Costa Brava

Vista de la Costa Brava

La Costa Brava

La Costa Brava es una franja litoral de la provincia de Gerona que se extiende desde Portbou, en la frontera con Francia, hasta Blanes, a apenas una hora de Barcelona. En total, abarca más de doscientos kilómetros que incluyen comarcas como la del Alto y Bajo Ampurdán y la de La Selva. Debe su nombre al periodista Ferrán Agulló, quien la bautizó así a principios del siglo XX por su litoral agreste y lleno de acantilados donde bate el mar.

Habitada desde el Paleolítico, la Costa Brava albergó a íberos, griegos y romanos, de cuyas civilizaciones han quedado vestigios en la zona. Pero, si por algo destaca esta es por sus maravillosos paisajes, englobados nada menos que en ocho parques naturales, y por la belleza de sus pueblos y aldeas marineras. Si quieres conocer mejor la Costa Brava, te invitamos a seguirnos.

Qué ver en la Costa Brava

Un recorrido por esta zona litoral debe tener parada obligatoria en sus principales pueblos, pero también en algunos de los espacios naturales que te hemos mencionado. Comenzaremos nuestro itinerario por las primeras y partiendo de la misma frontera gala.

Portbou, el pueblo más septentrional de la Costa Brava

Situada en la cala del mismo nombre, esta pequeña población de apenas mil habitantes es la más septentrional de la Costa Brava. Debido a su situación geográfica, en un valle, no ha sucumbido a la especulación inmobiliaria y ha mantenido todo su encanto marinero. De hecho, no es raro ver por su costa los llaguts, antiguos barcos pesqueros ahora dedicados a rutas turísticas.

En ella puedes disfrutar de magníficas playas como la del Pi, la Grande o la de Claper. Pero también puedes visitar monumentos como la iglesia de Santa María, construida a fines del siglo XIX en estilo neogótico con un impresionante campanario exento, y la estación de ferrocarril, un edificio de 1929 que recuerda, por su construcción, en cierto modo, a la de Canfranc.

Vista de Cadaqués

Cadaqués

Cadaqués, la inspiración de Dalí

Esta pequeña villa del Alto Ampurdán cuenta con todos los atractivos para que la visites. Ubicada junto al cabo de Creus, del que hablaremos más adelante, subyugó a Salvador Dalí, quien vivió en ella durante más de cincuenta años. Justamente, uno de los lugares que debes visitar en Cadaqués es la casa museo del pintor.

Pero más bonito aún es su casco histórico de calles estrechas que llevan hasta la preciosa iglesia de Santa María, construida en el siglo XVI, que destaca por su fachada blanca y su torre cuadrada con cima octogonal. Dentro puedes ver igualmente un magnífico retablo barroco realizado con madera dorada y, al lado del templo tienes un mirador que te ofrece vistas espectaculares de la Costa Brava.

También merece la pena que visites en Cadaqués el castillo de San Jaime, del siglo XIX y declarado Bien de Interés Cultural. Lo encontrarás en el cerro de las Tres Cruces.

Rosas y su formidable ciudadela

Llegamos en nuestro recorrido por la Costa Brava a una de las localidades importantes de la zona. Con preciosas playas y un bonito paseo marítimo lleno de palmeras, Rosas te ofrece monumentos que van desde la época megalítica hasta la actualidad. En cuanto a la primera, tienes el conjunto de dólmenes y menhires repartido por los montes cercanos a la villa.

También te aconsejamos visitar en Rosas la iglesia de Santa María, construcción neoclásica del siglo XIX; los castillos de la Trinidad y de Soplalaraña y la ciudadela visigoda del Puig Rom, muy cerca de la cual tienes un mirador con maravillosas vistas tanto del golfo de Rosas como de la llanura del Alto Ampurdán.

Pero sobre todo destaca en la villa su ciudadela, edificada en el siglo XVII como resguardo de la antigua población y que, por tanto, incluye restos de la Roda griega, de la época romana y del Medievo. Actualmente, hay un centro de interpretación donde podrás conocer mejor este monumento, declarado Bien de Interés Cultural en 1961.

