La leyenda de Hans Brinker

Corría el siglo XIX y en América del Norte uno de los libros para niños más populares era Hans Brinker o los patines de plata, escrito por Mary Mapes Dodge. Un verdadero bestseller de la literatura para los peques.

Por entonces no había cine, ni vídeo juegos, ni televisión. Solo había literatura y en ella muchos géneros que apuntaban a distinto público. Naturalmente, sigue siendo así pero hoy en día lo escrito tiene una competencia tremenda. Sin embargo hace dos siglos esta novela infantil fue tan famosa como hoy lo son las aventuras de Harry Potter.

La autora de Hans Brinker

Esta novela fue publicada en 1865 por la estadounidense Mary Mapes Dodge. Mary había nacido en enero de 1831, en la ciudad de Nueva York. Era hija de un ama de casa y de un profesor, inventor y químico, así que tuvo una buena educación. Muy joven, pero acorde con la época, se casó a los 21 años con un abogado, William Dodge, adoptando como era tradición su apellido.

En los siguientes cuatro años tuvo dos hijos varones y en 1858 su marido la abandonó para aparecer ahogado tiempo después. Así, a los 27 años quedó viuda con dos hijos por mantener. Sus padres la ayudaron y al año siguiente su inquietud literaria dio frutos al escribir y publicar dos revistas y algunos cuentos.

Un día le pidieron que escribiera una novela y no cuentos cortos, y así nació Hans Brinker. Parece que se inspiró en la serie de historias escritas por John L. Motley, El nacimiento de la República Holandesa, de 1856, e Historia de los Países Bajos.

Lo cierto es que Mary nunca viajó a los Países Bajos, pero sí averiguó un poco más acerca del país e hizo cierto tipo de investigación de campo al entrevistar vecinos suyos que eran holandeses.  Aunque cuando uno lee la historia no se topa con muchos nombres holandeses, más bien alemanes.

Pero Mary hizo bien la tarea, así que la novela tiene muy buen información sobre esta cultura que a los ojos americanos era desconocida. Por eso realmente se volvió popular muy rápido y fue un bestseller en su primer año de publicación, algo que solo había logrado antes Nuestro mutuo amigo, de Charles Dickens. Desde entonces siempre entra y sale de la imprenta y hoy en día hasta puedes encontrarlo para leer online.

 

¿Hay adaptaciones de cine? Sí, de hecho hay varias adaptaciones en distintos formatos. A saber, en 1958 se hizo un musical en vivo de televisión, en 1962 un telefilm de Disney que se exhibió en dos partes; en 1969 la NBC hizo otro musical, en 1998 Disney Channel hizo una adaptación bastante pobre de la versión original cinematográfica, que transcurría en los Ángeles, y finalmente, en 2002 se rodó una película rusa, Los patines plateados, una versión libre del cuento.

Los Países Bajos también han aprovechado la fama de la historia así que hay algunas estatuas aquí y allá, aún cuando de ese lado del Atlántico la historia no es tan conocida. Pero aún así, hasta hay un hostel en Amsterdam llamado Hans Brinker.

Hans Brinker, la historia

La novela cuenta la historia de un muchacho de 15 años, pobre pero honesto, que vive en Amsterdam con su madre y con su hermana. La ciudad celebra periódicamente una carrera sobre patines de hielo en diciembre y sobre uno de los canales de la famosa ciudad. El premio es un par de patines de plata.

Por supuesto, participar es lo que más quiere Hans pero siendo pobre tiene muy pocas chances con sus humildes patines de madera. Además, para darle un tono todavía más triste a la historia, el padre de Hans ha perdido la memoria. Un día, mientras trabajaba, cayó a un dique y desde entonces vive sin memoria y medio en trance, medio con arranques violentos, obligando al resto de su familia a trabajar para poder vivir.

Pero Hans es un buen chico y quiere a su padre, así que un día consulta con un prestigioso cirujano, el Dr. Boekman, médico retirado y viudo y que tiene un hijo desaparecido. Maravillado por la actitud del muchacho de 15 años acepta visitar a su padre y después de revisarlo da su diagnostico: tiene una conmoción cerebral y debe operarse.

Obviamente, la cirugía es cara y está absolutamente fuera del alcance de su pobre familia. El cirujano decide no cobrar la operación, pero aún así Hans ve que necesita dinero y que la única chance de obtenerlo es participar de la carrera y ganar los patines de plata. Decidido, Hans gasta todos sus magros ahorros y compra dos pares de patines, unos para él y otros para su hermana Gretel que también participará.

Los nuevos patines son de acero y son mejores que los viejos de madera. Y llega el gran día de la carrera de patines sobre hielo. Gretel gana en la categoría de niñas y gana sus propios patines de plata. Por su parte, Hans tiene la posibilidad de ganar pero pierde en favor de un amigo que necesita el dinero más que él. El chico es honesto y de buen corazón.

Finalmente, el Dr. Boekman puede realizar la operación y el papá de Hans vuelve a la normalidad. Con esto la situación de la familia mejora, pero mejora todavía más cuando encuentran un tesoro escondido. Doble golpe de suerte y como extra, el doctor que no sabía el paradero de su hijo logra dar con él.

¿Y qué pasa con el valiente y honesto muchacho? Eventualmente el doctor lo ayuda a entrar a la carrera de medicina para que Hans se convierta en un prestigioso médico. Un clásico happy end, ¿no es cierto?

Hans Brinker o los patines de plata, la edición

La novela original en inglés se publicó en 1865 y tuvo muy buenas ventas. Por entonces los niños no tenían otra forma de entretenimiento que los juegos y los libros y los que sabían leer o les leían encontraban en estas historias grandes momentos.

La novela de Mary Mapes Dodge les abrió a los niños estadounidenses un mundo nuevo: el patinaje, una cultura extranjera como la holandesa y una buena historia con final feliz.

Así, el patinaje sobre hielo de tipo holandés empezó a popularizase en los Estados Unidos y en los medios de comunicación que empezaban a crecer de la mano del desarrollo nacional. Pasó el tiempo y aún hoy Hans Brinker es como el patinador de velocidad por antonomasia.

Piensa que esta novela es contemporánea de Mujercitas, de Louise May Alcott o de  La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe. Tres mujeres, tres escritoras del siglo XIX y de literatura juvenil.

Poco tiempo después llegaría tal vez uno de los libros más populares de la literatura juvenil americana, Tom Sawyer y Huckleberry Finn, para cambiar para siempre el curso del género y el campo literario de América del Norte. Pero antes, vale recordar que tres mujeres escribieron verdaderos clásicos literarios.

¿Te estás preguntando si este libro tiene traducción al español? ¡Por supuesto! Hay ediciones en español, francés e italiano y como dije, basta googlear y te topas con la versión online para conocer la historia, leerla y apreciarla hoy, más de un siglo después.


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