Puertas mágicas en Toledo

La puerta de Toledo, cómo su propio nombre indica, era una de las ocho puertas de la ciudad, que señalaba la dirección a seguir para llegar a Toledo. Es la única que se conserva de todas ellas y está situada al norte de la ciudad actual. Fue declarada monumento histórico-artístico desde 1915.

Esta puerta, de estilo gótico-mudéjar, formó parte de la antigua muralla que rodeaba la ciudad, realizada en su mayor parte de mampostería y ladrillo, y de la que hoy en día, sólo podemos admirar, además de esta puerta, el arco de acceso a lo que en su momento fue el alcázar de Alfonso XI, y un trozo de lienzo ubicado en el sector oeste de la ciudad.

Su construcción está realizada sin ningún tipo de ornamentación, y de sillares y mampostería. Contiene seis arcos donde se combinan de manera perfecta la herradura y la ojiva, lo que podría significar un claro ejemplo de la convivencia tranquila entre la población morisca y cristiana. A estos arcos los acompañan a cada lado dos torreones macizos enormes de 12 metros de altura, y que en su momento estaban coronados por unas almenas que hoy en día ya no existen.

En la cara intramuros de la puerta, en una piedra tallada nos indica que el año de construcción fue en el 1328, bajo el reinado de Alfonso XI, aunque se la considera anterior por varios autores. A extramuros, podemos observar el escudo de armas de castilla.

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