5 pueblos bonitos cerca de Alicante ideales para una escapada

  • Ruta imprescindible por Altea, Guadalest, Calpe, Jávea y Villajoyosa con playas, castillos y cascos históricos.
  • Alternativas cercanas: Finestrat, Biar, Villena, Castalla, Polop, Tabarca, Dénia, Orihuela y más.
  • Patrimonio singular: palmeral de Elche, Cuevas del Canelobre en Busot y yacimientos de Campello.

Pueblos bonitos cerca de Alicante

Sol, playa y mucho más: la Costa Blanca está salpicada de pueblos con encanto a tiro de piedra de Alicante, desde pequeñas joyas marineras con casitas de colores hasta villas de interior que guardan castillos, murallas y viejas atalayas. Aquí te propongo una ruta muy completa para que escojas tus favoritos sin dejarte nada importante en el tintero.

Además de más de 200 km de litoral y un clima benevolente con más de 300 días de sol, la provincia alicantina combina calas turquesa, sierras, viñedos y salinas. Lo bueno es que puedes enlazar fácilmente visitas gracias al aeropuerto internacional (por ejemplo, enlazando con vuelos a Ámsterdam desde Alicante) y organizar escapadas redondas que unan mar, montaña, patrimonio y gastronomía.

Altea: la cúpula azul y un casco antiguo para perderse

Pueblos bonitos cerca de Alicante

Altea presume de un casco histórico precioso, rematado por la inconfundible iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, conocida como la Cúpula del Mediterráneo. Calles empedradas, balcones con flores y pequeñas plazas donde pararse sin prisa le dan ese aire mediterráneo que engancha.

Subiendo por la calle Major aparecen los accesos de Portal Nou y Portal Vell, y las antiguas torres de Galera y Bellaguarda; por el barrio de El Fornet, la traza marinera aún se palpa en cada esquina. Desde los miradores, cuando el día está claro, asoman la sierra de Aitana, Bèrnia y el Puig Campana por un lado, y la Punta de l’Albir, el Morro de Toix y el Peñón de Ifach por el otro.

Entre mercadillos y tiendas de artesanía te costará no caer en la tentación de llevarte algo a casa, y para comer, nada como un buen arroz a banda con pescado fresco. Si te apetece playa, la de l’Olla es una apuesta segura; si prefieres pasear, el ambiente del paseo marítimo es perfecto al atardecer.

Guadalest: un balcón suspendido entre peñones

Guadalest

Es difícil no quedarse boquiabierto con el emplazamiento de Guadalest, encaramado a la roca y con el embalse esmeralda a sus pies. La estampa del castillo de San José (siglo XI) recortándose sobre el cielo es puro icono, y la visita a Casa Orduña te sumerge en la historia local desde el siglo XVI.

La entrada al núcleo antiguo a través del túnel llama la atención, y la plaza del ayuntamiento guarda una sorpresa: la prisión medieval bajo la casa consistorial. Museos para todos los gustos (miniaturas, saleros y pimenteros, etnografía…) completan un plan perfecto para medio día. Y si buscas la foto, el mirador con el campanario blanco y las sierras de Xortà, Serrella, Aitana y Bèrnia al fondo no falla.

Pueblos con castillos y calas en Alicante

Calpe: el Peñón de Ifach, Baños de la Reina y calas para todos

Peñón de Ifach

El Peñón de Ifach, declarado parque natural, domina la bahía y es el símbolo indiscutible de Calpe. Hay senderos con vistas de locura y un túnel que te acerca a su lomo rocoso; si te animas a la cima, toca madrugar y llevar calzado bueno, porque la recompensa es inolvidable.

Abajo esperan playas amplias como el Arenal-Bol y pequeñas calas escondidas. En marea baja, los Baños de la Reina (piscinas romanas talladas en la roca) recuerdan que estas costas llevan siglos habitadas. Y, para los amantes de la arquitectura, la Muralla Roja de Ricardo Bofill aporta un toque vanguardista al Mediterráneo.

Jávea: Montgó, calas cristalinas y esencia marinera

Javea

Jávea es de esos lugares que quitan el hipo: el Parque Natural del Montgó como telón de fondo, calas de agua transparente como la Granadella o el Portitxol, y el Arenal para quienes prefieren arenal y servicios. No es de extrañar que Joaquín Sorolla se prendara de su luz y la plasmara en su obra.

Por tierra adentro, el casco antiguo conserva su alma con la Iglesia-fortaleza de San Bartolomé (Monumento Artístico Nacional), el Mercado de Abastos y el Museo Arqueológico y Etnográfico Soler Blasco. Entre callejuelas blancas, cafeterías y tabernas asoman rincones con sabor a mar y cocina de temporada.

