleza. La flora es especialmente variada, con presencia de orquídeas autóctonas y otras especies alpinas, lo que hace que, sobre todo en primavera y verano, el paisaje sea todavía más llamativo.
El pueblo de Hallstatt, cuyo nombre está ligado a las antiguas minas de sal cercanas, concentra varios puntos de interés en un espacio reducido. La plaza del mercado es un rincón encantador con fachadas de colores y balcones floridos, mientras que sus iglesias destacan tanto por su ubicación privilegiada como por detalles singulares, como la llamada Casa de los Huesos, donde se conserva un osario con restos humanos decorados que sorprende a muchos visitantes.
Uno de los rincones más fotografiados del pueblo es el llamado Photo Point en el distrito de Römisches, desde donde se obtiene la clásica vista de Hallstatt con la iglesia, las casas escalonadas y el lago de fondo. En temporada alta suele estar bastante concurrido, pero merece la pena aguantar unos minutos para disfrutar de la panorámica con algo de calma.
Una forma muy práctica de visitar la zona desde Salzburgo es apuntarse a una excursión de medio día o cinco horas, que suele incluir transporte, una parada en la cascada de Mühlbach -un salto de agua muy accesible- y la opción de subir en teleférico hasta el Skywalk, una plataforma mirador situada unos 380 metros por encima del pueblo con vistas espectaculares sobre el lago y el valle.
Estas excursiones suelen dejar también tiempo libre para recorrer Hallstatt por tu cuenta, normalmente alrededor de dos horas y media. Es el momento perfecto para pasear sin prisa por las callejuelas, entrar en alguna iglesia, visitar el osario o sentarse en una terraza a orillas del lago antes de regresar a Salzburgo con la sensación de haber estado en una auténtica postal alpina.
Kitzbühel: la meca del esquí que también brilla en verano
A poco menos de 90 minutos hacia el suroeste de Salzburgo se llega a Kitzbühel, uno de los centros de esquí más prestigiosos y conocidos de Austria. Aunque en invierno es cuando acapara titulares por sus pistas y competiciones de alto nivel, lo cierto es que en verano también funciona muy bien como destino de naturaleza activa.
El núcleo urbano de Kitzbühel conserva un encanto medieval muy particular, con casas de tejados a dos aguas y fachadas de colores suavemente pastel, calles estrechas y comercios que mezclan tiendas tradicionales con boutiques modernas. Pasear sin plan por su centro es una buena manera de empezar a tomarle el pulso al lugar antes de lanzarse a la montaña.
En los meses cálidos, las actividades estrella son el senderismo, el ciclismo y el golf. Numerosas rutas señalizadas de diferentes niveles parten de la localidad y ascienden por prados y bosques, mientras que varios campos de golf con vistas a las cumbres se han consolidado como reclamo para quienes buscan combinar deporte y paisaje en un entorno muy cuidado.
La montaña más cercana y accesible desde Kitzbühel es el Hahnenkamm, con 1.655 metros de altitud, famosa en el mundo entero por albergar una de las pruebas de descenso más exigentes de la Copa del Mundo de esquí. El acceso se realiza fácilmente en teleférico o telesilla, y desde la parte superior se abren senderos con vistas espectaculares. Incluso si solo se realiza una parte del recorrido a pie, la sensación de estar literalmente en mitad de los Alpes compensa de sobra.
Como alternativa al Hahnenkamm, el Hornköpfli (1.772 metros) ofrece una experiencia similar, también con acceso en teleférico y vistas de primer nivel. En su cima se encuentra la Gipfelhaus, un curioso complejo que reúne una pequeña capilla, un restaurante y un jardín alpino, lo que convierte la visita en un plan muy completo para pasar medio día entre montaña y tranquilidad.
Klagenfurt: un casco antiguo con mucho encanto cerca de Eslovenia
A unas dos horas y media al sur de Salzburgo, ya muy cerca de la frontera eslovena, se encuentra Klagenfurt, una ciudad que nació como mercado en el siglo XII y que hoy es famosa en toda Europa por su bien conservado casco antiguo. Perderse por sus calles es viajar atrás en el tiempo, pero con todas las comodidades y servicios de una ciudad moderna.
El centro histórico de Klagenfurt se caracteriza por sus callejuelas medievales, en las que se suceden edificios antiguos con soportales y patios interiores de estilo renacentista. Muchos de estos patios, que antaño pertenecieron a comerciantes y artesanos, han sido rehabilitados y hoy albergan galerías de arte, boutiques, restaurantes y cafeterías con mucho encanto.
El antiguo foso defensivo de la ciudad se ha transformado en un canal todavía muy utilizado, que rodea parte del casco histórico y recuerda que, en su momento, Klagenfurt fue una plaza fortificada de importancia. Todavía se conservan restos de las murallas y baluartes, integrados en paseos y zonas verdes que resultan perfectos para dar una vuelta tranquila.
Uno de los símbolos más conocidos de la ciudad es la Fuente del Dragón (Lindwurmbrunnen), ubicada en la Neuer Platz. Se trata de una gran escultura del siglo XVI que representa al dragón legendario que, según la tradición, aterrorizaba la zona hasta ser vencido por los habitantes del lugar. La fuente se ha convertido en punto de encuentro y en una de las imágenes más fotografiadas de Klagenfurt.
Si dispones de algo más de tiempo, muy cerca se encuentra Minimundus, un parque temático donde se exhiben maquetas a escala de algunos de los edificios y monumentos más famosos del mundo. Es una visita entretenida, especialmente si viajas con niños, y permite dar una especie de “vuelta al mundo” en unas pocas horas, con maquetas muy cuidadas y multitud de detalles.
En conjunto, las excursiones desde Salzburgo permiten encadenar pueblos alpinos, ciudades históricas y parajes naturales que van desde lagos tranquilos hasta montañas emblemáticas y minas centenarias.
Ya sea en tren o en coche, en visitas guiadas o por libre, esta red de destinos cercanos convierte a Salzburgo en una base perfecta para explorar Austria y la vecina Baviera más allá de lo que suelen mostrar las guías más rápidas.










