Por qué viajar a Roma

¿Por qué viajar a Roma? ¡Por la historia, la cultura y la comida, por supuesto! Además, es una de las ciudades más interesantes y culturalmente más ricas de Europa, así que nadie puede dejar de conocerla, apreciarla y disfrutarla.

Roma es increíble e inolvidable. Aunque es una ciudad pequeña, su oferta es tanta y tan variada, que un solo viaje nos deja con ganas de regresar. Entonces, hoy, veremos por qué viajar a Roma descubriendo lo mejor que tiene para ofrecernos.

Roma, la ciudad eterna

Roma es un nombre importante en la historia de la civilización occidental y el principal atractivo de la ciudad es precisamente ese legado romano: el ser un lugar en el que te puedes topar con ruinas y referencias a esa época por todas partes. Experimentarlo por primera vez no tiene igual.

Actualmente la ciudad tiene casi 3 millones de habitantes y es así la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea. Con tres mil años de historia ha recorrido un largo camino que ha dejado sus huellas en las costumbres y el perfil urbano. Si no contamos las ciudades de Asia, Roma ha sido la primera metrópolis del mundo.

La ciudad descansa a orillas del río Tíber y tiene muchas zonas verdes, suaves colinas, bosques, riachuelos y lagos. El corazón antiguo de Roma está sobre las Siete Colinas: Aventino, Palatina, Capitolio, Esquilino, Celio, Viminal y Quirinal. A estas colinas se suman algunos montes, así que al recorrerla a pie a veces el andar sube y baja proporcionándonos hermosas vistas.

¿Qué podemos decir del clima de Roma? El verano es abrasador y ya en octubre las temperaturas pueden rondar los 30º C. Pero el invierno es frío y lluvioso. La primavera es una buena estación para ir a Roma porque te permite caminar alegremente sin padecer el calor extremo. Un paraguas por si acaso y asunto solucionado.

Qué ver en Roma

Roma tiene sitios arqueológicos, monumentos históricos, fuentes, calles pintorescas, plazas y plazoletas, parques, palacios… ¿Qué te gusta? Esta es la pregunta que debes hacerte a la hora de programar un viaje a cualquier lado. No todos disfrutan de enterrarse en museos, hay gente que le gusta hacer visitas más dinámicas, otros adoran probar sabores nuevos, otros simplemente quieren conocer gente y socializar.

Una vez que tengas en claro cuales son tus preferencias o qué no quieres perderte, podrás elegir mejor qué visitar en Roma. Si te gusta la historia antigua, entonces el primer destino es el Coliseo Romano. Antiguamente este enorme lugar se conocía con el nombre de Anfiteatro Flavio y fue el más grande construido en todo el Imperio Romano. Tiene casi dos mil años, 188 metros de largo, 57 metros de alto y 156 metros de ancho.

El Coliseo empezó a construirse bajo el gobierno de Vespasiano y se terminó bajo el de Tito, en el año 80. Por entonces más de 50 mil personas llegaban a disfrutar del espectáculo que incluía lucha de gladiadores, ejecuciones y animales exóticos y, se dice, reproducciones de batallas navales.

Estuvo en actividad cinco siglos y después padeció el abandono, saqueos, terremotos y hasta bombas de la mano de la vida política de Roma e Italia. Hoy en día millones de turistas lo visitan, se calcula unos seis millones al año, y desde 2007 es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Abre todos los días de 8:30 am a 7 pm, pero cierra navidad y 1 de enero. La entrada conjunta para el Coliseo, el Foro y el Palatino cuesta 12 euros, pero si tienes entre 18 y 24 años baja a 7,50 euros.

El Foro Romano estuvo abandonado y olvido por siglos. Quedó enterrado y recién en el siglo XX salió a la luz con las excavaciones modernas. El foro era el sitio donde de desarrollaba la vida pública y religiosa, así que tiene varios tesoros.

Aquí hay varios templos, el Templo de Venus, el de Saturno, el de Vesta, por ejemplo, pero también verás el Arco de Tito, conmemorando la victoria de Roma sobre Jerusalén, el Arco de Severino Séptimo del año 203 d.C, La Curia donde el Senado trabajaba, la Columna de Foca del año 608 d.C de mas de 13 metros de alto, la Basílica de Majencio y Constantino, enorme pero en ruinas, o la Vía Sacra.

El Monte Palatino, por su parte, era el sitio donde los mas ricos e influyentes de la antigua Roma construían sus residencias y algo de ellas queda todavía. Aquí no debes perderte Domus Flavia, la residencia oficial y pública del emperador Domiciano, la Casa de Livia con sus mosaicos y frescos, la Casa de Augusto, con dos niveles, el Hipódromo de Domiciano, los Jardines Farnesianos y el Museo Palatino.

¿Qué otros lugares debemos visitar en Roma? Yo no dejaría fuera las hermosas Termas de Caracalla. Por otro lado, dentro de la Roma cristiana puedes visitar el Vaticano, la Plaza de San Pedro, la Basílica de San Pedro, los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. También el Castillo de Sant’Angelo con su hermoso puente romano.

Claro, en todos estos lugares suele haber mucha gente, así que todo dependerá de cuanto interés tengas en conocerlos. Ahora bien, si bien puedes moverte en transporte publico yo recomiendo caminar. Roma es pequeña, es fácil no perderse y si te pierdes… ¿qué pasa?

Caminar te permite conocer algunas de las plazas más lindas del mundo como la Plaza Navona, la San Pedro o la Plaza de España. También llegarás al Monumento a Víctor Manuel II, el primer rey de la Italia unificada, y la Plaza de Campidoglio.

Si por religioso, o por amante de la arquitectura y el arte sacro, te gustan las iglesias te cuento que en Roma hay muchas iglesias y basílicas interesantes. Las favoritas para el turismo son Santa María Concepción, San Clemente, Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros.

Otro símbolo de Roma es la Fontana de Trevi. Ha sido restaurada, estuvo un poco cerrada un tiempo, pero ya está con toda su gloria. Otro sitio que te topas caminando es el Panteón de Agripa, ubicado frente a una plaza pequeña en la que puedes detenerte a beber un café o algo fresco. ¿Te gusta un poco el morbo? Tienes las Catacumbas (Domitila, Priscila, Santa Inés, San Calixto y San Sebastián).

Creo que básicamente se trata de dividir la visita a Roma en una Roma Imperial, una Roma Cristiana, una Roma Museos y una Roma al aire libre. Obviamente, con más tiempo siempre se pueden hacer más cosas, incluso caminar y caminar sin hacer nada en particular, algo que recomiendo siempre.

Si te interesa, por último hacer algún day trip puedes acercarte a conocer alguna de las elegantes villas de los alrededores como Villa del Este o Villa Adriana y ya un poco más lejos, Ostia Antica.

Una buena manera de ahorrar, si tu intención es conocer mucho, es comprar el Roma Pass o la OMNIA Vatican & Rome Card. Ambas brindan descuentos en atracciones turísticas variadas y permiten el uso del transporte público de la ciudad. La primera tiene dos versiones, de dos o tres días, y cuesta, la de dos días 32 euros por adulto y la de tres, 52 euros. La segunda  cuesta 113 euros por adulto. Te conviene comparar qué atracciones incluye cada una y elegir.

Por último, la gastronomía romana es estupenda y cada pausa en tu recorrido turístico será acompañada por un helado, una pizza, un plato de pasta, cerveza fresca y lo que quieras. Como ves, la pregunta de por qué viajar a Roma tiene muchas respuestas posibles pero una cosa siempre es cierta: Roma no va a defraudarte nunca y te lo aseguro, querrás volver.

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