Cambio en el termómetro

Las noticias del calor repentino me sobrepasan… ¿Pero qué pasa? ¿Os parece normal que en pleno mes de Octubre, después de pasar una severa gota fría, el clima cambie a un veranito caluroso que invita al baño en playas y piscinas?

A ver esto estaba yo acostumbrada cuando nos referíamos a los tipical-Benidorm-guiris… Ellos sí son fans de meterse en el agua hasta en Diciembre. Pero que hasta mis propias ansias se vuelvan locas por un bañito, con lo friolera que soy, en casi vísperas de Halloween… ¡No! ¡Eso sí que no es normal!

Aquí se está viendo claramente la mano del hombre en este pobre Mundo, que anda medio resfriado con el ineludible cambio climático. ¿No os remuerde la culpa? A mí sí, pero me fastidia no ser tan buena persona como para evitar día tras día dañarlo más… Ojalá me duraran más los buenos propósitos…

Tal vez si a mi alrededor lo más normal fuera el reciclaje, el ahorro de agua y de energías no renovables, evitar la contaminación, etc, pues yo seguiría concienciada a todas horas, y no olvidaría lo que se debe hacer. Pero lamentáblemente la sociedad todavía no se mueve de esta manera, y yo, humana y tonta, a veces me dejo llevar por la corriente.

Y este planteamiento para disculpar nuestro comportamiento derrochador, creo que es mucho más común de lo que parece. El cuidado del Mundo obliga a un esfuerzo, que a muchos hace sentir agobiados, cuando ven al vecino no actuar en consecuencia: – “Tanto ahorro de agua, y el de arriba juega con pistolas de agua…” ¿a que sabéis que sentimiento produce?

Por tanto, me queda pediros a todos un favor personal, que seguro me vendrá bien a mí y  nos beneficiará a todos. Intentad como yo proponeros un cambio de actitud con  respecto al desgaste del Mundo. Si todos nos planteamos como un hecho el mismo propósito, cuando uno de nosotros decaiga en sus convicciones, el de al lado le podrá recoger de nuevo, mostrándole el camino que ambos habían decidido seguir.

Así que hoy mismo vuelvo a motivarme con el cuidado del Mundo. Y lejos de llorar la situación actual, vamos a celebrar nuestro cambio de actitud. ¿Qué tal un baño en la playa para festejarlo? ¡Qué irónica soy, ¿eh?!

En fin, siempre con positividad y con esperanza de curar un poquito entre todos a nuestro gran enfermito.

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