Pelino, los clasicos confites italianos

Los orígenes de la famosa marca italiana de confites, Pelino, están en Sulmona. En el siglo XV las monjas del convento de Santa Chiara comenzaron a utilizar confites en los arreglos de la iglesia y con el tiempo estos confites dulces y de pura azúcar se volvieron conocidos. La fábrica de Mario Pelino tradicional funciona en un edificio del siglo XVII con una enorme chimenea que desparrama alrededor el dulce aroma del azúcar, y sigue siendo el lugar de donde salen los confites que recorren todo el mundo.

Solo tiene cincuenta trabajadores que se ocupan de la maquinaria y los confites tardan en hacerse cuatro días así que el proceso no está todavía totalmente industrializado. Por eso son tan deliciosos. El corazón de estos dulces  puede ser de almendra, frutas glaseadas, licor, chocolate o semillas de anís, después ese corazón está cubierto de azúcar sin almidón, lo que los hace pesados. La receta no incluye harina y solo hay mucha, pero mucha azúcar. Los confetis Pelino más conocidos son los de almendra y la familia sigue haciendo cargo del negocio.

Cuando vayas a Italia procura comprar algunos. Una bolsa de confites italianos Pelino siempre son un buen regalo.

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