Brujas de Bélgica

Vista del Ayuntamiento de Brujas

Ayuntamiento de Brujas

La ciudad de Brujas de Bélgica ha recibido muchos epítetos. Se la ha llamado «maravilla medieval» o «la Venecia del norte», calificativo este último que también han obtenido Ámsterdam o Gotemburgo y que se debe a la existencia en ellas de preciosos canales navegables.

Capital de Flandes, Brujas ostenta la categoría de ciudad desde el siglo XI y en las siguientes centurias vivó un gran desarrollo al amparo del comercio de lana. Una pujanza económica que se incrementó todavía más con su asociación a la Liga Hanseática y con la instalación en ella de la corte de Felipe III de Borgoña. De estos siglos son muchos de los monumentos que puedes ver en Brujas, cuyo casco histórico es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000. Indudablemente, es una de las ciudades más bonitas de Europa. Si quieres conocerla, te invitamos a seguirnos.

Qué ver en Brujas

No es fácil sintetizar todo lo que puedes ver y hacer en Brujas. Recorrer su precioso centro histórico, visitar sus maravillosos museos, probar su exquisito chocolate o navegar por sus canales son algunas de las actividades imprescindibles en la ciudad de Flandes. Vamos a comenzar nuestro recorrido.

Casco Histórico

El centro neurálgico de Brujas de Bélgica es la Grote Mark o Plaza Mayor, que, con sus casas medievales culminadas en un hastial en forma de triángulo, su amplio espacio peatonal y sus coches de caballos, te ofrece una postal de ensueño. En ella tienes que ver el edificio del Juzgado Provincial, una construcción del XIX en estilo neogótico. Pero, sobre todo, en la plaza tienes uno de los símbolos de Brujas. Se trata del Belfort o torre del campanario, que culmina un precioso edificio almenado y que fue construida en el siglo XIX sobre los restos de una anterior.

Es también de estilo neogótico y mide 83 metros. Puedes subir a lo más alto para tener una maravillosa vista de la ciudad. Asimismo, debes saber que, como la torre de Pisa, está un poco inclinada, en su caso 1,20 metros a la izquierda. Pero, en el centro histórico de Brujas tienes muchas más cosas que ver.

Vista de la Grote Mark

Grote Mark

Plaza Burg

A poca distancia de la anterior, era una fortaleza amurallada con cuatro puertas que hoy se ha convertido en una plaza más de la ciudad. En ella se encuentra el impresionante Stadhuis o Ayuntamiento, un precioso edificio del siglo XIV que responde al estilo gótico. Asimismo, en su interior tienes la sala Histórica, con documentos y pinturas que reflejan la pujanza medieval de la ciudad, y la sala Gótica, con murales y una imponente bóveda de madera.

También está en la Plaza Burg el espectacular palacio de justicia o Brugse Vrije, que no te costará distinguir por su fachada clásica con relieves dorados y ventanas rojas. En su interior destaca el Salón Renacentista, en madera de roble y con una chimenea en alabastro.

Finalmente, en un rincón de la plaza tienes la Basílica de la Santa Sangre. Realmente, este edificio del siglo XII alberga dos iglesias, una románica en su planta baja y una gótica en la superior donde se guarda una reliquia: Un frasco con la supuesta sangre de Cristo traída desde Jerusalén por el conde de Flandes, a quien pertenecía esta construcción. Todos los años se celebra, coincidiendo con en el día de la Ascensión, una Procesión de la Santa Sangre, que constituye uno de los eventos religiosos más importantes de Bélgica.

Beguinaje de Brujas

También llamado Monasterio de la Viña, se halla en la parte sur del casco histórico. Es una auténtica ciudadela conformada por una bonita portada de acceso, las pequeñas casas de las beguinas (una orden religiosa) que fueron construidas en el siglo XV, una muralla con foso y la iglesia gótica de Santa Isabel.

Por otra parte, el monasterio se halla a los pies del Minnewater, un lago artificial creado hace ochocientos años para que maniobrasen los barcos que recogían en la ciudad los paños de Flandes. También se le conoce como el «lago del amor» pues cuenta con su propia leyenda: la de un enamorado que cavó en él la tumba de su amada, de nombre Minna.

