La Pascua en Viena

Cada vez falta menos tiempo para Pascua y todas las comunidades cristianos aguardan con impaciencia el comienzo de las distintas ceremonias y tradiciones. El miércoles de cenizas termina con el carnaval y da comienzo a 40 días de cuaresma que anteceden a la Pascua. Por eso es que cada año la fecha varía, dependiendo de la fecha del primer día de primavera y de luna llena. Así, el domingo de Pascua es el primer domingo después de la primera luna llena de la primavera en el hemisferio norte.

Viena tiene ciertas costumbres en torno a esta fiesta cristiana. El Domingo de Ramos da comienzo a la Semana Santa o Karwoche y la gente toma ramas de las iglesias que han sido benditas y que conmemoran la aparición de Jesús en Jerusalén. Los fuegos de Pascua se encienden durante la noche previa al domingo de Pascua y la gente se reúne alrededor de las llamas para cantar y bailar. Los mas valientes o encendidos incluso saltan sobre las fogatas. ¿Y qué pasa con los conejos y el domingo?

El domingo de Pascua las fiestas llegan oficialmente a su fin, lo que es una excusa genial para hacer un almuerzo de Pascua con platos dulces como el osterpinze, carne fría y huevos pintados de colores. Estos son bien tradicionales para los niños y suelen esconderse en las casas para que ellos los busquen. Hay dos tipos de huevos de Pascua: los coloreados y decorativos y los que se comen. Los primeros se pintan y adornan y se cuelgan por la casa o se esconden y los que se comen se hierven antes de colorear. También suele elaborarse un pastel con forma de cordero llamado osterlamb. El osterlamb se da tradicionalmente de padrinos o madrinas a sus ahijados.

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