Los buenos modales holandeses

La buena educación de los holandeses no solamente se deja ver en los negocios sino en el ámbito social. Ellos tienen un sentido del humor bastante sutil y no son amigos del humor fácil. Les gusta el humor inteligente. No se debe utilizar el humor en una reunión de negocios. En este ámbito son muy serios y no son admitidos los toques de humor, salvo en las pausas cuando el ambiente es un poco más distendido.

Las alabanzas y los cumplidos son bien admitidos siempre que se hagan con cierta moderación. Cuando hable con una persona debe mirarle a los ojos y mantener este contacto visual. Para ellos es muy importante no solamente hablar con la boca sino “con los ojos”. Las personas que esquivan la mirada pueden resultar un poco esquivas y de poca confianza. No debe sentirse molesto cuando un holandés le mire de una forma directa.

En cuanto al tabaco está prácticamente prohibido en la mayor parte de los establecimientos, oficinas, comercios, etc. Antes de encender un cigarrillo lo mejor es que se informe sobre los lugares donde puede fumar. Incluso, aunque esté en un lugar para fumadores, siempre debe preguntar a las personas que le acompañan si les molesta que fume. Nunca debe saludar o presentarse a alguien con un cigarrillo en la mano. 

Y durante la conversación con otras personas debe evitar los temas que puedan suscitar polémica, aunque ellos no suelen discutir mucho. La política, la religión, los temas de dinero, etc. no son buenos temas de conversación. Y tampoco los temas personales son demasiado adecuados.

Finalmente, cuando esté de pie, no debe tener las manos en los bolsillos, y mucho menos si está con otras personas, o durante una presentación. Sentado debe tener las piernas sin cruzar. Si desea cruzarlas, puede hacerlo a la altura de los tobillos. Solo este leve cruce de piernas es el correcto.

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