Cruceros por el Mediterráneo

Barco de cruceros

Salida de un crucero

Los cruceros por el Mediterráneo son una magnífica alternativa a las vacaciones clásicas para quienes disfrutamos del mar. Además, los barcos actuales están equipados con todas las comodidades y opciones de ocio como gimnasios, piscinas, restaurantes, bares e incluso discotecas. Por si ello fuera poco, puedes contratar el viaje con «todo incluido», con lo que ya sabes lo que va a costarte de antemano.

Pero quizá el principal atractivo de los cruceros por el Mediterráneo reside en que puedes conocer varias ciudades en un mismo viaje. A medida que el barco va haciendo escalas, te permite visitar localidades de distintos países. Y algunas de ellas se encuentran entre los destinos turísticos más importantes del mundo. Si te apetece seguirnos en nuestra navegación, vamos a visitar esas ciudades donde suelen hacer paradas casi todos los cruceros por el Mediterráneo.

Principales escalas de los cruceros por el Mediterráneo

Como te decíamos, las navieras conocen los gustos de los viajeros. Por ello, organizan sus cruceros de tal forma que hagan escala en las ciudades más bonitas e históricas del Viejo Continente. Vamos a mostrarte lo que debes visitar en algunas de ellas.

Niza, la joya francesa de la Costa Azul

Los cruceros por el Mediterráneo que salen desde España suelen tener como punto de partida ciudades como Valencia o Barcelona. Por ello, una de las primeras escalas es Niza, una preciosa ciudad de la Costa Azul francesa.
En ella tienes preciosas iglesias como las de Notre Dame de Cimiez, construida en el siglo XV y que es la más antigua de la localidad; la de Santiago el Mayor, una obra de arte del barroco, o la catedral de Sainte-Rèparate, una joya neoclásica.

No obstante, muchas de las mejores construcciones de Niza se deben a extranjeros que se asentaron en la ciudad de la Costa Azul. Es el caso de la impresionante catedral ortodoxa de San Nicolás. Pero esta circunstancia se aprecia sobre todo en las edificaciones civiles.

El castillo de l'Anglais

Castillo de l’Anglais

La ciudad está plagada de palacios y hoteles de la Belle Époque. Buenas muestras de ello son los de Massena y de Marble en cuanto a los primeros o el hotel Regina, el Negresco y el Alhambra entre los segundos. Sin embargo, aún más impresionantes son los castillos edificados por ricos veraneantes a principios del siglo XIX. Entre ellos, el de l’Anglais, que domina la ciudad desde un cerro; el Valrose, de estilo neogótico, o el de Santa Helena, que actualmente alberga el Museo Internacional de Arte Naif Anatole Jakovsky.

Montecarlo

Famoso por su casino y también por sus precios caros, esta zona del Principado de Mónaco también tiene cosas qué ver. Comenzando por el mismo edificio del casino, una preciosa construcción estilo Segundo Imperio o academicismo francés, tienes que visitar también la Ópera de Mónaco, una construcción que concuerda en formas y estilo con el anterior.

Igualmente, es digna de ver la catedral de San Nicolás, que responde al neorrománico-bizantino; el propio palacio del Principado, donde es interesante presenciar el cambio de guardia, que se hace todos los días a las 11:55 horas, y la capilla de la Misericordia, edificada en el siglo XVII. Sin olvidar el Museo Oceanográfico, que parece colgar de un promontorio rocoso y cuenta con importantes colecciones de fauna marina.

Ajaccio, la capital de Córcega

La siguiente parada de los cruceros por el Mediterráneo suele ser la isla de Córcega, concretamente la ciudad de Ajaccio, donde nació Napoleón Bonaparte. Y precisamente mucho de lo que puedes ver en ella tiene relación con esta figura histórica. Comenzando por el Salón Napoleónico, que se encuentra en el Ayuntamiento. Y continuando por la casa-museo ubicada en el edificio que le vio nacer, situado en la calle Saint Charles, y por la Capilla Imperial, el mausoleo que construyó para su familia.

No obstante, también es interesante que visites la catedral, sencilla pero muy bonita, y el palacio Fesch donde te esperan dos sorpresas: una impresionante biblioteca con numerosos incunables y el museo, que alberga la segunda colección de pintura italiana más importante de Francia tras la del Louvre.

Cagliari en Cerdeña

Normalmente, los cruceros por el Mediterráneo que no hacen escala en Ajaccio, suele parar en Cagliari, la capital de Cerdeña con pasado español.

