Vivir las vacaciones en familia

Familia en la playa

Ciertos niños suelen ponerse nerviosos durante los primeros días de vacaciones en el mar. La inmensidad del mar juega un papel excitante. Vuestro hijo está continuamente nervioso, y tiene dificultades para conciliar el sueño, y se despierta frecuentemente. El cambio del entorno le perturba, en definitiva. Normalmente suele tardar algunos días en aclimatarse. No hay que inquietarse, y encontrará poco a poco el ritmo normal.

La altura y la escasez de oxígeno pueden, en ciertos niños, provocar algunos problemas para aclimatarse. Estos problemas surgen en general a partir de los 3000 ó 3500 metros de altura. Por debajo de esta altitud, vuestro hijo no debería presentar ningún tipo de problema.

Si estáis cerca del mar, o de un río, o si vuestro hijo frecuenta una piscina, los riesgos de ahogarse y de hidrocución son los mismos que si se estuviera cerca del mar.

En el campo, debéis vigilar la presencia de insectos y de otros animales que vuestro hijo podría encontrar a la hora de salir de excursión o en los juegos con la tierra. Vigilad igualmente que vuestro hijo esté siempre bien hidratado, sobretodo si el aire es seco y caliente: la falta de aire puede provocar una insolación y problemas de deshidratación.

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