Vista de la ciudadela de Rosas

Ciudadela de Rosas

San Pedro Pescador, una de las mejores playas de la Costa Brava

Esta preciosa villa marinera destaca por su casco antiguo de calles estrechas y casonas históricas, algunas del siglo XVI. Y también por los restos de su impresionante muralla, por la iglesia dieciochesca y por su castillo.
Pero, sobre todo, puedes disfrutar en ella de una magnífica playa de siete kilómetros de longitud. Una parte de esta se encuentra dentro del Parque Natural de las Marismas del Ampurdán, del cual volveremos a hablar.

La Escala: huella griega en la Costa Brava

También este pequeño pueblo cuenta con magníficas playas y calas de arenas finas. Pero, sobre todo, debes visitarla porque en su término municipal se encuentran los restos de la antigua ciudad greco-romana de Ampurias.

El yacimiento es uno de los más grandes de aquella época en España y consta de tres partes bien diferenciadas. La más antigua es la Palaiápolis, ya citada por Estrabón. Más reciente es la Neápolis, que nació fruto del crecimiento de la anterior. Y, finalmente, está la Ciudad Romana, un enorme perímetro fortificado que alberga varias calles.
Muchas de las piezas halladas en la zona están expuestas en el Museo Arqueológico de Cataluña-Ampurias, que puedes visitar en el mismo recinto de la antigua ciudad greco-romana.

Palafrugell, algunas de las mejores calas de la Costa Brava

Situado al pie del macizo de les Gavarres, Palafrugell cuenta con algunas de las más bonitas calas de la zona. Te hablamos de cala Marquesa, Aigua Xelida, Pedrosa o la del Cau y de playas como la de Tamariu y la de Les Lliris.
Además, puedes ver en la localidad el Jardín Botánico del Cabo de Roig; el poblado íbero de San Sebastián de la Guarda, fechado entre los siglos V y I antes de Cristo; el Centro de Interpretación de Sa Perola, dedicado a la pesca artesanal de la zona, y un curioso Museo del Corcho.

Palamós, unas deliciosas gambas

Esta villa del Bajo Ampurdán es famosa, sobre todo, por sus gambas, pero también por sus maravillosos paisajes, sus playas y su puerto. Si te gusta el submarinismo, es una zona de peregrinación ya que en su costa se encuentra hundido el Boreas, un rompehielos de la marina alemana que sirvió durante la Segunda Guerra Mundial.

Igualmente, es visita obligada en Palamós el claustro románico de Mas del Vent, que, según algunos expertos, fue el primitivo de la Catedral Vieja de Salamanca. Y también el Puente de Hierro, atribuido a Gustave Eiffel; la casa Vilahur y la iglesia de Santa María del Mar.

El claustro de Mas del Vent

Claustro románico de Mas del Vent

Sant Feliú de Guixols y su imponente monasterio

Enclavada en la bahía del mismo nombre, Sant Feliú de Guixols posee una maravilla arquitectónica: su monasterio benedictino. Fue construido a fines del siglo X aunque ha sufrido numerosas reformas a lo largo de su historia. De hecho, su fachada principal es románica, mientras que la iglesia es gótica y la fortificación se construyó en el siglo XIV. Junto a ella, además, existe un acceso prerrománico, la Porta Ferrada.

También debes ver en Sant Feliú el Ayuntamiento, una de las últimas muestras del gótico en Cataluña; el Casino La Constancia, un edificio modernista con toques mozárabes, y, en las afueras, la llamada Pedralta, que es la mayor piedra basculante de toda Europa.

Pero, sobre todo, no dejes de caminar por su paseo marítimo, lleno de construcciones señoriales del siglo XIX y principios del XX como la Casa Paxtot.

