Arquitectura colonial en Cuba

Después de que España decidió a conquistar y colonizar la isla de Cuba, Don Diego Velázquez fue enviado al Nuevo Mundo. Entre 1512 y 1519, fundó las primeras siete municipios de Cuba, es decir, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, San Salvador de Bayamo, Santiago de Cuba, Trinidad Sanctisima, Sancti Spíritus, Santa María del Puerto del Príncipe (hoy Camagüey), y San Cristóbal de La Habana.

Hoy en día, aún conservan gran parte de su pasado con encanto y digna. La Habana y Trinidad son, sin lugar a dudas, los que mejor han mantenido sus núcleos históricos, con el mayor porcentaje de sobrevivir edificios antiguos y plazas públicas y que reúne elementos arquitectónicos, históricos y culturales de gran valor. Ambos han sido designados por la UNESCO como Patrimonio Mundial.

Sin embargo, el resto no son menos noble en linaje y ofrecen una gran variedad de monumentos arquitectónicos e históricos, plazas, fortalezas y palacios. Por ejemplo, a pesar de que los habitantes de Bayamo quemaron su ciudad a la tierra en los primeros días (1868) de la Guerra de la Independencia por lo que no se cayera en manos enemigas.

Bayamo, sin embargo ha conservado una parte de la primitiva iglesia parroquial y un sinnúmero de lugares históricos muy importantes, más el color local de sus tradiciones, que se caracteriza por paseos en buggy por las calles venerables.

El contemporáneo Camagüey, una vez llamada Puerto Príncipe, con una antigua ciudad tan grande como La Habana y muchas veces más grande que Trinidad, va a deslumbrar a los visitantes con sus calles peculiar pequeños, sus iglesias, plazas y palacios, así como con sus patios acogedores vigilado por la arcilla de gran frasco en forma de tinajones usar en forma local como colectores de agua de lluvia.

Baracoa y Santiago de Cuba son encantadoramente auténticos. Situado junto al mar y rodeado de montañas, estas ciudades son famosas por su distintivo sabor del Caribe. Santiago San Pedro de la Roca del Morro y la casa de Adelantado de Velázquez son definitivamente vale la pena una visita.

 Baracoa, la ciudad más antigua de Cuba y la primera capital, guarda celosamente la reliquia primer cristiano del Nuevo Mundo, la Santa Cruz de la Parra, mantiene a Nuestra Señora de la Asunción de la Iglesia Católica.

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