La Beguinale y el Minnewater

Beguinale y Minnewater

Iglesia de Nuestra Señora

También debes visitar en Brujas de Bélgica este templo gótico del siglo XIII que pasa por ser uno de los edificios de ladrillo más altos del mundo. Ello se debe a su impresionante torre en forma escalonada, que tiene una altitud de más de ciento veinte metros.

Pero, si su aspecto impone, te esperan mayores sorpresas en su interior. Alberga las tumbas del último duque de Borgoña, Carlos el Temerario, y de su hija, María de Borgoña, la madre de Felipe el Hermoso, quien se casó con Juana la Loca. Pero, sobre todo, te recomendamos que veas la Madonna de Brujas, una escultura en mármol obra de Miguel Ángel.

Hospital de San Juan

Está frente a la iglesia que te acabamos de citar y fue el centro sanitario de la Brujas medieval. Actualmente es un museo que recrea aquellos tiempos y expone pinturas del artista flamenco del siglo XV Hans Memling, quien por cierto fue paciente del hospital.

Palacio Gruuthuse

Esta construcción gótica que perteneció a una de las familias más acaudaladas de Brujas es hoy un museo donde puedes ver cómo era la vida de la burguesía flamenca del siglo XV y también importantes colecciones de numismática, tapices y arqueología.

Muy cerca de él tienes el Museo Groeninge, uno de los principales de la ciudad. Está dedicado a la mundialmente famosa pintura flamenca de todas las épocas, con obras de figuras como Jan van Eyck, Gerard David o Hugo van der Goes. Pero también expone obras del expresionismo belga y de pintura moderna de posquerra.

Torre del Campanario

Belfort o Torre del Campanario

Rozenhoedkaai

También llamado muelle del Rosario, su importancia reside en que fue el origen de Brujas de Bélgica, cuando en el siglo XI los temidos vikingos desembarcaron en él para avanzar tierra adentro. Actualmente es uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. Y además te interesará saber que es el lugar de donde parten muchas de las embarcaciones que recorren los canales de Brujas y que atraviesan algunos de los puentes más antiguos de la localidad como los de Meebrug y Peerdenbrug.

No podrás decir que has disfrutado de la ciudad flamenca si no navegas por sus canales. Además, los precios de estos viajes son bastante económicos: en torno a los diez euros. Nada que ver, por tanto, con las góndolas de Venecia.

Parque de Kruisvest

Después de tantas visitas, también te interesará descansar en una zona verde. Este parque no es de los más céntricos, pero sí de los más tranquilos. Además, tiene una atracción añadida: podrás ver los típicos molinos de viento belgas. El más famoso es el de Sint-Janshuis.

Museo de la cerveza

Como veremos enseguida, la cerveza tiene una larga tradición en Brujas y en toda Bélgica. Este museo se halla en la Plaza Mayor y, además de mostrarte todo el proceso histórico de fabricación de esta bebida y numeroso objetos relacionado con ella, cuenta con un bar donde puedes degustar las mejores marcas y con una tienda para que compres las que más te gusten.

Asimismo, en el centro de la ciudad queda una fábrica de cerveza, la Brasserie de Halve Maan. Funciona desde 1865 y puedes hacer una visita guiada por ella. También posee una zona de cata.

Uno de los canales de Brujas

Canales de Brujas

Qué comer en Brujas

La gastronomía de la ciudad flamenca es variada y sabrosa. Pero te ofrece varios productos típicos tan sencillos como excelentes. Uno son las patatas fritas. Se dice que en Brujas se preparan las mejores del mundo. En cualquier esquina de la ciudad puedes encontrarlas y además se acompañan de hasta diez salsas distintas.

Incluso se utilizan las patatas fritas para acompañar a otro de los platos típicos de la localidad flamenca y de toda Bélgica. Se trata de los mejillones, otro producto que se cocina de mil maneras: al natural, al vino, a la cerveza e incluso con nata.

Un tercer producto por excelencia en Brujas es el chocolate. Sus bombones son exquisitos. Y lo mismo podemos decirte de los gofres, que se preparan rellenos también de casi cualquier cosa. Son deliciosos los de crema y los de fruta, pero también los de queso.

