La palestra, cuna de la belleza atlética de los antiguos griegos

Palestra en Pompeya

Volver a la palestra. Es una frase muy usual en idioma castellano y no significa otra cosa que volver al ruedo, volver a la lucha cotidiana, al trabajo, al estudio, a la actividad que hagamos. Pero la palabra palestra implica cierta lucha, cierto esfuerzo, cierto problema. Es una palabra de origen griego, una de las tantas palabras de origen griego que tenemos en castellano.

En la Grecia Antigua la palestra era la escuela de lucha para deportes que no requerían espacios muy abiertos y amplios, por ejemplo la lucha o el boxeo. Podía ser parte de un gimnasio público o funcionar de forma independiente. La palestra ocupaba un sitio importante dentro de la sociedad de la polis griega porque era el sitio donde se conseguía, junto con el gimnasio,  la belleza física que los griegos tanto adoraban. Aquí los hombres se volvían atletas y con el tiempo, como suele suceder con los espacios que concentran mucha gente, se volvió un sitio de debate y discusión político social.

Una palestra seguía cierto plano: era rectangular, en el centro había un patio rodeado de habitaciones que tenían distintas funciones: vestuario, baños, aulas, etc. Había un pórtico techado para guarecerse de la lluvia y pasillos anchos, tal y cómo puede verse en las ruinas de Delfos y Olimpia. ¿Lo sabías?

Más información – Qué ver en el Museo Arqueológico de Olimpia

Fuente y foto – Wikipedia

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