Las Sirenas mitológicas

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En la mitología griega las sirenas eran seres con cabeza y torso de mujer, el resto con una cola de pez (también antiguamente eran mitad femeninas y mitad aves).
Las sirenas encantaban con su canto a los marineros que pasaban por allí, naufragaban por escuchar su voz, seguían derecho a donde ellas estaban y encallaban.
En la leyenda de Jasón y los Argonautas, los marineros encantados por su voz iban a naufragar, pero los salvó la inteligencia de Orfeo.
Orfeo con su hermoso canto tapó la voz de las sirenas, sus Argonautas siguieron haciendo sus tareas, no escucharon a las sirenas, de lo contrario hubieran encallado donde vivían ellas. Al ser vencidas por Orfeo unas versiones dice que las sirenas se transformaron en piedra, otras dicen que se lanzaron al mar para morir.
En la Odisea también están presentes las sirenas y su hermoso canto. Ulises sabiendo de la belleza del canto de las sirenas, cuando fue a pasar por allí, preparó a los tripulantes, les tapó los oídos con cera, para que no oyeran. Ulises quería oír el canto melodioso de las sirenas, pero no quería tirarse al mar hacia ellas, o dirigirse con su embarcación hacia allí. Para ello se hizo atar al mástil, así las podría escuchar y no irse hacia ellas.
En las “Mil y una noche”, también se nombran las sirenas como seres de extraordinaria belleza, las nombraba como hijas del mar, con el cabello largo ondulados, como las olas del mar. Con cabeza y torso de mujer y desde el ombligo partía una cola de pez que movían de un lado para otro. Tenían la voz dulce y una sonrisa encantadora.