Fort Kochi: atardeceres, especias y encanto colonial al sur de India

Pepper House, en Fort Kochi

El estado de Kerala, al sur de la India, es conocido por sus locales como Tierra de Dios. El motivo no es otro que sus encantos naturales, entre los que se incluye la presencia del sistema de marismas más grande del mundo, famoso por la presencia de los llamados backwaters. Sin embargo, antes de sumergirse en tan paradisíaco escenario, lo mejor será hacer una pausa y refugiarse en Fort Kochi, ciudad abierta al mar y embrujada por las especias, el exotismo y diversas culturas que han pasado por sus calles durante los últimos seiscientos años.

Fort Kochi: aromas a historia, coco y especias

Catedral de Fort Kochi

Llegamos a la estación de tren de Ernakulam un día de febrero. Durante las últimas horas de trayecto el verdor del mar de palmeras que inunda el estado sureño de Kerala era cada vez más intenso, el coco un recurrente de cualquier tenderete o comerciante (incluidos los que estaban en el tren), y el calor más sofocante.

La ciudad de Ernakulam yace en la costa oeste de la India y es un hervidero de bullicio, palmeras y restaurantes donde sirven ricos biryanis y salsas en hojas de banano (el shadya, una de las delicias de Kerala). Ernakulam destaca por sus pequeños templos de colores o sus enormes centros comerciales enfocados a la electrónica, pero será su dinamismo lo que en algún momento os llevará a tomar uno de los pintorescos autobuses de la ciudad y dirigiros hacia el mar.

Y es que Ernakulam supone el umbral hacia la península de Kochi donde yace Fort Kochi, el primer lugar alcanzado por los conquistadores portugueses encabezados por Alfonso de Alburquerque en 1503. Tras su llegada al primer punto costero de la India, el conquistador ayudó al Rajá de Kochi a combatir a las etnias enemigas y, a cambio, éste le permitió construir la fortificación que daría nombre al actual enclave.

Durante los siglos siguientes la influencia católica y europea se apoderó de las calles de este pueblo desparramado en una península famosa por su pesca, artesanía y unas especias convertidas en primer interés económico de la Kerala colonial hasta que, a finales del siglo XVIII, el Raj Inglés estableciera su influencia en esta zona, aportando la guinda sociocultural que define hoy día a la ciudad más cosmopolita del estado de Kerala.

Visita hasta las redes más bonitas del mundo

Durante nuestra visita a Fort Kochi atravesamos la isla de Wellington, donde los atractivos turísticos son más bien escasos, y finalmente alcanzamos la parte más oriental de la península, la zona conocida como Fort Kochi. En este barrio los hindúes, europeos y judíos comparten una ciudad perfectamente segmentada, abierta al turista y aderezada de un toque artístico en cada una de sus calles.

Respecto al alojamiento, nos hospedamos en The Union Home Stay, un guesthouse muy recomendable ubicado en Burgar Street, en pleno corazón de Fort Kochi. En esta zona de la ciudad el ambiente es relajado, los anticuarios se convierten en la principal atracción y el famoso Kashi Arts Café sirve tartas de coco a buen precio tras una galería de arte. Además, en esta zona encontramos la famosa Catedral de Santa Cruz, construida a finales del siglo XIX, o la más antigua St. Francis Church, erigida por los portugueses en 1502. Dos ejemplos del potente valor histórico de este lugar de la India en el que priman las antiguas residencias de los holandeses repartidas por sus contornos. Lugares que evocan ecos coloniales convertidos hoy en coquetas galerías de arte o centros sociales esparcidos entre jardines tropicales y arquitectura europea.

A través de las calles de esta isla-península se respira tranquilidad, los turistas se mimetizan con el medio y la posibilidad de dejar atrás Fort Kochi y desviarnos hacia el este de Kochi, el centro urbano en sí, se convierte en una acertada idea si buscamos iglesias de colores, fruterías en cuyas trastiendas te preparan zumos de frutas o unos puestos callejeros donde devorar un delicioso kebap sólo cuesta 80 céntimos. De hecho, mi personal recomendación es que os mimeticéis con el medio y os dejéis llevar por la fusión que inunda estas calles en las que durante siglos han convivido tantas culturas.

Kochi también incluye un barrio judío donde encontramos desde mercados de especias (como el famoso Kochi International Pepper Exchange), palacios suntuosos como el Mattancherry Palace, con sus frescos de Vishnu y sus aderezos holandeses, todo un ejemplo de eclectismo colonial contenido en un mismo edificio.

Tras recorrer las calles de Fort Kochi nos percataremos del encanto de una isla que gira en torno a un paseo marítimo y, en concreto, a la mayor atracción del lugar: sus famosas redes chinas (o Cheena vala) traídas, según la leyenda, por el explorador chino Zheng He durante los años posteriores a la llegado de Vasco de Gama.

Al caer el atardecer, posarse junto a estas redes y contemplar a los pescadores rescatando los regalos del mar (algunos incluso te regalarán parte de su pesca para que vaya a hacerte un caldito marinero) se convierte en toda una delicia, en el motor de un lugar de la India donde la historia da como resultado un ambiente cosmopolita, cercano. Único.

 

 

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Alberto Piernas

Escritor de viajes y literatura, colaborador en diversos medios y creador del blog El Escritorio Viajero, donde abordo lugares y libros exóticos... Ver perfil ›

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