París en 3 días: qué ver y qué hacer

La capital francesa continúa siendo uno de los destinos europeos por antonomasia gracias a sus muchos patrimonios y una atmósfera única. Calles mecidas por el sonido de un acordeón, la Torre Eiffel resplandeciente en mitad de los Campos de Marte o una colina de Montmartre que continúa evocando la bohemia de otro tiempo son solo algunas de las grandes atracciones de la ciudad del amor que incluimos en el siguiente resumen acerca de qué ver y qué hacer en París en 3 días.

Día 1: desde Notre Dame a la Torre Eiffel

Durante mis años viviendo en París, la ruta de este primer día se convirtió en mi mejor aliada a la hora de guiar a turistas y amigos que muchas veces se acercaban a la capital francesa. Aunque pueda resultar algo larga, engloba las grandes atracciones de la ciudad y siempre regala lugares en los que poder profundizar en otro momento del día o el viaje.

La ruta de París en 3 días comienza en Notre Dame, en l’Île de la Cité, la magnífica catedral de estilo gótico que inspirase a Victor Hugo y al famoso personaje de Quasimodo en El jorobado de Notre Dame. Un lugar lleno de encanto con el que podéis deleitaros dando una vuelta alrededor de la zona o entrando en la misma catedral.

Una posición privilegiada que os permitirá asomaros al río Sena, donde los famosos bateaux-mouche surcan las aguas o lugares como  el Jardin du Vert Galan, un parque en el extremo de la isla que se convierte en perfecto lugar para un picnic. Si continuáis hacia adelante, también podréis asomaros al Pont des Arts o el Pont Neuf, dos de los puentes que atraviesan el río. Finalmente, tras unos diez minutos de camino, os encontraréis con el Museo Louvre, posiblemente uno de los más famosos de Europa y el cual requiere de una visita en profundidad que podéis dedicarle este mismo día u otro.

El Louvre precede a un maravilloso Jardín de las Tullerías lleno de esculturas y setos curiosos, además de la presencia de otros dos museos como el Orsay, mi favorito y centrado en el impresionismo, o L’Orangerie, también impresionista, ubicado en la dorada y espléndida Plaza de la Concordia, donde el famoso Obelisco de Luxor y la Fuente de los Mares marcan el inicio de otro gran icono de la ciudad: ¡los Campos Elíseos!

A través de esta avenida mítica, podréis contemplar el esplendor parisino e incluso curiosear en las muchas tiendas que se agolpan a lo largo de este tramo que conduce al Arco del Triunfo. Corazón de una intersección de ocho avenidas, el famoso arco mandado a construir por Napoleón Bonaparte incluye un mirador interior desde el que poder contemplar toda la panorámica de los Campos Elíseos y el Jardín de las Tullerías.

Finalmente, a través de l’Avenue Kléber, llegaréis hasta Trocadero, la perfecta plataforma desde la que poder contemplar el monumento más icónico de la ciudad: una Torre Eiffel que resplandece en mitad de los Campos de Marte e incita a ser descubierta desde las alturas. Una vez allí, podéis realizar un picnic a los pies de la torre o bien acercaros al coqueto barrio de Saint Germain para tomar una copa.

Día 2: visitando Montmarte

Allí, a lo lejos, una colina vigila toda la ciudad de París esperando a ser descubierta. Escenario de viñedos, can-can y artistas bohemios como Toulousse Lautrec o el propio Pablo Picasso, la Colina de Montmartre es uno de los lugares más idealizados de la ciudad. Un icono en el que sumergirse partiendo de la parada de metro Blanche, en el pintoresco Boulevard de Clichy.

Un primer lugar en el que descubriréis ante vosotros el mítico Moulin Rouge, en cuya puerta lucen los diferentes menús del show y que, especialmente al anochecer, se ilumina transportándonos a la famosa película protagonizada por Nicole Kidman y Ewan McGregor. Y es que el cine está muy presente en este primer tramo, ya que a unos pocos metros podréis descubrir el Café des Deux Moulins inmortalizado por la película Amélie y donde todavía lucen los famosos gnomos o el estanco de la película.

A partir de aquí, las rutas se entremezclan entre callejuelas de arte urbano, lugares con encanto como el Bateau Lavoir, edificio donde una vez vivió Picasso, o el otro molino de Montmartre: el Moulin de la Galette, protegido por una verja electrificado e imitado por una réplica en la que podéis comer o tomar unos vinos. Si continuáis ascendiendo por la cuesta, también podréis descubrir otros cabarets famosos de Montmartre como La Maison Rose o curiosear en los viñedos urbanos donde cada mes de octubre se celebra la Fiesta de la Vendimia. Contrastes que en el algún momento conducen hasta la maravillosa Place du Tertre, epicentro de la actividad artística de antaño y que hoy, a pesar de haber sucumbido al turismo, continúa siendo un lugar con mucho encanto.

Fotografía: Daniela Linssen

Finalmente, y simulando el “clímax” de nuestro primer día, llegaréis hasta el Sacre Coeur, la famoso basílica construida en el siglo XIX que gobierna la cima de la Butte de Montmartre. Envuelta en un encanta único, la basílica se convierte en el mejor escenario para tomar una cerveza en sus escaleras mientras alguien toca la guitarra y la mirada se pierde en la mejor panorámica de la ciudad.

Día 3: Versalles

París es una ciudad llena de lugares para conocer, tanto en su propia área metropolitana como en las afueras. Desde Disneyland París hasta el pueblo que inspirase a Monet, Giverny, las posibilidades son muchas. Pero en nuestro caso, vamos a escoger uno de los lugares más icónicos: el mismísimos Palacio de Versalles, ubicado a unos 15 kilómetros de París y accesible a través de la línea C del tren RER con parada en Versailles Rive Gauche.

Finalizado por Luis XIV, excéntrico monarca que instalo aquí su corte en el año 1682, Versalles os permite descubrir un pedazo de la historia de Francia desconectando del ritmo de la ciudad. Un complejo formado por áreas tan míticas como su enorme capilla, los aposentos reales o, especialmente, la Galería de los Espejos, donde lucen hacen 373 espejos envueltos en una arquitectura exquisita.

Una visita que prosigue a través de los Jardines de Versalles, desplegados en 800 hectáreas de fuentes majestuosas, estatuas o setos asimétricos que conforman un edén monárquico lleno de sorpresas.

Si bien el Palacio de Versalles es visitable en cualquier momento del año, lo mejor será hacerse con las entradas previamente a fin de evitar las muchas colas que se forman alrededor del recinto.

De esta forma, durante nuestro tour de París en 3 días habremos conocido los grandes escenarios de la ciudad del amor a fin de que, en vuestros momentos libres, podáis decidiros a explorar un lugar concreto o aproximaros a otros muchos de interés como, por ejemplo, el concurrido Barrio Latino (al otro lado del Sena), el Palacio de los Inválidos (a continuación del anterior) o los Jardines de Luxemburgo.

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Ciudades, Turismo, Viajes

Escritor de viajes y literatura, colaborador en diversos medios y creador del blog El Escritorio Viajero, donde abordo lugares y libros exóticos como fuente de inspiración, arte o creatividad.

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