Atienza y los pequeños pueblos que la rodean forman uno de los rincones más auténticos de la provincia de Guadalajara. Castillos sobre peñas imposibles, plazas castellanas con soportales, iglesias románicas por todas partes y rutas históricas que la conectan con el Camino del Cid, el Camino de Santiago o la Ruta del Quijote convierten esta villa en un destino perfecto para una escapada de uno o varios días.
Además de la propia villa medieval de Atienza, entre Sigüenza y este histórico enclave se esconden varios núcleos llenos de carácter. Todo ello en plena Serranía de Guadalajara y a muy poca distancia entre sí.
Atienza: villa medieval clave entre Castilla y Aragón

Atienza se ubica en la Serranía Norte de Guadalajara, en un cerro calizo que se divisa desde kilómetros de distancia gracias a la silueta de su castillo roquero. Está a unos 30 minutos de Sigüenza, alrededor de 50 minutos de Medinaceli y aproximadamente una hora de Riaza, lo que la convierte en un punto estratégico para una ruta por el norte de la provincia.
Llegar a Atienza en coche es la opción más práctica, tanto si vienes desde Madrid (unas 2 horas por la A-2), como desde Guadalajara capital (en torno a 1 hora y 15 minutos) o desde Zaragoza (algo más de 2 horas y media por la misma autovía). Hay servicios de autobús de ALSA desde Madrid (Intercambiador de Avenida de América) y desde Guadalajara, aunque los horarios no son tan flexibles y el autobús suele dejarte a la entrada del pueblo.

Una vez en la villa, lo mejor es aparcar en los parkings habilitados en los alrededores o cerca del castillo. Los fines de semana en teoría no se puede estacionar en la Plaza del Trigo, aunque en la práctica a veces se ven coches. Aun así, compensa dejar el vehículo fuera: las plazas lucen mucho más, el ambiente peatonal es una delicia y las fotos ganan un montón. La oficina de turismo, situada en la Posada (o Casa) del Cordón, facilita planos del casco urbano, indicando el aparcamiento para caravanas y el punto de recarga para coches eléctricos.
Desde el punto de vista geográfico y climático, Atienza se encuentra a unos 1.169 metros de altitud y disfruta de un clima mediterráneo de interior (Csa en la clasificación de Köppen, en el límite con Csb): veranos secos y calurosos, inviernos fríos y una precipitación anual media en torno a los 630 mm repartida de forma bastante regular a lo largo del año.
Ermitas y pequeñas rutas alrededor de Atienza

Las ermitas de Atienza permiten descubrir el paisaje del entorno al mismo tiempo que se visita parte de su patrimonio devocional. En coche o caminando, se puede trazar un pequeño circuito que incluya varios de estos templos rurales, ligados muchos de ellos a fiestas y tradiciones muy arraigadas.
La ermita de Nuestra Señora del Val, ya mencionada, se encuentra en una posición magnífica para disfrutar de vistas de la villa desde abajo. En su interior, hoy vacío, se celebran dos citas importantes: la bendición de los campos en las Cruces de Mayo y la fiesta de la Virgen del Val el 8 de septiembre.
La ermita de Nuestra Señora de la Estrella, a unos 3 km del casco urbano, es el epicentro de la Caballada de Atienza. Situada en una pradera, acoge la romería del Domingo de Pentecostés: allí se concentran cofrades y vecinos para la misa, la comida campestre y parte de los actos ecuestres de la jornada.

La ermita del Humilladero o del Santo se levanta a la entrada de la localidad, con un ábside semicircular de aire románico tardío del siglo XVI. Junto a ella se ha habilitado un pequeño parque con merenderos y columpios, ideal para detenerse con niños o para un picnic rápido.
Completan el conjunto la ermita de Santa Lucía, ubicada a unos 3 kilómetros, y otras construcciones menores que reflejan la intensa religiosidad popular que caracterizó durante siglos a esta villa y a toda la comarca serrana.
Qué ver cerca: los “3 pueblos de Atienza distintos” y otros imprescindibles

Entre Sigüenza y Atienza hay varios pueblos que completan a la perfección la escapada y que a menudo se mencionan como “3 pueblos de Atienza distintos” por su personalidad muy marcada: Carabias (también escrito Caravias), Palazuelos e Imón. A ellos se suman otros destinos cercanos como Galve de Sorbe, Campisábalos o Albendiego, ideales para una ruta más amplia.
Carabias es sinónimo de románico rural de primer nivel. Su iglesia de San Salvador, de finales del siglo XII, es uno de los templos más espectaculares del románico provincial, con pórticos en las fachadas formados por arcos de medio punto sobre columnas dobles. Es un lugar perfecto para entender la arquitectura religiosa rural de la época y disfrutar de un entorno tranquilo y muy fotogénico.
Palazuelos destaca por su muralla completamente conservada, algo poco habitual en España. Su recinto amurallado encierra un caserío muy cuidado y pasear por el perímetro de las defensas es como viajar varios siglos atrás. Es uno de esos pueblos que se visitan en poco tiempo pero dejan una huella profunda por su carácter compacto y medieval.

Imón es conocido por sus antiguas salinas, en otros tiempos de enorme importancia económica. Las estructuras de las salinas, los depósitos y las construcciones auxiliares forman un paisaje industrial histórico muy singular, al que se suma la arquitectura popular del pueblo. La visita a las salinas de Imón, combinada con un paseo por el caserío, ayuda a comprender la relevancia que tuvo la extracción de sal en la zona.
En la carretera que une Atienza con Galve de Sorbe y Campisábalos se despliega la llamada Ruta del Románico Rural, con iglesias y ermitas que son auténticas joyas. Destaca especialmente la ermita de Santa Coloma de Albendiego, a unos 20 minutos de Atienza, declarada Monumento Histórico-Artístico por la belleza de su cabecera y su decoración medieval.

La iglesia de San Bartolomé de Campisábalos es otro hito en esta ruta, con muros, cabecera y ábside semicircular románicos que conservan elementos esculpidos de gran interés. La mezcla de partes medievales con añadidos posteriores permite leer en la piedra la evolución del edificio a lo largo de los siglos.
Sigüenza, a media hora de Atienza, es otro de los grandes destinos de la provincia. Su catedral-fortaleza, el castillo (hoy Parador), el barrio medieval, el barrio renacentista y el trazado urbano hacen que merezca al menos un fin de semana en exclusiva, aunque muchos viajeros aprovechan para combinar en varios días Sigüenza, Atienza y los pueblos de alrededor.
Hasta aquí, un vistazo de Atienza y sus hermosos e interesantes alrededores para una escapada divertida.