Atenas, la ciudad clásica por excelencia

Atenas-de-noche

El punto culminante de la obra, es la sala llamada del Partenón, en el tercer piso. Los arqueólogos griegos optaron por una reconstrucción del friso del Partenón gracias a la integración de algunos vestigios conservados en Atenas y de las copias de las placas, que en su mayoría se encuentran en Londres y se distinguen por su color blanco.

Luego se puede acudir al Acrópolis. Fortaleza en la época micénica, esta roca abrupta se convirtió posteriormente en culto que albergaba varios templos. Tras las destrucciones de las Guerras Médicas, Pericles reconstruyó y embelleció la Acrópolis, edificando la mayoría de los grandes edificios que se pueden contemplar hoy en día.

Después de haber franqueado los Propileos, entrada monumental, descubrimos el templo de Atenea Niké, la victoriosa, el Erecteion con sus célebres cariatides y construido según la tradición en el lugar donde tuvo lugar la disputa entre Atenea y Poseidón, y por supuesto el Partenón, obra emblemática de clasicismo griego donde se expresa una concepción arquitectónica muy sutil, haciendo que prevalezca la ilusión óptica.

Las majestuosas ruinas de la antigüedad ofrecen un espectáculo grandioso, lleno de calor, el Partenón en la Acrópolis expresa la potencia de Atenas, mientras que el Olimpo y Delfos traducen la importancia del teatro, de las competiciones deportivas panhelénicas, y sobre todo la religión, con el oráculo de Apolo, en un marco espectacular.

Atenas la Acrópolis y el Museo Arqueológico

Atenas es sin duda la ciudad antigua más célebre de nuestros días. En su apogeo, hacia el siglo V antes de Jesucristo, su territorio se extendía sobre 2.650 kilómetros cuadrados, y se estima que el número de habitantes era de 250 a 300.000 personas. Se trataba de la ciudad más poblada y más extensa de su tiempo.

Una visita a la Acrópolis, donde se enraízan los mitos fundadores. Poseidón, dios del mar, hizo que surgiera una fuente de su tridente, pero Atenas, diosa de la sabiduría, hizo crecer el olivo de la paz.

Accediendo por los Propileos, entrada monumental, se entra en el templo de Atenea Niké, la victoriosa, y luego al Partenón, obra emblemática del clasicismo de la segunda mitad del siglo V antes de Cristo, donde se expresa una concepción arquitectónica muy sutil que merece la pena descubrir.

¿Quieres reservar una guía?

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*