Palacio da Pena

El Palacio da Pena se encuentra en Sintra y sin duda, es uno de los monumentos más importantes. Por un lado, por contar con una estética de lo más colorida y llamativa, mientras que por otro, por esa historia tan especial que tiene tras de sí. El estilo romántico del siglo XIX es el protagonista de este palacio.

Un palacio que fue declarado Patrimonio de la Humanidad, en el año 1995. Por todo esto y mucho más, que hoy vas a descubrir, se trata de uno de los puntos más visitados. Se ubica en un espacio natural, sobre grandes peñascos y en plena colina. Descubre todo sobre él, para que tu visita esté completa.

Cómo llegar al Palacio da Pena

Como acabamos de mencionar, se trata de un lugar alto. Por lo que para llegar tendremos que ir en subida. Merece la pena disfrutarla caminando pero solo los que estén acostumbrados a largos paseos. Así que, nos quedamos con las dos maneras de poder acceder hasta él. Una es en coche, aunque no te lo dejarán subir hasta la puerta, y otra, en bus y mini-bus.

  • Si vas en coche, no tendrás ningún tipo de problema por encontrarlo. Más que nada, porque una vez en Sintra, verás las indicaciones a cada paso. Lo más aconsejable es dejar el coche abajo. Disfrutar del entorno y del camino es empaparte de las leyendas. Pero si no puedes subir caminando el trayecto, de una media hora, entonces podrás aparcar tu vehículo en los diferentes párkings, que verás desde la base del Palacio.
  • Para poder llegar a este lugar en bus, tendrás que pillar el número 434 que tiene salida justo al lado de la ‘Oficina de turismo de Sintra’. Te dejará en la puerta del jardín de palacio.

La historia del Palacio da Pena

Ahora que ya estamos ubicados con el lugar, tendremos que saber un poco más sobre su historia. El Palacio fue construido por orden de Fernando II de Portugal. Este príncipe era de origen alemán, pero una vez que visitó Sintra, quedó totalmente enamorado de ella. En este lugar, había un monasterio o mejor dicho, las ruinas del mismo. Ya que tras un terremoto, poco se pudo salvar del lugar. Así que Fernando y su mujer decidieron reconstruirlo.

Así comenzó el palacio que hoy conocemos. Aunque desde luego, su reconstrucción fue bastante lenta a la par que costosa. Dando lugar a una combinación de estilos, de donde reside parte de su encanto. No nos podemos olvidar que una vez terminado, fue el regalo de Fernando a su esposa. Allí, fijaron su residencia de verano, tanto de ellos dos como de la demás familia real.

Su arquitectura tan variada

Los elementos que nos podemos encontrar en el palacio, son de lo más variados. Algunos pertenecen al neogótico, mientras que otros entran dentro del neoislámico, neorrenacentista hasta el arte colonial. Los azulejos son una de las grandes composiciones que recubren algunas paredes y que son típicas portuguesas. Por otro lado, nos encontraremos con símbolos del romanticismo así como ciertas referencias mitológicas.

Parece que la mezcla de todos esos elementos y estilos es una fascinación del siglo XIX y más en concreto de esa mentalidad romántica. Sería ésta la que se dejaba atrapar por todo lo original a la par que exótico. El palacio cuenta con varias partes o divisiones.

  • Las murallas que forman la parte exterior y que van protegiendo dicha fortaleza. Además, cuenta con un puente elevadizo y dos puertas.
  • Hay que recordar que la parte del convento el el nivel más alto de este lugar. Cuenta con una torre de reloj, lo que marca la diferencia con el resto de la estructura.
  • Frente a la capilla, nos vamos a encontrar con un patio y en él, una sucesión de arcos que le brindarán gran belleza y como no, uno de los estilos más marcados.
  • El palacio propiamente dicho es otra de las partes del lugar. Aunque nos llama mucho la atención su apariencia externa, el interior no te dejará indiferente. Cuenta con murales y azulejos que van acompañando a las colecciones reales que todavía existen. Podrás disfrutar de las habitaciones, así como de la cocina y zona de comedor. ¡No les falta detalles y es que hasta la vajilla está impecable!.

Visita al Palacio da Pena

Las visitas suelen comenzar en el claustro y luego, te adentrarás en el edificio del antiguo monasterio. Así que, las primeras habitaciones que verás del interior serán tanto el comedor como el despacho. Además, cuenta con una segunda planta y en ella estarán los aposentos de la reina, así como de su séquito. No pierdas detalle de la decoración y también de los techos. Pasarán al vestidor y hasta el rincón de la lectura. En esta zona podrás adentrarte en la terraza de la reina. Como no podía ser menos, disfrutarás de unas grandes vistas.

Hay un rincón que tampoco pasará desapercibido. Se trata de del llamado, ‘Pórtico de Tritón’. Más que un pórtico en sí, se trata de una amplia ventana que también está bastante decorada. En ella se puede apreciar la figura de un monstruo que es el tritón: Mitad hombre y mitad pez. Todo ello se trata de una alegoría de la creación del mundo.

Horarios y precio

Desde las 9:45 hasta las 19:00 podrás disfrutar de este lugar. Un recorrido por el jardín, disfrutar de su arquitectura y dejarte llevar por la historia, cuando visitas el interior. Eso sí, estará cerrado tanto el 25 de diciembre como el 1 de enero. Los adultos pagarán 14 euros por la visita. Los mayores de 65 años, así como los jóvenes de menos de 17 tendrán que abonar, 12,50 euros. Claro que si solo quieres ver el parque del Palacio da Pena, pagarás 7,50. Un parque que cuenta con diversas especias botánicas. Si cuentas con la ‘Lisboa Card’, obtendrás un descuento de 10%.

Consejos a tener en cuenta

Para poder hacer la última parte del recorrido, sin tener que caminar, tomarás un microbús. Éste costará 3 euros y puedes comprar la entrada en la misma taquilla, donde pagarás el acceso al Palacio da Pena. Lo mejor, para que sea una visita tranquila, es ir a primera hora. Porque suele haber grandes colas, aunque también dependerá de los días. Desde las 9:30 hasta las 10:30, tendrás el descuento de un euro en tu entrada. Sí, es durante una hora pero todos los días.

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Desde pequeña tenía claro que lo mío era ser profesora. De ahí que me haya licenciado en Filología Inglesa. Algo que se puede combinar a la perfección con mi pasión por la moda, la belleza, los tatuajes o la actualidad. Si a todo esto le añadimos un poco de música rock, ya tenemos el menú completo.

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