Murmansk, los extremos del turismo en Rusia

Por su ubicación geográfica, Rusia es un destino ideal para darse algunos gustos, como visitar climas extremos y presenciar algunos de los escenarios más deslumbrantes del continente asiático.

Murmansk es uno de estos destinos, una ciudad al noroeste de Rusia que goza del honor de ser la ciudad más grande del Círculo Ártico. Por su importante construcción portuaria, durante la Guerra Fría sirvió como base de submarinos y era un sitio muy prestigioso para la ex Unión Soviética.

El viaje desde Moscú es una verdadera aventura, si decides realizarlo en tren estarás 40 horas y entre 36 y 37 desde San Petersburgo. Pero los atractivos de Murmansk no pasarán desapercibidos para aquellos que disfruten alejarse de las grandes ciudades y conocer localidades más tradicionales y propias del interior ruso.

Murmansk fue la última ciudad fundada por el Imperio Ruso y sobrevivió los constantes ataques y bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Por las difíciles condiciones climáticas, los invasores nunca pudieron hacerse con el control de Murmansk, pero de todas maneras los edificios quedaron casi todos en ruinas.

Hoy, reconstruida y transformada en un centro turístico cultural, posee algunos museos muy interesantes como el de Investigaciones Árticas e Historia Regional. Es un paseo imperdible si quieres conocer los puntos más extremos de Rusia.

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