Córcega

Córcega

Bahía de Ajaccio

Córcega es una de las islas más bonitas de Europa. Está delimitada por los mares de Liguria, Tirreno y Mediterráneo. Pese a estar separada por tan solo doce kilómetros de Cerdeña, la extensión del estrecho de Bonifacio, pertenece a Francia, mientras que el territorio sardo es italiano. De hecho, una de las principales figuras de la historia gala nació en Córcega. Como sabrás, se trata de Napoleón Bonaparte, quien vino al mundo en Ajaccio, una de sus principales ciudades.

Ya los antiguos griegos bautizaron la isla corsa como Kallisté o «la más Bonita». Lo cual te dará una idea de todas las maravillas naturales que puedes ver en ella. Pero también te ofrece un excelente patrimonio monumental y otros muchos atractivos. Si te apetece conocer Córcega, síguenos.

Qué ver en Córcega

Por si todo lo anterior fuera poco, la isla francesa posee un envidiable clima mediterráneo y más de mil kilómetros de costa en la cual se alternan preciosas playas y escarpados acantilados de vértigo. Pero vamos a visitar primero sus principales localidades.

Ajaccio o la Córcega de Napoleón

Como te decíamos, el Emperador Bonaparte nació en Ajaccio. Es lógico por tanto que muchas de las atracciones turísticas de esta ciudad lo tengan como protagonista. Algunas de ellas son la Casa-Museo Bonaparte, en la que vivió; la Capilla Imperial, donde está enterrados sus familiares; el Salón Napoleónico en el Ayuntamiento y varios monumentos sobre su figura. Entre estos, destaca el ubicado en la plaza Austerlitz (ya de por sí un homenaje), con su efigie en bronce sobre una pirámide.

Pero Ajaccio tiene muchas otras cosas que ver. Te aconsejamos que visites la catedral de la Asunción, construida en 1577 y que responde al estilo barroco de la Contrarreforma. También debes ver el palacio Fesh, que alberga una pinacoteca considerada la más importante de Francia después del Louvre de París; la Ciudadela y las torres genovesas o los edificios del Ayuntamiento, la Biblioteca y del palacio Lantivy, todos ellos del siglo XIX.

El palacio Lantivy

Palacio Lantivy

Pero no puedes irte de Ajaccio son ver uno de los atardeceres más bonitos del mundo. Justamente puedes observarlo desde una de las torres genovesas que se halla frente a las islas Sanguinarias. De hecho, estas reciben este nombre porque los rayos del sol les dan ese color al retirarse. También puedes apreciarlo desde la ruta de senderismo des Cretes, que es muy sencilla.

Finalmente, no dejes de empaparte de la forma de vivir de los nativos. De hecho, en toda Francia se habla del arte de vivir «a l’ajaccienne» por la animación de las calles de la localidad, llenas de bares, restaurantes y mercados al aire libre.

Bastia

Un poco más pequeña que la anterior, es la capital de la prefectura de Alta Córcega, una de las dos en que se divide la isla. Es también su principal puerto marítimo, quizá por hallarse frente al golfo de Liguria y, por tanto, más próxima a Francia que el resto de Córcega.

Su centro neurálgico, junto al Puerto Viejo, es la plaza del Mercado, llena de puestos de todas clases. Pero lo más destacado desde la perspectiva artística de Bastia es su magnífico patrimonio de monumentos barrocos. Destaca entre ellos la catedral de San Juan Bautista o Nueva por contraposición a la procatedral de Santa María, una joya renacentista.

No obstante, quizá el principal monumento de Bastia sea el palacio de los Gobernadores, edificado en el siglo XIV, aunque ha tenido que ser reconstruido varias veces. También te aconsejamos visitar en la ciudad corsa la enorme plaza de San Nicolás, el Palacio de Justicia, el Jardín Romieu o el teatro.

Vista de la ciudad de Bastia

Bastia y catedral de San Juan Bautista

Otras localidades

Tanto Ajaccio como Bastia son localidades muy bonitas. Sin embargo, quizá el mayor atractivo de Córcega resida en sus impresionantes paisajes y en sus pequeños pueblos llenos de tipismo y belleza. Vamos a visitar algunos de ellos.

Bonifacio

Situada al pie mismo de las Bocas de Bonifacio, nombre que se da al estrecho que separa la isla de la de Cerdeña, está lleno de encanto. Imponente es el fiordo de casi cien metros que resguarda su puerto, pero también puedes visitar su ciudadela amurallada, construida en tiempos del dominio genovés.

