La Basílica de San Bartolomeo all'Isola

San Bartolomeo all'Isola

La Basílica de San Bartolomeo all’Isola es una basílica menor fundada a finales del siglo X por Otto III, emperador del Sacro Imperio. Alberga las reliquias de San Bartolomé Apóstol y se halla en la Isla Tiberina, en el lugar en el que anteriormente se situaba el Templo de Esculapio. Este último había desterrado la mala reputación que esta zona tenía hasta entonces para los romanos, convirtiéndolo en un espacio mucho más frecuentado por los cristianos en especial.

El emperador Otto III construyó esta iglesia para dedicársela a su amigo Adalberto de Praga, obispo de la capital checa. Fue restaurada por el Papa Pascual II en el 1113 y de nuevo en el 1180, después de la llegada de las reliquias de San Bartolomé. Estas reliquias, que actualmente se encuentran en una urna con cabezas de león bajo el altar principal, fueron enviadas a Roma desde Benevento, a donde habían llegado desde Armenia en el año 809.

La iglesia fue gravemente dañada por mor de una inundación en 1557, por lo que fue reconstruida con su actual fachada barroca en 1624, bajo el diseño de Orazio Torrani. Se llevaron a cabo más restauraciones a mediados del siglo XIX. La torre que puede verse detrás del templo es la Torre dei Caetani, construida en el siglo XII, y es todo lo que queda del castillo medieval erigido en la Isla Tiberina por la familia de los Pierleoni.

En la actualidad, la iglesia está a cargo de loa Frailes Menores Franciscanos, ayudados por la Comunidad de San Egidio. Frente a ella hay una plaza en la que puede verse un monumento en piedra del siglo XIX, conocido como guglia.

 

 

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