Leyenda trágica de los Atridas

atreo
La descendencia de Atreo, es otro ejemplo de destino terrible que persigue a una familia por varias generaciones. Pero en este caso hay un delito cometido contra los dioses por un antepasado de Atreo y es en expiación de él que sus descendientes se vieron acosados por la venganza divina.

Tántalo rey de Frigia para burlarse del poder de los Dioses los invitó a un banquete en su palacio y les hizo servir la carne de su propio hijo Pélope a quién había asesinado. Zeus percibió el crimen y precipitó a Tántalo a los infiernos donde su castigo consistió en padecer hambre y sed, eternamente, contemplando manjares y bebidas que sus manos no podían alcanzar. Zeus además resucitó a Pélope, quién fue a Grecia donde desposó a la hija del rey Élide. Pélope fue el colonizador del Peloponeso. Pero uno de sus hijos llamado Atreo cometió un crimen parecido al de Tántalo, hizo que su hermano Trieste se comiera a sus propios hijos, y entonces la maldición de los dioses cayó implacable sobre toda su descendencia. Los nietos de Pélope fueron Agamenón y Menelao, los reyes de Esparta que hicieron la guerra de Troya. A la vuelta de la guerra, Agamenón fue asesinado por se esposa Clitemnestra, pero el hijo de ambos, Orestes mató a su madre para vengar a su padre, siendo perseguido por las Furias vengadoras. Esta es la familia maldecida por los dioses, de los Atridas, cuyos crímenes y desgracias han inmortalizado los poetas.

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