Calvi

Situada al norte de la isla, en una región habitada desde hace más de dos mil quinientos años, como prueban los yacimientos arqueológicos de Raccu y Revellata, es una de las localidades más antiguas de Córcega. También cuenta con una ciudadela de los tiempos genoveses y con preciosas capillas como las de San Antonio, del siglo XVI, y de Notre Dame de la Serra, que alberga a la patrona de la villa.

Como curiosidad, te diremos que los nativos señalan una casa actualmente en ruinas como la natal de Cristóbal Colón. Pero lo mejor de este pequeño pueblo son las maravillosas vistas de la costa que tienes desde la ciudadela.

Corte, la capital histórica de Córcega

Quizá por hallarse en el centro de la isla, en las estribaciones de la montaña central de la misma, Corte fue la primera capital de Córcega. Justamente en ella destaca el llamado Nido del Águila, la antigua ciudadela del siglo XV construida sobre un promontorio. Sobre ella está el mirador, desde el cual tienes imponentes vistas de todo el valle de Restonica.

También puedes ver en Corte la iglesia de la Anunciación, el Palacio Nacional y el Ayuntamiento. Pero, sobre todo, el Museo Regional de Antropología de Córcega.

Vista de Bonifacio

Bonifacio

La naturaleza de Córcega

Ya hemos visto las principales atracciones monumentales de Córcega. Pero ahora vamos a detenernos en las zonas naturales más bonitas, algunas de ellas realmente impresionantes e incluso únicas.

Cap Corse

Al norte tienes Cap Corse, una península que se adentra unos cuarenta kilómetros en el mar y te ofrece algunas de las playas más bonitas. Nace a los pies del monte Stello y la mayoría de sus pueblos se hallan esculpidos sobre escarpadas colinas. Te recomendamos que visites Castra o Centuri-Port, que podrás recorrer siguiendo alguno de los numerosos circuitos de montaña de la zona.

Nebbio

Al lado de Cap Corse se encuentra la región del Nebbio, con maravillosas playas como las de Saleccia y Lodo que se combinan con grandes extensiones de viñedos y pueblos como el turístico Saint Florent o Patrimonio, este último con su catedral de Saint Martín.

La Balagne

Con pueblos como Calvi, de que ya te hemos hablando, La Balagne cuenta con espacios naturales únicos como el desierto de Agriates, los bosques de Melaja y Tartagine o la garganta del Asco. También debes visitar la Ille Ruousse, con una preciosa playa y un faro ubicado en la península de la Pietra desde el cual puedes ver también preciosas puestas de sol.

Castagniccia

Muy distinta de las anteriores es la zona de Castagniccia, situada entre Bastia y Corte, pero en el interior. De hecho, su orografía montañosa la hizo casi impenetrable hasta hace apenas unas décadas. Pero también por ello sus espectaculares bosques de castaños han permanecido intactos. También sus pueblos han conservado todo el encanto tradicional. Así lo verás, por ejemplo, en Bisinchi, Croce o Campino.

Valles de Restonica y de Tavignano

Situados en el centro de la isla, conforman la zona más montañosa de la misma. Ofrece paisajes espectaculares como el bosque de Vizzabona, los lagos de Capitelo y Nino o las gargantas del río Asco, donde además puedes disfrutar de piscinas naturales. Pero, sobre todo, es un auténtico santuario para los senderistas.

El valle de Restonica

Valle de Restonica

Especialmente famosa es la ruta GR20, que cruza la isla de noroeste a suroeste a lo largo de 122 kilómetros con grandes desniveles. Aunque te encuentres preparado para hacerla, procura seguir las etapas que marcan los expertos porque es un recorrido muy duro, sobre todo en su parte norte. Al menos, debes dividirla en quince etapas y caminar durante unas siete horas diarias. Pero también puedes hacer solamente su vertiente norte o únicamente la sur. En cualquier caso, el esfuerzo merece la pena porque también está considerada una de las rutas más bellas de toda Europa.

Justamente en el pueblo de Calacuccia, perteneciente a la región de Niolu, comienza la ascensión al monte Cinto que es el punto más alto de la isla y alberga la estación de esquí de Col de Vergio.

Costa Serena y Costa Verde

Situadas en la parte oriental de la isla, la primera destaca por sus impresionantes playas de arenas finas, por otros parajes como los estanques de Diana y de Urbino, así como por localidades como Aleria, una antigua ciudad romana.

Respecto a la Costa Verde, no va a la zaga a la anterior en cuanto a hermosos arenales. Pero especial interés tienen en ella sus pueblos colgados de las laderas de las montañas. Y, si de estos hablamos, Cervione es una visita imprescindible, con su catedral y su museo de arte y tradiciones populares.

