Los cantes de ida y vuelta, la huella del Caribe en el flamenco

Los españoles no sólo dejamos nuestra huella en toda América y en especial el Caribe, lugar donde primero arribaron los barcos españoles en los últimos años del siglo XV y el siglo XVI, sino que también nos trajimos muchas cosas de aquellas tierras. Aparte de los productos y riquezas que entraron como oro, patatas, tomates o tabaco, las manifestaciones culturales también se vieron influidas como es el caso de la música.

Dentro del flamenco existen varios palos que se conocen como «Cantes de ida y vuelta» que son aquellos que se originaron a partir de la música popular latinoamericana.

Se emplea la expresión «Cantes de ida y vuelta» porque se creía que estos estilos habían llegado a América por los emigrantes españoles, se habían transformado allí, y con el regreso de los emigrantes y sus descendientes, se habían conformado los palos que conocemos.

Actualmente se considera que estos palos surgieron en América y fueron traídos a España y posteriormente «aflamencados» para su mejor aceptación.

Son considerados «Cantes de ida y vuelta» la guajira, la colombiana, la petenera, la rumba, la milonga y la vidalita. De estos cantes, los más populares son los siguientes:

  • La Guajira, procedente de Cuba donde se llamaba guajiro a los campesinos blancos. Es uno de esos cantes que se aflamencaron al llegar a España y su procedencia es el punto cubano. Se cree que llegó a España a mediados del siglo XIX y está calificada de copla híbrida.
  • Las Colombianas, que nada tiene que ver Colombia, a pesar de su nombre. Lo creó en tiempos de la República Pepe Marchena y es el resultado de una amalgama entre un conocido corrido mexicano y un zortzico vasco.
  • La rumba es un género afroamericano oriundo de Cuba y el guaguancó cubano parece ser el punto de partida para la rumba flamenca. Las primeras rumbas flamencas sonaron en la ciudad de Cádiz, puerto de entrada y salida para América a partir del siglo XVIII.

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