La Columnata de Bernini en el Vaticano

Columnata de Bernini

Durante la primera mitad del siglo XVII el Papa Alejandro VII encargaba a Bernini la creación de un espacio arquitectónico que reflejara el papel de la Iglesia. Así es como surge, de la mano de Gian Lorenzo Bernini, la famosa Plaza de San Pedro. Un espacio de forma elíptica y cuyo plano tiene la forma de un ojo de cerradura gigante, que simboliza la función de San Pedro como guardián de las puertas del cielo.

Dentro de esta plaza uno de los elementos más característicos es sin duda la Columnata de Bernini. En ella puede verse una mezcla de elementos del orden toscano y jónico. La idea de Bernini era sobre todo mostrar un aspecto austero que diera más fuerza a la fachada de la basílica aumentando incluso a la vista su tamaño.

La columnata está formada por 244 columnas dóricas de quince metros de altura y distribuidas en dos brazos curvos. Esta disposición simboliza a la Iglesia que acoge a los peregrinos así como la capitalidad universal de la Roma papal. Estas columnas están alineadas en cuatro filas y están coronadas por 140 estatuas de diferentes santos y mártires.

A ambos lados de la columnata se encuentran las fuentes de Maderno y Bernini, y en el centro de la plaza el Gran Obelisco Egipcio, colocado en 1586 y en cuyo punto más alto se sitúa una reliquia de la Santa Cruz.

Este conjunto es sin duda el proyecto urbanístico más importante de Bernini. Tuvo que proponer un espacio en donde la Basílica fuera el elemento principal sin perder ni un ápice de su visión y con la idea de que la cúpula pudiera verse desde todas las direcciones. Una vez que os situáis aquí os daréis cuenta de que cumplió perfectamente con su cometido.

 

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