Para beber, como te decíamos, son famosas en todo el mundo las cervezas belgas. No obstante, te aconsejamos que tengas cuidado antes de probarlas porque algunas tienen graduaciones muy altas, incluso de once grados.

Además de los productos anteriores, la gastronomía de Brujas de Bélgica tiene otros platos típicos. Entre ellos, te recomendamos probar la carbonada flamenca, un estofado de carne y cerveza; el stoemp, puré de verduras y patatas que se sirve con salchicha o tocino; las endibias con jamón y gratinadas en bechamel con queso o el hutsepot, un estofado de zanahorias, patatas, puerros, tocino, salchichas y cebolla.

Como postres, son magníficos en Brujas los quesos, de los cuales hay unas ochenta variedades. También es delicioso el budín de pan, un dulce elaborado con pan duro, mantequilla, leche y azúcar. Y lo mismo puede decirse del pastel de arroz, que lleva nata, vainilla o chocolate.

Finalmente, en cuanto a las bebidas blancas, son muy buenas las ginebras de la ciudad flamenca. Pero también existe un licor famoso tanto en Brujas como en todo Flandes que deberías probar porque, además, es digestivo. Se llama Elixir d’Anvers y se hace con más de treinta clases de hierbas.

La carbonada flamenca

Carbonada flamenca

Cuál es la mejor época para visitar Brujas

Brujas de Bélgica tiene un clima continental atlántico. Los inviernos son fríos, con temperaturas que raramente superan los cinco grados, aunque tampoco suelen bajar de cero. En esta época, las precipitaciones son frecuentes por lo que te hará falta el paraguas.

Por su parte, los veranos son cálidos y agradables. Las temperaturas no alcanzan graduaciones elevadas, manteniéndose en torno a máximas de veinticinco y mínimas de diez. Por tanto, no es una ciudad donde vayas a pasar calor.

Por tanto, la mejor época para que visites Brujas es el verano. No obstante, también es cuando más turistas viajan a la ciudad. Por ello, si quieres más tranquilidad, te recomendamos que vayas en primavera. Las temperaturas son agradables y no hay tantos visitantes.

Cómo moverse por Brujas

La ciudad belga cuenta con un aeropuerto, el de Ostende Brujas, que se halla a veinticinco kilómetros. Se dedica principalmente al transporte de carga, pero cada vez hay más compañías que llevan pasajeros. Una vez en él, puedes alquilar un coche o tomar la línea de autobús que conecta con Brujas.

Más probable es que el avión te lleve al Aeropuerto Internacional de Bruselas. En este caso, debes tomar un tren hasta la Estación del Norte de la capital y, una vez en ella, otro hasta Brujas. El primero tarda unos quince minutos, mientras que el segundo realiza el trayecto en noventa.

Un coche de caballos de Brujas

Coche de caballos en Brujas

Ya en la ciudad flamenca, la mejor forma de moverte por ella es el autobús. Funcionan durante todo el día desde las cinco de la mañana y el precio del billete ronda los tres euros. También hay un minubús turístico que hace una ruta de cincuenta minutos por la localidad. Sin embargo, no es barato: cuesta unos quince euros.

Si te consideras deportista, puedes alquilar una bicicleta. Brujas no es muy grande y, en todo caso, no necesitarás hacer muchos esfuerzos. Su precio es de unos diez euros. Más romántico es que alquiles un coche de caballos. Los hallarás en la Grote Mark y cuestan alrededor de cuarenta euros. Sin embargo, no es un precio caro si tienes en cuenta que llevan hasta cinco personas.

Pero lo que sí te repetimos es que hagas un minicrucero por los canales. No solo porque son típicos, sino también porque te dan otra perspectiva de los monumentos más populares. Además, el precio para los adultos es solo de unos diez euros.

En conclusión, Brujas de Bélgica, la Venecia del Norte, es uno de los mejores destinos de Europa. Con un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad, museos, buena gastronomía y una excelente red de transportes, es una apuesta seguro si te planteas viajar por el Viejo Continente.

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