La catedral de Cagliari

Catedral de Cagliari

Lugares destacados en ella son el castillo de San Michele, ubicado en el punto más alto de la isla y edificado en el siglo XIV; el anfiteatro romano, con más de dos mil años de antigüedad y que tenía capacidad para unas diez mil personas; el palacio Viceregio, situado en la plaza más importante de la ciudad, o la torre de San Pancracio, del siglo XIV y desde cuya azotea puedes observar maravillosas vistas de Cagliari y del Mediterráneo. Claro que si de vistas de la localidad hablamos, también son magníficas las que tienes desde el Bastión de San Remy.

Asimismo, no olvides dar un paseo por el barrio de Il Castelo, el más típico del casco antiguo, con sus calles estrechas y pasajes arqueados. En él puedes encontrar además la catedral de Santa María, del siglo XIV y los palacios Arcivescovile y Reggio.

Por último, visita el Museo Arqueológico Nacional, donde encontrarás numerosas piezas del milenario pasado de Cerdeña, que se remonta a la Edad de Bronce, aunque después se asentaron en la isla fenicios, cartagineses y romanos. Claro que, si prefieres ver los restos de sus antiguas ciudades, puedes acercarte a los yacimientos de Su Nuraxi, de Tharros o de Nora.

Livorno, puerta a Florencia y Pisa

Si bien Livorno no es una de las grandes ciudades turísticas de Italia, los cruceros por el Mediterráneo suelen usar su puerto como escala para que los pasajeros visiten Florencia y Pisa. De hecho, entre los grandes embarcaderos de Italia, es el más importante que existe en la Toscana.

Pisa

En Pisa tienes que visitar su famosa torre inclinada, construida en el siglo XII y que se encuentra en la plaza del Duomo, así llamada porque allí está también la catedral de la Asunción de la Virgen. Esta fue edificada en el siglo XI siguiendo los cánones del románico pisano con influencia bizantina. Es un templo impresionante con su fachada de mármol.

Junto a la torre de Pisa tienes también el Baptisterio, que es el más grande de Italia, y el Camposanto Monumentale. Todo el conjunto ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Además, puedes visitar en la ciudad el maravilloso palacio de la Carovana, obra de Giorgio Vasari; la iglesia de Santa María della Spina, de estilo gótico, o el Museo Nacional de San Mateo, con una espectacular colección de arte medieval y renacentista.

El palacio de la Carovana

Palacio de la Carovana

Florencia

Por otra parte, Florencia es una de las ciudades más impresionantes de Italia. Nos llevaría varios artículos decirte lo que puedes visitar en ella. Pero, al menos, no dejes de ver el Duomo de Santa María de Fiore, con su espectacular cúpula de casi cincuenta metros de diámetro y su Campanile. E igualmente el palacio Vecchio, también con su imponente campanario; La maravillosa basílica de San Lorenzo, con interiores de Brunelleschi y escalinata de Miguel Ángel y Los puentes Vecchio y de Santa Trinidad.

Finalmente, antes de irte de la ciudad, visita la Galería de los Uffizi, un palacio que alberga la pinacoteca más importante de Italia y una de las principales de todo el mundo en lo que se refiere a pintura renacentista. Y, si tienes tiempo, acércate también a la Galería de la Academia, que guarda el ‘David’ de Miguel Ángel.

Civitavecchia, el puerto de Roma y un fijo en los cruceros por el Mediterráneo

Algo parecido a lo de Livorno ocurre con Civitavecchia, puerto que los cruceros por el Mediterráneo utilizan como escala para que sus pasajeros visten Roma. Asimismo, con la Ciudad Eterna sucede algo similar a lo que te decíamos de Florencia: es imposible explicar en unas líneas lo que tienes que ver.

Como los cruceros suelen hacer escalas breves en cada puerto, te hablaremos de algunas de las muchas visitas imprescindibles en Roma. Entre los templos religiosos, debes ver las basílicas de San Giovanni in Laterano, de San Pablo Extramuros y de Santa María la Mayor.

Por su parte, entre los restos de la antigua Roma, tienes que visitar el Palatino, donde se hallan los foros romano e imperiales, así como el Mercado de Trajano. Y, a muy poca distancia, el Coliseo, uno de los símbolos de la Ciudad Eterna. Junto a ellos, hay otros restos arqueológicos como las termas de Caracalla y los arcos repartidos por Roma como el de Tito, el de Constantino o el de Septimio Severo.

En cuanto a la arquitectura civil, tienes palacios como el Quirinal, el Montecitorio, el Madama o el Valentini. Y, por supuesto, las fuentes. Entre estas, la más popular es la Fontana di Trevi, pero también son preciosas la de la Barcaza, ubicada en la conocida plaza de España, la de Neptuno y la de las Náyades.