La costa oeste

Esta zona es una de las más variadas en paisajes de toda la isla y cuenta nada menos que con tres lugares que son Patrimonio de la Humanidad. Se trata de la Reserva de Scandola, una península que extiende hasta el mar el Parque Regional de Córcega y en la cual puedes ver los tafoni, unos agujeros peculiares; los Calanques de la Piana, unas impresionantes rocas aserradas de colores rosa y anaranjado, y el golfo de Girolata, con acantilados rojos que superan los trescientos metros de altura.

En fin, estas son algunas de las maravillas naturales que puedes ver en Córcega. Pero hay más. Imposible sería mencionarlas todas. Sirvan como ejemplo las islas Lavezzi, reserva natural de aves; la zona protegida de Roccapina, con su león de piedra, que es una enorme roca; las ya mencionadas islas Sangunarias; las gargantas de Prunelli; el parque A Cupulatta, centro de cría de tortugas, o las cuevas marinas de Bonifacio.

Los calanques de Piana

Calanques de Piana

Qué comer en Córcega

La gastronomía corsa tiene características francesas pero también una importante influencia italiana. Curiosamente, una de sus bases culinarias es la castaña, muy abundante en la isla y de la cual se hace incluso harina. Combinándola con agua salada se hace una especie de pan delicioso o polenta.

No es, ni mucho menos, el único producto típico de Córcega. Muy famosos en toda Francia son sus embutidos, que se obtienen principalmente del jabalí. Entre ellos, el prisuttu o jamón y las populares figatelli, unas salchichas oscuras que se elaboran con la casquería del cerdo.

También son famosos los quesos de la isla, sobre todo el Brocciu, preparado con leche de oveja. Se utiliza para cocinar distintos platos como los canelones fondants, la tortilla de queso o los fritelle, unos buñuelos rellenos de Brocciu.

Otros platos típicos son el civet de jabalí, el cabrito preparado a fuego abierto, la sopa de carne y castañas, los mariscos y toda clase de pescados. En cuanto a los dulces, te aconsejamos que pruebes los canistrelli, unas galletas de anís, pero también la torta castagnina y el falculelle, sin olvidar la miel corsa.

Finalmente, para beber, tienes la pietra, una cerveza elaborada con castañas; buenos vinos de la tierra (hay nueve denominaciones de origen), excelentes aguas minerales y el rappu, un licor típico.

Civet de jabalí

Un civet de jabalí

Cuándo es mejor ir a Córcega

La isla francesa tiene un clima mediterráneo suave y agradable todo el año. En invierno, las temperaturas se mueven entre los cuatro y los catorce grados, mientras que en verano oscilan entre los diecinueve y los veintisiete.

Sin embargo, durante el estío, la afluencia de turistas es enorme y, además, hay días de verdadero calor, muy agradable para estar en la playa, pero menos si quieres visitar monumentos o recorrer los pueblos de la isla.

Por todo ello, nuestra recomendación es que visites Córcega en primavera u otoño. Este último, sobre todo el mes de octubre, es realmente agradable, con temperaturas en torno a los veintiún grados, lo cual te permite también disfrutar del mar.

Cómo llegar a Córcega

La isla cuenta nada menos que con cuatro aeropuertos: el de Poretta en Bastia; el de Figari, cerca de Porto-Vecchio; el Napoleón Bonaparte en Ajaccio y el Sainte Catherine en Calvi. Sin embargo, no hay vuelos regulares directos desde España. Por tanto, tendrás que volar primero a Italia o al sur de Francia, desde donde salen aviones todos los días, para tomar un enlace.

Saint-Florent

Otra posibilidad es que viajes en ferry. Tampoco los tienes desde nuestro país. Pero puedes viajar en coche hasta Marsella, Niza o Toulon y coger allí el barco, que además te permite llevar el vehículo. Es una forma muy cómoda de llegar a Córcega porque la travesía dura entre tres y cinco horas y media (en función de dónde tomes el ferry). Además, al permitirte llevar tu propio coche, ya tienes un medio en el que moverte por la isla.

No obstante, esta se halla bien comunicada. Incluso hay un tren turístico, conocido como el trinighellu, que la recorre entera parando en dieciséis estaciones, algunas de ellas inaccesibles por carretera.

En conclusión Córcega es uno de los destinos turísticos por excelencia de Europa. No es casualidad, ya que te ofrece de todo: maravillosas playas y espacios naturales inigualables, un clima suave todo el año, un importante patrimonio monumental y una deliciosa y sana gastronomía. ¿A qué esperas para reservar tu viaje?

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