Tossa de Mar, vestigio de la historia de la Costa Brava

Recorrer las calles de Tossa de Mar es hacer un recorrido por la historia desde la época romana, a la cual pertenece la villa dels Ametllers. Pero el gran símbolo de la localidad es el recinto amurallado de la Vila Vella, que es el único pueblo medieval fortificado que se conserva en toda la zona. Fue edificado en el siglo XIII y en sus calles estrechas y empedradas llegó a haber unas ochenta casas. También merece la pena que visites una construcción posterior, la iglesia gótica de San Vicente.

No debes confundir esta con la moderna iglesia del mismo nombre que se halla fuera de la Vila Vella y que también es una maravilla, en este caso neoclásica. Al mismo estilo pertenece el antiguo Hospital de San Miguel, mientras que la Casa Sans es un edificio ecléctico de principios del siglo XX.

Finalmente, te aconsejamos que subas hasta el faro, desde el cual tendrás maravillosas vistas de la Costa Brava, y que des un paseo por Sa Roqueta, un barrio de pescadores que conserva todo su encanto.

La Vila Vella

Recinto amurallado de la Vila Vella

Lloret de Mar, la pionera

Con unas playas alabadas por los poetas, esta villa de la comarca de La Selva fue uno de los primeros destinos turísticos en la Costa Brava. Destaca en ella su magnífico paseo marítimo. Pero también monumentos como la preciosa iglesia de San Román, que combina el gótico tardío con el estilo renacentista; el castillo de San Juan, una fortaleza del siglo XI que solo conserva en buen estado su torre del homenaje; las ermitas de Santa Cristina, las Alegrías y San Quirico, o el cementerio modernista.

Ya en las afueras, tienes los poblados íberos de Puig de Castellet y Montbarbat. Pero de visita obligada es el Jardín Botánico Santa Clotilde, considerado el más importante de Europa en cuanto a vegetación mediterránea. Se encuentra situado en la montaña y es de estilo italiano.

Blanes, «el Portal de la Costa Brava»

Llegamos en nuestro trayecto al último pueblo de esta zona. O, mejor dicho, al primero si vienes desde el sur, de ahí que se conozca a Blanes como «el Portal de la Costa Brava». También es una de las localidades más grandes de la misma, con casi cuarenta mil habitantes.

Para comenzar tu visita a Blanes, te aconsejamos que subas hasta la montaña de San Juan, no solo porque allí se encuentran los restos del castillo y la ermita del mismo nombre, sino porque conseguirás unas extraordinarias vistas de todo el litoral.

Luego puedes continuar por la llamada Ruta de las Ermitas, que recorre, entre otras, las de L’Esperança, Sant Francesc, Sant Joan, Mare de Deu de la Font de la Salut o el Santuario de Villar. De regreso a la localidad, puedes tomar el carrilet, un tren urbano que te llevará por sus lugares más emblemáticos.

Entre estos, los jardines botánicos Marimurtra, la imponente iglesia gótica de San Juan y las muchas y preciosas casas construidas por los indianos, emigrantes retornados de América. Finalmente, acércate a Sa Palomera, el islote unido a tierra que marca el principio simbólico de la Costa Brava.

Vista de Blanes

Blanes

A modo de síntesis parcial, estas son las principales localidades de la Costa Brava. No obstante, hay otras villas preciosas que también podrías visitar. Es el caso de Llansá, con sus restos megalíticos; de Puerto de la Selva, con su impresionante monasterio benedictino de San Pedro de Rodas; de Castellón de Ampurias, con su iglesia gótica de Santa María; de Pals, con sus calles empedradas que parecen detenidas en el Medievo, o de Castillo-Playa de Aro, con la urbanización novecentista de S’Agaró.

Espacios Naturales

Todas estas localidades y sus monumentos ya son motivo suficiente para que visites la zona. Pero, además, otra cualidad extraordinaria de la Costa Brava es su exuberante naturaleza. Como te hemos dicho anteriormente, hay en ella ocho parques naturales. No obstante, tres destacan sobre los restantes. Vamos a conocerlos.

Parque Natural del Cabo de Creus

Ocupa la parte más oriental de España, en torno al accidente geográfico que le da nombre. En buena parte, es el responsable de que la zona se conozca como la Costa Brava, por el perfil abrupto de su litoral. Ocupa unas catorce mil hectáreas, de las cuales casi cuatro mil son marinas.

