Con la llegada del verano, una de las cosas que más nos puede apetecer es darnos un buen chapuzón en la piscina. Las municipales llevan ya abiertas unas semanas y ahora le ha tocado el turno a la playa artificial de Parla, un recinto de cuarenta mil metros cuadrados de extensión en el que podremos disfrutar como si estuviéramos en la costa gracias al agua salada, la arena y el generador de olas.
Desde el pasado día 21 de junio, este espacio que consta de 3 piscinas, amplias zonas verdes, restaurante, merendero y columpios para los más pequeños, ha abierto sus puertas al público para refrescar los veranos más calurosos.