Fuerteventura: un verdadero oasis en medio del Atlántico

 

Al sureste de las islas Canarias, a 100 km de la isla de Gran Canaria está Fuerteventura, la segunda isla más grande del archipiélago. Su variado paisaje va desde las montañas salpicadas de molinos de viento a las playas vírgenes de arena blanca, pasando a través de los pintorescos pueblos de casas blancas.

Fuerteventura es un destino ideal para los amantes del buceo, con fondos marinos ricos en cuevas, túneles, cornisas y formaciones rocosas. Pero la isla es conocida como uno de los mejores lugares en todo el mundo para la práctica del windsurf y del kitesurf, gracias a los vientos alisios que soplan de forma constante entre abril y octubre. La lista de playas donde se puede practicar esta actividad es larga: Corralejo, Cotillo, Fuerteventura, Caleta de Fuste, Fuerteventura o Cofete.

Tres días son necesarios para visitar Fuerteventura y disfrutar de todos sus encantos. Las playas de arena blanca de Fuerteventura, incluidos las de la zona que está entre Costa Calma y Morro Jable y los 9 km de dunas en el área de las Playas de Corralejo.

En el interior de la isla, las dunas blancas dan paso a colinas secas y paisajes volcánicos que merecen cierta atención. Betancuria, la antigua capital, es un pueblo encantador. Pequeños pueblos de pescadores como El Cotillo o Ajuy siguen olvidados por el turismo de masas.

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