5 jardines de Marrakech que debes conocer

Marruecos continúa siendo el mejor ejemplo de ese Magreb exótico y cercano en el que deleitarnos con su exotismo, cultura y colores. Y una de sus mejores representantes de este país sigue siendo Marrakech, ciudad que enamora y a la que siempre es recomendable volver ya no sólo por su encanto, por el aroma de sus especias, el folclore de Djema el Fnaa o su condición de vecino europeo, sino también por esos 5 jardines  de Marrakech convertidos en oasis urbanos totalmente indispensables durante cualquier ruta por Marruecos.

Jardín de la Koutoubia

Cualquier visita a Marrakech pasa en primer lugar por los bazares encerrados en su Medina o el bullicio de la mencionada Djema el Fnaa. Enclaves cuyo dinamismo, aromas y gentío provocarán que en cierto momento necesitemos tomar aire en algún oasis urbano.

El jardín de la Koutoubia, el cual envuelve la mezquita del mismo nombre y hermana lejana de La Torre del Oro de Sevilla, es un lugar ideal para relajarse, inspirar el azahar de sus naranjos y caminar entre las palmeras que envuelven este santuario erigido a finales del siglo XII en pleno corazón de la ciudad marroquí.

Jardines del Palacio de la Bahía

© David Denicolò

Los riads son típicas viviendas de Marruecos caracterizadas por la presencia de un patio y jardín interiores donde la presencia de una fuente refresca el interior de las casas. Una estructura propia de Las Mil y Una Noches (y de más de un hotel andaluz) que alcanza sus mayores cotas de esplendor en lugares como el Palacio de la Bahía, considerado como el más grande de todo Marruecos y mandado a construir por Si Mousse, gran visir del Sultán, a finales del siglo XVIII.

El palacio se compone de un enorme jardín que desemboca en otros pequeños y diferentes, siendo el Jardín del Grand Riad una deliciosa combinación entre el encanto del mismísimo complejo del Generalife de Granada y ese toque puramente marroquí que resalta en forma de fuentes, artes decorativas locales y una vegetación que va desde los agaves hasta las palmeras a los que se asoman las muchas ventanas y celosías del que fue uno de los grandes harenes de la ciudad hace más de doscientos años.

Jardines de la Menara

 

Una de las estampas más famosas de Marrakech es la del pabellón de los Jardines de la Menara, con los picos nevados del Atlas como telón de fondo. Situado cerca del aeropuerto, este oasis  se convierte en un perfecto lugar de relax para quienes busquen la paz de un rincón apartado. Paseos en camello, caminatas entre los olivos en los que a veces pacen las cabras, o la visita al interior del pabellón erigido por el califa Abd al-Mumin en 1130 son algunos de los pasatiempos a realizar en este jardín de entrada gratuita (salvo al mencionado pabellón). La visita a los Jardines de la Menara también puede ser una buena excusa para patear y, de paso, contemplar las murallas de la Medina a vuestro regreso, con sus colores rosáceos al atardecer.

Jardín Majorelle

 

La entrada a este jardín ubicado en la Ciudad Nueva de Marrakech cuesta 50 dirhams (unos 5 euros), un precio que compensa la experiencia de sumergirse en este paraíso en el que se agolpan árboles de los siete continentes  (desde cocoteros hasta agaves, pasando por bambú o jazmines), mecidos por el rumor de las albercas en las que nadan peces de colores y rodeados por las piezas de alfarería de colores tan vivos como el azul majorelle. Este nombre fue acuñado por el pintor francés Jacques Majorelle tras instalarse en este antiguo solar en 1924 y comenzar a probar diferentes colores para sus obras de arte, siendo el azul el color que envuelve gran parte del complejo, especialmente el pabellón-taller en el que trabajaba el artista.

Tras la muerte del pintor en los años 60, el jardín quedó huérfano hasta que el diseñador Yves Saint Laurent lo adquirió a principios de los 80, aportando una boutique, cafetería y una galería de arte bereber en la que no faltan los típicos diseños del concepto Love del diseñador. Una estancia que hará las delicias de los amantes de esa atmósfera exótico-chic que rezuma, en mi opinión, el mejor jardín de Marrakech.

La Palmeraie

El que fuera el pulmón urbano más importante de Marrakech hace no tantos años (más de 150 mil árboles) es hoy un lugar que mantiene su espíritu de antiguo vergel no lejos del Jardín Majorelle. 15 mil hectáreas de terreno en las que los almorávides introdujeron estos árboles en el siglo XII tras su llegada a Marrakech con motivo de un nuevo plan urbano. Un lugar que, además, tenía carácter de lugar ceremonioso, ya que la palmera es venerada por los bereberes por su condición de símbolo de la fertilidad.

Actualmente, la entrada a La Palmeraie sólo puede realizarse mediante guía turístico, a fin de preservar el medio, si bien su interior alberga hoteles de lujo como el Palmeraie Golf Resort.

Estos 5 jardines más exóticos de Marrakech cumplen la perfecta función de oasis en una de las ciudades más estimulantes de Marruecos. Un modo de compensar ese desafío para los sentidos que suponen Marrakech, sus bazares y regateos con jardines perfumados, sombra, agua y una historia que aún suspira por sus rincones.

¿Cuál de estos jardines te ha gustado más?

 

 

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