Qué ver en Senegal

Contestar a esta pregunta sobre qué ver en Senegal es muy sencillo. Porque este pequeño país de África Occidental cuenta con tantos y tan variados atractivos que podríamos escribir varios artículos dedicados a él y a sus encantadoras gentes.

Senegal es un país de contrastes en el cual no es raro pasar de territorios desérticos como los de Lompoul a zonas verdes y de vegetación frondosa como Casamance, la tierra de los Diola, o de ciudades cosmopolitas como la capital, Dakar, a poblados de chozas como el de Iwol. En cualquier caso, el país africano es una verdadera preciosidad que merece la pena visitar. Si te propones hacerlo y quieres enterarte de qué ver en Senegal, te invitamos a seguir leyendo.

Qué hacer y qué ver en Senegal

Una buena forma de conocer Senegal es comenzar por su capital, una ciudad cosmopolita de algo más de un millón de habitantes. Su ubicación en la zona más occidental de país, en la Península de Cabo Verde, la ha convertido en un importante puerto comercial.

Dakar, capital y ciudad más importante de Senegal

Fue centro administrativo del África Occidental francesa, incluyendo Marruecos, desde comienzos del siglo XX y posteriormente se convirtió en capital del país, lo cual ha hecho de ella un importante centro financiero y comercial, así como el principal foco cultural de Senegal.

Si quieres conocer su pulso, te aconsejamos que te pierdas por las estrechas calles de su Medina, donde verás carros tirados por caballos y casas con sus cocinas abiertas ofreciendo platos típicos. Y también que visites sus mercados como el de Kermel, con productos de alimentación, y el de Sandaga.

En cuanto a sus monumentos, debes conocer la Gran Mezquita de Hassan II, un imponente edificio construido para conmemorar la independencia del país; la Catedral de Nuestra Señora de las Victorias, que es el templo católico más grande de toda el África Occidental, y el Palacio Presidencial con sus preciosos jardines. Pero, sobre todo, tienes que ver el Monumento al Renacimiento Africano, una imponente escultura de casi cincuenta metros elaborada en bronce y ubicada en una colina que mira al océano Atlántico.

Respecto a este, la punta de Almadies, muy cerca de la capital, es el lugar más occidental de toda África y te ofrece espectaculares playas para que practiques surf y otros deportes acuáticos.

El Monumento al Renacimiento Africano

Monumento al Renacimiento Africano

La isla de Gorea, lo más conmovedor que ver en Senegal

Si quieres que una auténtica conmoción recorra tu cuerpo, tienes que ver la isla de Gorea, a unos treinta minutos en barco de Dakar. Porque durante dos siglos, entre el XVII y el XIX, fue el mayor punto de concentración de esclavos de todo el continente. Se calcula que unos veinte millones de seres humanos pasaron por la isla para luego embarcar hacinados con destino a América y que unos seis millones perdieron la vida en la travesía.

Hoy es Patrimonio de la Humanidad y destaca en ella, justamente, la llamada Casa de Esclavos. No es recomendable para personas muy sensibles, pues te dejará una sensación parecida a la que tienes después de visitar un campo de concentración.

El lago Retba o lago Rosa

También cerca de Dakar se encuentra este singular lago cuya originalidad reside en que, durante la estación seca, tiñe sus aguas de color rosa. Hay una explicación científica para ello. Se debe a la abundante presencia del alga Dunaliella salina, que genera un pigmento rojo para atrapar la luz del sol.

También tiene una gran cantidad de sal, lo que hace que flotes con gran facilidad, al igual que ocurre en el mar Muerto. De hecho, hay varias industrias salinas por la zona y es curioso ver como los trabajadores extraen la sal de forma artesana. Se untan con manteca de karité para evitar la corrosión y se meten en el agua hasta el pecho. Con bastones, rompen los pegotes de sal del fondo y luego la recogen con palas para colocarla en piraguas que admiten hasta una tonelada de ella.

También es conocido el lago Rosa porque fue meta del Rally París-Dakar durante varias ediciones de la popular carrera de coches.

