Fuerteventura, un paraíso al alcance de la mano

 Playa de Fuerteventura

La belleza de Fuerteventura se complementa con el islote de Lobos, al que se puede accede en un paseo en bote desde las playas de Corralejo, en el norte de la isla.

Lobos recibe su nombre de los lobos marinos que vivían allí hace quinientos años. En la actualidad se administra de Fuerteventura y está casi deshabitada. El Faro guía a los pescadores que trabajan en sus costas. Entre este islote de menos de seis kilómetros y Corralejo, hay un fondo marino impresionante lleno de acantilados, trincheras, cuevas y túneles que albergan grandes cardúmenes de peces y de aguas poco profundas.

Sus zonas arenosas se unen con las tierras volcánicas en inmensas llanuras y conos volcánicos que se describen como “un oasis en el desierto de la civilización”, tal y como dijo el poeta y filósofo Miguel de Unamuno. A través de los siglos, Fuerteventura ha forjado su carácter marino. Primero fue la mítica tierra de la Atlántida, a continuación, un lugar de aventuras para corsarios británicos, los pescadores, los exiliados, y finalmente, un lugar para personas que huyen del ajetreo y del bullicio de la vida cotidiana.

Más información: Museo etnográfico de Fuerteventura

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