Parque Natural de las Marismas del Ampurdán

Calificado como Paisaje de Interés Natural, se encuentra en la desembocadura de los ríos Fluvià y Muga. Es más pequeño que el anterior, pero destaca por su flora y, sobre todo, por su riqueza ornitológica, especialmente de aves migratorias.

Islas Medas

Reconocido como Parque Natural Nacional Protegido, este pequeño archipiélago situado a unos novecientos metros de Estartit corresponde a las últimas estribaciones de la sierra de Montgrí. Con sus fondos rocosos y sus cuevas marinas, es un lugar perfecto para que practiques el buceo. A su belleza paisajística añaden una interesante reserva de fauna.

Las islas Medas

Islas Medas

Los caminos de Ronda

Por otra parte, una de las mejores formas de conocer la Costa Brava es practicando senderismo por sus caminos de ronda. Se trata de pequeños senderos que bordean los acantilados a lo largo de toda la zona. Se crearon a fines del siglo XIX para que, desde ellos, la Guardia Civil pudiera vigilar el contrabando marino. Actualmente, tienen una finalidad turística y te brindan maravillosas vistas del litoral. Uno de los más bonitos es el que une Lloret de Mar con Fenals.

Las playas

Otro de los puntos fuertes de la Costa Brava es su maravilloso conjunto de playas y calas, algunas casi vírgenes. Imposible sería que te las citásemos todas. Pero entre las más bonitas y acogedoras destacan la de Tamariu en Palafrugell, la de Lloret de Mar, la de Mar Menuda en Tosa y la de La Fosca en Palamós.

Qué comer en la Costa Brava

Otro de los grandes atractivos que encontrarás en esta zona es su gastronomía. Como espacio litoral que es, los pescados y mariscos figuran en muchos de sus platos. Entre ellos, es muy característico el grote o erizo de mar. Pero también hay otros productos autóctonos que han alcanzado fama. Es el caso de la avellana de la comarca de La Selva, el banyolí o frijol del Ampurdán, el nabo negro, la gamba de Palamós, el arroz de Pals o la anchoa de La Escala.

Últimamente, además, se están combinando estos artículos del mar y de tierra adentro para elaborar deliciosas recetas como el arroz negro con marisco y carne o el pollo con cigalas y langosta. Otros platos típicos son el bogavante con almejas, el suquet o sopa de pescado, el trinchado de patatas y col con tocino o la butifarra con dulce de manzana de Gerona. Especial popularidad tienen los elaborados con arroz, que se combina con casi todo. Por ejemplo, te aconsejamos que pruebes el arroz con castañas, el arroz con butifarra negra y coliflor y el arroz de cabra.

Cazuela de suquet de pescado

Suquet de pescado

En cuanto a los dulces, son famosos los xuxos de crema, los bunyols o buñuelos o los panellets, que se elaboran con una masa de almendras. Y, para acompañar tu comida, tienes en la Costa Brava magníficos vinos. Así, los del Ampurdán tienen incluso denominación de origen.

Cómo llegar a la Costa Brava

Para llegar a la Costa Brava, lo mejor es que viajes en avión al aeropuerto de Barcelona. También lo hay en Gerona, pero tiene menos conexiones. Una vez en cualquiera de las dos ciudades, puedes llegar a esta zona turística tanto en ferrocarril como en autobús.

Si prefieres viajar en tu propio coche o en uno de alquiler, la carretera principal es la AP-7. No obstante, luego tendrás que tomar otras vías de carácter secundario que dependerán de la localidad a la que vayas. Pero las más importantes son la N-II, la C-31 y la GI-682.

En conclusión, la Costa Brava es una de las áreas turísticas más importantes de España. No es de extrañar, pues te ofrece maravillosos paisajes, preciosas playas, bonitas y acogedoras localidades monumentales y una excelente gastronomía. ¿No te apetece visitarla?

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