El tesoro de Micenas

Tesoro Micenas

La civilización micénica es prehelénica del final de la edad de bronce.
A finales del siglo XIX Heinrich Schliemann en sus excavaciones obtuvo los primeros hallazgos micénicos, cuando encontró el lugar pensó que tenía ante si las epopeyas de Homero descriptas en la Ilíada y la Odisea.
Dentro de la ciclópea muralla hecha con bloques de hasta 8 metros de espesor, unidos sin argamasa, guardaban los tesoros acumulados en los botines de las guerras de expansión. Se encontraron mucho oro, diademas, tazas, tapices purpúreos, etc.
Para entrar a la acrópolis había que pasar por la Puerta de los Leones, que sería la más antigua escultura monumental de Europa.
En el Museo Arqueológico de Atenas se exponen la mayoría de los tesoros encontrados en las excavaciones en Micenas, tales como frescos, diademas de oro, una máscara de oro que pasó a llamarse “máscara de Agamenón”.
En los palacios encontraron importante mobiliario y frescos muy hermosos.
La cerámica era muy variada, jarras, cántaros, jarrones copa de cava, de distintos tallados y materiales. Hallaron  vajillas de bronce y en menos cantidad jarras de loza y marfil.


Las esculturas no tenían gran tamaño y las pinturas presentaban  influencia minoica. En las fuentes escritas encontradas no se habla nada sobre el comercio. Pero en distintos lugares del mar Egeo, en Anatolia, Oriente Medio, Egipto, Sicilia, también en Europa Central y Gran Bretaña se han encontrado muchas ánforas micénicas.
Estos  productos llevaban un nódulo (bolas de arcillas hechas entre los dedos, alrededor de una correa casi siempre de cuero) atado.
El nódulo pasó a ser el ancestro de las etiquetas y fueron muy usados para identificar el ganado bovino.
Sin lugar a dudas el tesoro más imponente de los micénicos fueron sus tumbas.

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