Las jineteras y pingueros

Ayer veía un documental en televisión sobre la prostitución en el Caribe, hombres y mujeres. Es un fenómeno que va de la mano del turismo internacional que reciben muchos países de la zona y en cada uno ha adoptado características particulares. Por ejemplo, ¿qué sucede con la prostitución en Cuba?

El turismo sexual en la isla comienza cuando el gobierno decide incentivar la industria del turismo a comienzos de la década del ’90. Entonces la economía cubana estaba en franca crisis pues se había hundido la Unión Soviética, el país que le mandaba los fondos para mantenerse, y había que encontrar una nueva forma de ingreso de divisas. Primero fueron los grupos hoteleros, españoles en su mayoría, y después el caudal de turistas americanos y europeos en busca de playas, mar y un poco se sexo.

Bien, que no se puede hablar de prostitución sin enfocar el tema en la situación socioeconómica de Cuba y la historia del país en los últimos 50 años. Cuando triunfa la revolución, lo primero que se hace es prohibir el ejercicio de la prostitución en toda la isla, se cerraron los prostíbulos y se cancelaron las «zonas de tolerancia». Las medidas ayudaron a que la mujer cubana ocupara otro espacio en la sociedad, ayudaron a que saliera de su casa para ir a la universidad y a trabajar a la par del hombre. En una palabra, en Cuba se abolió la prostitución como se abolió la esclavitud.

¿Entonces por qué las «jineteras» famosas vuelven antes de que termine el siglo XX, en el mismo gobierno que las supo prohibir antes? Bien, que la prostitución comienza a aparecer de nuevo en la década del ’80, muy leve, y se instala definitivamente de nuevo en los ’90 cuando el nivel de vida cae a límites intolerables. Hoy hay unos 5,6 millones de mujeres en Cuba y 2 millones tienen entre 16 y 35 años, pero no hay cifras oficiales sobre cuantas ejercen el «jineterismo», como le dicen aquí. Algunos se animan a decir que hay muchas, otros que hay realmente pocas comparadas con otros países tercermundistas, pero bien, que hay prostitutas de todos modos.

Hoy podemos ver a las mujeres (jineteras) y a los hombres (pingueros) trabajar discretamente y según algunos, de forma controlada por el gobierno. Se manejan unas tarifas de entre 35 y 80 dólares y las mujeres pueden conseguirse por Internet, preguntando en los hoteles o yendo a bailar a la disco El Túnel, el sitio preferido donde el o la turista puede contactar lo que anda buscando. Las crisis económicas no ayudan a desterrar la profesión más vieja del mundo y lo triste es que estas mujeres no entierran tampoco la esperanza de que alguien se enamore de ellas y las saque del país.