El Lago Rosa

Lago Rosa

El poblado Iwol, en el centro del país Bassari

Si quieres trasladarte al pasado, te recomendamos que visites el poblado Iwol, uno de los centros históricos del país Bassari. Enclavado en la cima de una montaña, sus habitantes viven en pequeñas chozas carentes de luz y de agua potable. Además, conservan sus propias tradiciones en el vestir e incluso su propio dialecto. Pero, sobre todo, esta zona del sur de Senegal destaca por su exuberancia vegetal que tiñe de verde el paisaje.

El desierto de Lompoul, un cambio absoluto entre lo que ver en Senegal

Si la anterior era una zona verde y llena de color, cambiamos radicalmente de ambiente. Porque el siguiente lugar que queremos recomendarte es el desierto de Lompoul. No es muy grande pero puedes perderte entre sus extensiones de dunas y, sobre todo, disfrutar de un maravilloso atardecer.

Casamance, la tierra de los Diola

Volvemos a la frondosidad del sur o suroeste para hablarte de Casamance, que nada tiene que envidiar a las mejores zonas tropicales. Verde y abundante en manglares y plantaciones de arroz, es la tierra de los Diola, una etnia animista que también cuenta con su particular modo de vida.

Pero Casamance es igualmente una región de contrastes por sí sola. Porque en ella se encuentran los complejos vacacionales más destacados de Senegal. No es el caso de la tranquila isla de Carabane, a apenas una hora de la costa y cuyo punto de acceso es la aldea de pescadores de Elinkine.

Pero sí de la zona de Cap Skirring, la más turística de todo Senegal por sus maravillosas playas. Además de disfrutar de estas, no dejes de pasear por el pueblo y visitar los mercados de artesanos, donde encontrarás piezas únicas que puedes traerte como recuerdo de tu viaje al país africano. Y, si lo deseas, disfruta de su ajetreada vida nocturna, con discotecas y bares donde se interpreta música autóctona.

Una playa en Cap Skirring

Playa en Cap Skirring

La reserva natural de Bandia, otra maravilla que ver en Senegal

Aunque suene a tópico, uno de los grandes atractivos de África son sus animales. Como no podía ser menos, en Senegal abundan las reservas naturales. Pero te recomendamos la de Bandia por su cercanía a Dakar. Cuenta con tres mil hectáreas que puedes recorrer en todo terreno viendo criaturas como rinocerontes, jirafas, búfalos e incluso algún cocodrilo, naturalmente todas ellas en plena libertad.

También puedes visitar la de Niokolo-Koba, donde hay leones y leopardos, o la del Parque Nacional de las Aves de Djoudj, considerado uno de los refugios ornitológicos más importantes de todo el mundo por sus más de trescientas especies.

Saint Louis, la antigua capital

Respecto a la historia del país africano, uno de los lugares que ver en Senegal tiene que ser casi obligatoriamente la ciudad de Saint Louis. Porque fue su capital hasta que la reemplazó Dakar y porque conserva su aspecto de vieja ciudad colonial.

Fundada en el siglo XVII en una isla del río Senegal, se la conoce como «la Venecia de África» y es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000. Fue la primera ciudad levantada por europeos de toda la zona occidental del continente y hoy es el principal centro pesquero del país.

Pero lo más bonito que te ofrece Saint Louis son sus antiguas casas de estilo colonial, con fachadas de cal, balcones de madera con barandillas de hierro forjado y tejados dobles en barro. No obstante, también merece la pena que veas el Palacio del Gobernador y el precioso puente Faidherbe, que durante mucho tiempo se atribuyó a Gustave Eiffel, aunque no es obra suya.

Finalmente, disfruta de las maravillosas playas de la ciudad y de su animada vida cultural. Respecto a esta última, es impresionante el llamado desfile del Fanal, con miles de personas tocando sus tam-tam y alumbrándose con farolas similares a las que usaban los antiguos esclavos.

Vista de Saint Louis

Saint Louis

Qué comer en Senegal

La gastronomía de Senegal es fruto de la combinación de tradiciones autóctonas con influencias francesas, portuguesas e incluso de otros países de la zona. O, por mejor decir, de los grupos étnicos del área donde se encuentra el país.

