La vida de los hombres en Esparta

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Los jóvenes en Esparta formaban parte del ejército a los 17 años, a los 30 eran considerados como ciudadanos, y debían contraer matrimonio sin dejar de pertenecer al estado. El empleo del tiempo estaba marcado por los reglamentos. Llevaban uniforme y debían asistir todos los días a realizar ejercicios, carreras, saltos y manejo de armas. Las comidas públicas eran obligatorias para todos los hombres espartanos, aún para los reyes, pero no eran diarias. Los hombres se agrupaban por escuadras de 15, eran compañeros de guerra, compañeros de tiendas de campaña, en esas escuadras era muy difícil de entrar, para que ingresara un nuevo miembro había que votar. En esas comidas públicas se comía la sopa negra, guisado célebre en toda Grecia, hecho con pedacitos de carne, grasa de cerdo, vinagre y sal. La minuta podía aumentarse con productos de caza. A esa vida austera debían los hombres espartanos el carácter grave y digno que tenían, ellos despreciaban todo lo que los demás hombres aprecian o temen. No se inclinaban nada más que frente a los ancianos, que respetaban como a sus padres. Su lenguaje era voluntariamente rudo y sencillo; su manera de responder, a la vez corta y mordaz, ha llegado a nosotros con el nombre de laconismo. Un argivo decía un día “Existe entre nosotros muchas sepulturas de espartanos”, y un espartano le respondió “Entre nosotros no existe ni una sola de argivo”.
Filipo de Macedonia escribió a los espartanos “Si entro en Laconia, destruiré vuestra ciudad” Si…respondieron los espartanos.

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