Villajoyosa: fachadas de colores, tradición marinera y chocolate

Villajoyosa

La Vila Joiosa es inconfundible por sus casas pintadas en colores vivos frente al mar. El barrio marinero conserva el encanto de los viejos puertos pesqueros, y su iglesia-fortaleza de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI) es uno de los escasos templos fortificados de la provincia.

La historia chocolatera late en el Museo del Chocolate y en las fábricas locales, planazo familiar para descubrir el proceso de elaboración y, sí, probar. Entre playa del Centro, Bol Nou o Xarco y un paseo por el puerto, puedes redondear la jornada con caldero, arroces y pescado.

Otros pueblos cerca de Alicante que merecen tu tiempo

Finestrat

Si tienes días de sobra, hay un ramillete de destinos que encaja de maravilla con esta ruta. Empezando por Finestrat, que combina la montaña icónica del Puig Campana (1.400 m) con una cala urbana estupenda y un casco antiguo de casas colgando de la ladera. Su castillo de época almohade, la torre fortificada, la iglesia de San Bartolomé y la ermita del Santísimo Cristo del Remedio completan el conjunto.

A un paso, Benissa muestra su cara medieval entre fachadas blancas y la Casa de Juan Vives; en la costa, calas como Baladrar o La Fustera enamoran. Y si te gusta pedalear o caminar, la Sierra de Bèrnia tiene rutas con sabor a clásico.

Para una excursión muy especial, coge un barco hacia Nueva Tabarca, la única isla habitada de la provincia: conjunto histórico-artístico, primera Reserva Marina de España y zona ZEPA. Allí te esperan la Casa del Gobernador, la iglesia de San Pedro y San Pablo, tramos de muralla, el Museo Nueva Tabarca y la cueva del Llop Marí, además de calas y fondos perfectos para el snorkel. Hay enlaces regulares desde Alicante, Santa Pola, Benidorm y Guardamar del Segura.

Biar

Si lo tuyo son los tesoros del interior, Biar luce un castillo del siglo XII, un curioso acueducto ojival del XV y santuarios como el de la Mare de Déu de Gràcia. Cercana, Villena sorprende con el castillo de la Atalaya (origen árabe, final del XI) y el impresionante Tesoro de Villena (66 piezas y cerca de 10 kg de oro prehistórico) en su museo arqueológico.

Muy cerquita, Castalla se ve desde lejos por su castillo en lo alto del cerro; la iglesia de la Asunción, la ermita de la Sangre, el convento neoclásico de los Franciscanos y el Museo Festero completan la visita. En la zona abundan los parajes senderistas, con joyas como Xorret del Catí o el cercano Parque Natural de la Font Roja.

La histórica Novelda llama la atención con su santuario modernista (un templo único que recuerda a Gaudí) y el castillo de la Mola, de origen musulmán, con su torre triangular. En la vecina Sax, el castillo se alza a 500 m de altitud y su entorno natural —pinares del Plano y sierra de Cabrera— regala vistas amplias del valle.

Castalla

Otra perla de interior es Polop de la Marina, que se adapta con gracia a la ladera bajo su castillo-cementerio. La Fuente de los Chorros, con más de dos centenares de caños, es un clásico, y desde aquí salen rutas hacia los barrancos de Xirles y Gulapdar, el embalse de Guadalest o, para expertos, la ferrata del Barranco de la Rubia y ascensos como El Castellet o el Barranco de la Canal.

Finalmente, podemos nombrar Dénia, Orihuela, Moraira, Elche y la costera Santa Pola, por ejemplo, con su soberbio castillo, su puerto y sus salinas. O Planes, las cuevas de Busot, Xixona, la cuna del turrón, los olivares de Fageca y el histórico pueblo de Aigües.

Y por supuesto, la capital, Alicante y sus pueblos bonitos, encaja como base perfecta: casco viejo en el barrio de Santa Cruz, playas urbanas, vida cultural y el Castillo de Santa Bárbara coronando el Benacantil. Desde los acantilados cercanos a Benidorm hasta las sierras de Aitana, tienes excursiones para aburrir.

Consejos prácticos para tu ruta

Pueblos bonitos cerca de Alicante

La primavera y el otoño son, en general, los mejores momentos para explorar estos pueblos sin agobios: temperaturas suaves y menos gente. En abril, por ejemplo, Villajoyosa o Guadalest se disfrutan con mucha tranquilidad, aunque conviene revisar el parte meteorológico.

Recuerda que en días de inestabilidad puede llover, así que mete en la mochila un chubasquero ligero y algo de abrigo. Si vas a subir al Peñón de Ifach o a patear el Montgó, añade calzado con agarre, agua y protector solar. Para Tabarca, madruga y reserva el barco con antelación en temporada alta.

En torno a Alicante hay una barbaridad de planes: calas para todos los gustos, castillos con historia, museos singulares y rutas entre sierras. Elijas los cinco que elijas para tu escapada, el combo de mar, montaña y buen comer está garantizado, y siempre tendrás una excusa para volver y tachar de la lista los que te faltan.