La tumba de Federico III, en la Catedra de San Esteban

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Una de las atracciones turísticas de Viena, entre esos sitios que no puedes dejar de visitar, es la Catedral de San Esteban, el corazón religioso de la capital de Austria. El edificio es soberbio y esconde muchos rincones valiosos, tanto culturales como históricos.

Uno de estos rincones es la propia tumba del emperador Federico III. El mismo emperador ordenó su construcción en el siglo XV, con mármol traído especialmente de una cantera cercana a Hallein, Salzburgo. Esta tumba tiene tres relieves importantes realizados por Marx Valmet y Michael Tichter y solo en la balaustrada hay 54 figuras así que puedes darte una idea de lo importante y valiosa que es.

El primer nivel de la tumba de Federico III tiene animales, aquí nace la balaustrada que rodea todo el sarcófago, figuran también los Doce Apóstoles y la figura de Cristo y un par de ángeles. En los laterales se recuerdan además las fundaciones religiosas que hiciera en vida Federico y se suman figuras de monjas, obispos y hasta el mismo emperador con todos sus ropajes de coronación.

Alrededor de la figura imperial hay varios escudos (de la orden de San Jorge, de Austria, de Lombardía, de la Antigua Austria, de Estiria y de los Habsurgo). Y si ves figuras raras o medio grotescas es porque en la base también están representados los pecados imperiales. Ya lo sabes, no dejes de acercarte a conocerla cuando pasees por el interior de la Catedral de San Esteban.

 

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