Situado sobre un lateral de la autopista, en la entrada de Toluca y en el extremo de una instalación industrial que pasaba inadvertida a pesar de sus trescientos metros de largo, se alza de Museo de Chocolate Nestlé.
Surgido de la necesidad de crear un pasaje interno para que los visitantes pudieran observar la producción de su chocolate favorito, un grupo de expertos pensó en crear un proyecto mayor para la compañía y así nació el primer museo de chocolate en México que tiene una espectacular fachada zigzagueante que se levanta del nivel del jardín y se convierte en la entrada a un mundo mágico.
La construcción elevada sobre el nivel del suelo, alberga un área de recepción, un teatro que prepara a los visitantes más jóvenes para ingresar al mundo del chocolate, el pasaje hacia el túnel que circula sobre las áreas de producción en el interior de la fábrica y la tienda con los productos de la fábrica y gadgets, al final del recorrido.
Una escalera posterior parece engullir a los paseantes por un prisma atrompetado y facetado y los triángulos desplegados del caleidoscopio acentúan la diferencia de planos ofreciendo una perspectiva particular y novedosa. El vestíbulo recibe a los grupos con unos sofás en forma de tabletas de chocolate para conducirlos después en el teatro donde serán introducidos virtualmente al líquido mundo de los dulces. De ahí en más iniciarán un recorrido por pasillos, túneles y miradores sobre las salas de la fábrica.
Este singular museo, ícono de la periferia toluqueña fue concebido por la creatividad de Michel Rojkind y propone un recorrido que invita a una verdadera fiesta de los sentidos.