La Fontana di Trevi

Fontana di Trevi

El Vaticano

Además, no puedes irte de Roma sin visitar la Ciudad del Vaticano, con su impresionante basílica de San Pedro, ante la gran plaza adornada por la columnata de Bernini. Y, dentro del templo, elementos como el Baldaquino de San Pedro, la inmensa cúpula o impresionantes esculturas como la ‘Piedad’ de Miguel Ángel. Igualmente, debes ver en este pequeño estado el palacio Apostólico, que alberga la famosa Capilla Sixtina, con su bóveda pintada igualmente por Miguel Ángel

Dubrovnik, la perla del Adriático

Tras abandonar Italia, los cruceros por el Mediterráneo suelen dirigirse a Croacia. La escala obligada allí es el puerto de Dubrovnik, ciudad conocida como «la perla del Adriático» por su impresionante belleza. De hecho, todo su casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad.

En Dubrovnik tienes que visitar la catedral de la Asunción de la Virgen María, un maravilloso edificio del siglo XVII; las impresionantes murallas que rodean el casco viejo con sus puertas, como la de Pila y la de Ploca, y sus fuertes, como el San Juan y el Bokar.

En cuanto a las fortalezas, exentas de las murallas están la Lovrijenac, a la que suele llamarse «el Gibraltar de Dubrovnik» por ubicarse en un promontorio a un lado de la ciudad, y la Revellin, que es la mayor de Dubrovnik y domina, junto a la anterior, el acceso al puerto.

Zadar, el complemento a Dubrovnik

Muchos cruceros por el Mediterráneo hacen otra escala en Croacia: el puerto de Zadar. En esta pequeña ciudad puedes visitar la catedral de Santa Anastasia, construida entre los siglos XII y XV siguiendo los cánones del románico tardío y el gótico, pero sobre todo que presenta una evidente influencia toscana.

También debes ver la iglesia de San Donato, del siglo IX y que combina el estilo carolingio con el bizantino; la puerta de Terraferma, que se considera el más hermoso monumento renacentista de la zona, y el Órgano del mar. Este último, además, es un instrumento experimental pues, situado al borde del agua marina, produce música con el roce con las olas.

La puerta de Terraferma

Puerta de Terraferma

Atenas y las islas griegas

Muchos cruceros por el Mediterráneo suelen acabar su trayecto en Grecia, no sin antes hacer escala en Atenas y en algunas de las preciosas islas helenas. Entre estas últimas, suelen detenerse en Mikonos, donde hay varios yacimientos arqueológicos del Neolítico como el de Fteliá y lugares de interés como el barrio del Castillo o la llamada Pequeña Venecia.

Pero, sobre todo, en las islas griegas destacan sus maravillosas playas de arenas finas y aguas color azul turquesa. También suelen hacer escala los cruceros en Rodas, cuya ciudad medieval es Patrimonio de la Humanidad y donde también debes visitar el impresionante Palacio del Gran Maestre, así como en Creta, cuna de la civilización minoica y, por ello, repleta de yacimientos arqueológicos como los de Festos, Hagia Triada o Cnosos.

Atenas

Finalmente, nos queda por visitar Atenas, cuyo puerto es El Pireo y con la cual sucede lo mismo que con Roma: tiene tantos lugares de interés que habría que dedicar un viaje solamente a ella. No obstante, son de visita obligada sus yacimientos arqueológicos, sobre todo el de la Acrópolis, donde se hallan el Partenón, el Erecteón o el templo de Atenea Niké. Pero también puedes ver el del Ágora antigua y el del templo de Zeus Olímpico.

También han quedado en Atenas muestras de la dominación romana como la torre de los Vientos o la biblioteca y el arco de Adriano. Por su parte, a la época medieval pertenecen los monasterios de Kesariani y de Dafni, mientras que más modernas son otras edificaciones como la Academia, la Biblioteca Nacional y la Universidad, que conforman la Trilogía Neoclásica, y la preciosa Mitrópoli o catedral de la Anunciación de Santa María.

Cuál es la mejor época para hacer cruceros por el Mediterráneo

En realidad, cualquier momento es bueno para hacer un crucero por el Mediterráneo. No obstante, la época perfecta es el verano por dos razones fundamentales. La primera es el buen tiempo, que te permite disfrutar de las maravillosas playas existentes en algunos lugares donde hacen escala los barcos. Y la segunda es que los días son más largos y puedes aprovecharlos más para tus visitas.

La Acrópolis de Atenas

Acrópolis de Atenas

Sin embargo, el verano tiene un pequeño problema. Todos los lugares que visites estarán llenos de turistas y probablemente tendrás que hacer largas colas en muchos sitios. Por ello, quizá sea mejor que contrates un crucero en primavera. El clima también es bueno y los días son igualmente largos.

En conclusión, los cruceros por el Mediterráneo son una forma maravillosa de conocer varios países y ciudades en un solo viaje. Y ello alojado en una embarcación equipada con todas las comodidades y lujos del mejor hotel que puedas encontrar en tierra.

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