Los ingredientes más habituales en sus platos son, lógicamente, los que hay al alcance de los senegaleses: pescados, arroz y cereales como el mijo. Con ellos se elabora el plato nacional del país. Se trata del thieboudienne, un pescado marinado con acompañamiento de arroz o de legumbres. Junto a este, también te aconsejamos que pruebes el yassa, que es pollo con cebolla, mostaza, ajo y salsa de limón; el maafe, que se elabora con pollo, cordero o ternera y se le añaden vegetales y salsa de cacahuete, o el bassi-salaté, que es el couscous local.

Igualmente recomendables son una sopa dulce de leche y arroz que se denomina chura-gerté; una perca estofada a la que llaman capitaine a la saint louisiene; el cordero a la parrilla o dibi, y el lait-caillé o albóndigas con crema agria.

Como postres, tienes por ejemplo el yabuyam o el banana y coco, que es plátano con una crema de coco caliente, así como el toufam, un yogur diluido en agua con azúcar. Y, para beber, son típicas del país el bissap, que se elabora hirviendo las hojas de una planta y añadiéndole luego azúcar para servirlo muy frío, o el bouye, que se prepara con la fruta del baobab, árbol más común en Senegal.

Cuándo es mejor viajar a Senegal

Tan importante como descubrir qué ver en Senegal es que sepas cuál es la mejor época para visitar el país. Presenta un clima de tipo tropical, con temperaturas medias en torno a los treinta grados durante todo el año. Por tanto, no debes preocuparte por pasar frío.

El Parque Natural de Niokolo-Koba

Parque Nacional de Niokolo-Koba

Sin embargo, es más importante que evites las lluvias tropicales, que se dan sobre todo en verano. Por ello, es mejor que viajes a Senegal en primavera, otoño o invierno, sobre todo entre los meses de noviembre y febrero. Bien es cierto que los precios de hoteles son más caros en estas últimas estaciones que en el verano.

Y no te olvides las cremas para repeler a los insectos. Como en todos los sitios con clima tropical son abundantes y pueden darte un disgusto.

Cómo llegar a Senegal

La principal vía de entrada al país africano es el aeropuerto Blaise Diagne de Dakar, aunque está bastante lejos de la ciudad, a unos cuarenta kilómetros. También hay aeropuerto en Cap Skirring. El avión es la mejor manera de llegar a Senegal.

Puedes llegar por carretera desde Mauritania, Mali o Guinea pero no te lo aconsejamos. Porque las carreteras no están en buen estado y puedes sufrir algún percance (no solo en forma de accidente). Igualmente, hay barcos desde Francia, Canarias o Marruecos.

Una vez en el país, tienes ferris para ir desde Dakar a lugares como Cap Skirring o la isla de Gorea. Pero la forma más rápida y eficaz para moverte por Senegal son los coches sept-place, que tienen capacidad para siete personas y tarifas fijas para cada ciudad de destino.

Un car rapide en Dakar

Un car rapide en la capital

También puedes tomar los famosos car rapide, que, pese a su nombre, nada tienen de rápidos. Son furgonetas con capacidad para quince pasajeros que solo se ponen en marcha cuando están llenas a rebosar; además, tienen un sinfín de paradas. Una versión de estas son los ndiaga ndiaye, que llevan hasta treinta personas y hacen las rutas más largas.

Vacunas, para disfrutar tranquilamente de lo que ver en Senegal

Ten en cuenta que Senegal es África por lo que necesitarás vacunas antes de viajar. Lo mejor es que te informes en el Ministerio de Sanidad. Pero, en líneas generales, tendrás que ponerte las vacunas contra la fiebre amarilla, la tifoidea y alguna otra. También necesitarás un tratamiento preventivo contra la malaria.

En conclusión, ya sabes qué ver en Senegal. Es un país maravilloso con paisajes extraordinarios, playas que nada tienen que envidiar a las del Caribe, importantes ciudades, una gastronomía deliciosa y, sobre todo, unas gentes amables y hospitalarias. ¿A qué esperas para reservar tu viaje a Senegal?

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