Hotel Bilbaíno, el establecimiento hotelero más antiguo de Benidorm

Las posibilidades turísticas de Benidorm, allá por finales del siglo XIX y principios del siglo XX con su agua cristalina y su benigno clima ya se vislumbraba en el pueblo de pescadores y marineros que era  por aquel entonces.

Por aquel entonces se desplazaban hasta la costa alicantina de Benidorm los enfermos “pudientes” de Madrid y Alcoy que, por indicación médica, iban a tomar los baños y a recibir el efecto positivo del aire marino en el Balneario de la Virgen del Sufragio.

Uno de los que confió desde un principio en las posibilidades turísticas de aquel pueblo de pescadores y marinos fue Pedro Cortés Barceló, quien, en 1926 fundó el Hotel Bilbaíno, el primer hotel de Benidorm, en primera línea de la Playa de Levante.

Desde entonces han sido 85 años ininterrumpidos de cita anual con sus visitantes. El nombre del hotel viene de una “leyenda urbana” que situaba en las tierras de Euskadi el nacimiento de Pedro Cortés, pero no fue asi; derivó del apelativo, “Pedro el Bilbaíno” con el que era conocido Pedro, pero que carecía de ninguna realidad cierta.

El Hotel Bilbaíno con sus cuarenta habitaciones siempre ha mantenido siempre una tradición muy casera, tanto en el trato con los clientes, como en el personal que atiende el hotel, siendo aún la mayoría de los que se ocupan del hotel también familia.

Tiene un índice de clientela fija que para ellos quisieran muchos hoteles, en torno al 70 – 75%. Se cuenta como anécdota, cierta ésta, que el año pasado falleció una de las clientas fieles del Hotel, que de jovencita estuvo en la lista de casaderas con el dueño del hotel.

Durante la contienda civil no cerró sus puertas, siendo el lugar elegido por empresarios madrileños y alcoyanos para buscar refugio. Cuentan que en la posguerra tuvo la visita de ilustres como el cantante y actor mexicano Jorge Negrete.

El Hotel Bilbaíno desde sus inicios fue un sitio de reunión social de gente del pueblo y visitantes. Fue el primero que instaló una marquesina en el exterior para servir cafés y refrescos tan cerquita del mar. La banda tocaba para amenizar las veladas y para el baile.

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