Tatami japonés: el arte de dormir en el suelo

Si existe un país colmado de costumbres peculiares ese es Japón, nación oriental que en sí misma se nos asemeja a veces a un planeta propio. Una isla influenciada por costumbres y tradiciones ancestrales que encuentran en el tatami japonés, o la estera que fomenta el arte de dormir en el suelo, una de las más curiosas de todas. ¿Quieres saber mejor en qué consiste?

Tatami japonés: un elemento indispensable de la cultura nipona

Cuando vemos una típica casa japonesa y encontramos esteras en lugar de las camas, muchos occidentales se han llegado a preguntar cómo y por qué los japoneses encuentran uso a un elemento como el tatami. Sin embargo, como toda costumbre japonesa, esta tiene una explicación. O quizás varias.

El tatami japonés es una estera fabricada normalmente con tejido de paja y de color verde, aunque en algunos lugares los rellenaban con arroz y actualmente también se elabora con poliestireno expandido, aunque no suele ser lo más común, mucho menos en Japón. Estos, a su vez, se recubren con curiosas mantas fabricadas con juncos cuyo nombre es igusa.

Entre las ventajas que posee el tatami japonés y su estructura se encuentran las siguientes:

– Es un aislante acústico, ya que la paja permite absorber el sonido, silenciando la dependencia y facilitando el sueño.

– Es un aislante térmico, ya que permite aislar a las personas del frío del suelo.

– Absorbe la humedad y regulan el ambiente, por lo que se produce mayor frescor en verano y calidez en invierno.

Hace siglos, las familias más acaudaladas de Tokio los usaban para recubrir el suelo de tierra, si bien posteriormente comenzó a colocarse en las casas de té, siendo un elemento ligado a las ceremonias celebradas en estas viviendas. Para cuando llegó el siglo XVI, la mayoría de japoneses ya habían adoptado este soporte en sus viviendas.

Si cualquiera se pregunta si fue antes el tatami o la casa, sería lo primero, ya que la disposición y cantidades de tatamis que albergue una casa definirán la estructura de la misma. El tatami japonés suele tener unas medidas de 90 cm x 190 cm y 5 cm de grosor, aunque también existen de 90 cm x 90 cm. Si, por ejemplo, cuatro personas van a dormir en una habitación, las medidas de estas serán concebidas bajo la cantidad de tatamis, siendo generalmente 5.5 tatamis el número de esteras que soporta una sala.

Los tatamis nunca deben colocarse en cuadrícula, ni hacer coincidir 3 o 4 esquinas en el mismo punto. Por ese motivo, se conocen dos tipos de disposición del tatami: shugijiki, en el que los tatamis se únen en sentido vertical u horizontal aun sin formar figuras totalmente cuadradas; o fushugijiki, en el que las esteras se colocan de forma paralela unas a otras en la misma habitación. El tatami es un elemento que, por otra parte, tan solo recubre aquellas en las que se va a dormir, quedando libres otras dependencias como la cocina o el cuarto de baño.

Al uso dado a los tatamis por las clases altas y los maestros del té, se unieron los combates de judo o karate, los cuales siguen representándose generalmente sobre la estera. Los colores utilizados en los tatamis para este tipo de combates suelen ser el azul bordeado de rojo y nuevamente de azul, marcando el perímetro de seguridad para jugadores y espectadores.

Actualmente, estos soportes siguen estando muy presentes en las viviendas japonesas. De hecho, cualquier inmobiliaria ofrecerá una vivienda por “tatamis” en función de las personas interesadas.

De esta forma, el tatami no solo surge como una alternativa a la cama occidental con muchas ventajas, sino en un concepto cultural que rige el sueño, las tradiciones y normas en el hogar de unas familias japonesas que caminan descalzas sobre un suelo en el que dormirán fresquitos durante todo el verano sin necesidad de ventiladores.

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