Historia de la Bachata Dominicana

Representante de la bachata en República Dominicana

La bachata dominicana es un género musical que tiene sus inicios en los barrios marginales y en las zonas rurales de la República Dominicana. Sus principales instrumentos fueron en un comienzo las guitarras españolas y los instrumentos de influencia africana.

Las fiestas familiares o las noches de bohemia permitieron a artistas populares a recrearse con temas creados sobre la marcha. La bachata en aquellos tiempos era conocida como guaracha o guaracha dominicana y más adelante se le conocía como música de amargue.

Cómo todo género musical, la bachata tiene influencia de otros géneros como son la guaracha, el bolero y la danza, propias de Cuba y Puerto Rico. A medida que se enriquecía con nuevos instrumentos como marimba, la guira, el bongó, las maracas y los timbales, la bachata creaba su propia identidad, tanto en interpretación como en el baile.

Aún no hay la certeza del origen de la palabra bachata, se dice que proviene del África y otros que es de Cuba, lo cierto es que desde el siglo XIX el término bachata se utiliza en todo el Caribe de habla hispana para mencionar al baile y diversión de la gente pobre,  especialmente el marginal de la zona urbana.

Durante la década de los 60’ y principios de los 70’ la bachata no contaba con el apoyo de los medios de comunicación, especialmente de las emisoras que la consideraban música vulgar y no la difundían con la excepción de algunas emisoras radiales.

A partir de los 80’ la bachata irrumpe con gran éxito en los medios de comunicación, gracias al crecimiento de la población de clase popular y su importancia en el desarrollo del país. El tema de Luis Segura “Pena por tí” aumentó la popularidad de la bachata.

Otros representantes de este género musical son Anthony Santos, Raulín Rodríguez, Teodoro Reyes y Joe Veras, sin embargo a partir de los años 90’ Juan Luis Guerra se convirtió en un referente del género bachata por su trascendencia internacional.

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2 comentarios, deja el tuyo

  1.   Juana Burgos dijo

    En los primeros años de la bachata, cualquier número de artistas influyentes ejerció su impacto en el género. Luís Segura fue bautizado como “El Padre de la Bachata” debido al impacto de sus interpretaciones vocales melodramáticas, así como a su longevidad; Edilio Paredes y Augusto Santos jugaron roles cruciales, como músicos y arreglistas, en la forja de la estructura estilística de la música. Cuco Valoy es único en haber actuado como promotor, personalidad de radio, distribuidor y artista de de un sello discográfico durante los primeros años de la bachata. Existe mucho espacio para debatir sobre cuál de éstos bachateros tuvo la mayor influencia en el desarrollo del género. Sin embargo no existe un debate del todo, en cuanto al hecho de que la primera bachata que debe ser considerada como tal no fue grabada por ninguno de ellos, sino por José Manuel Calderón el 30 de mayo de 1962, en los estudios de Radiotelevisión Dominicana (Borracho de amor y Condena).

    El estilo de música que grabó el nativo de San Pedro se encontraba mucho más próximo al bolero que a las disposiciones de dos guitarras adicionales de la bachata como lo más distinguible. A diferencia de muchos otros bachateros posteriores, Calderón no cantaba con una voz sutil y tenor, sino más bien con un sonoro barítono reminiscente de los cantantes mexicanos como Pedro Infante. Muchos de sus arreglos incluyeron secciones de cuerda, secciones de trompeta o un piano, aunque una innovación únicamente dominicana en la música de Calderón fue el uso de la güira en lugar de las maracas para marcar el tiempo. A diferencia de otros bachateros, Calderón hizo sus grabaciones con una güira desde el primer día. Su música también fue recibida por el público y por sus artistas compañeros como bolero, sin el estigma de que la bachata podría llegar a una tendencia bajista. El grabó “Por seguirte” en 1966 acompañado por la orquesta de Johnny Ventura, y el gran Felipe Rodríguez del bolero puertorriqueño fue instrumental en la promoción de “Llanto a la luna”, probablemente la canción preferida de Calderón. Calderón continuo cultivando una amistad perdurable con Rodríguez, cuyo estilo es algo similar al suyo. En el año después de su primera grabación innovadora, sacó al mercado cuatro sencillos, cada uno de los cuales continuó para llegar a ser un clásico no solo en el género sino también el la cultura dominicana en general — Quema esas cartas, Lagrimas de sangre, Serpiente humana y Llanto a la luna Según Calderón, él continuó grabando cuarenta y dos sencillos sucesivos que fueron, por los estándares de la informal economía, todos ellos éxitos principales.

    Calderón disfrutó de privilegios al haber trabajado antes de la marginalización del género, los cuales ya no estarían disponibles para bachateros posteriores, haciendo grabaciones con compañías discográficas internacionales como Kubaney. En 1967, viajó a Nueva York para grabar con la compañía discográfica BMC, y decidió permanecer allí con su guitarrista principal Andrés Rodríguez. Durante los siguientes cinco años Calderón fue un símbolo en una escena musical que giró ante todo alrededor de boleristas puertorriqueños bien conocidos como Felipe Rodríguez, Blanca Iris Villafañe, Tommy Figueron y Odilio Gonzáles. En esta compañía tocó en recintos como el Teatro Riopiedras, el Teatro Jefferson y el legendario Teatro Puerto Rico

    En 1972, Calderón regresó a República Dominicana para encontrar un cambio substancial en la suerte de la bachata. La música había llegado a ser para entonces marginalizada, asociada con la prostitución y la pobreza, y solamente una estación de radio a lo largo de la nación, Radio Guarachita, difundía la música. La relegación de la bachata a una música de “la mala vida” a su vez afectó a la percepción que tenía el público de Calderón, quien fue catalogado con otros bachateros cuyos estilos eran considerablemente más decadentes que el suyo. Sin embargo la música que hacía comenzó a cambiar a medida que el género cambiaba, y las canciones que compuso en este periodo cuentan la historia de la vida en el burdel y en el barrio de la misma manera que lo hace la música de otros bachateros (La saqué de la barra, Bebiendo en la barra). Estas canciones fueron comercialmente exitosas, pero no llegaron a ser clásicos de la cultura popular dominicana de la manera en que lo habían hecho sus anteriores éxitos. La situación fue suficientemente difícil para animar a Calderón a regresar a Nueva York, donde vio crecer una comunidad dominicana en las Cumbres de Washington, y dar origen a una escena de bachata flamante allí también. En el lugar en el que una vez había tocado para audiencias puertorriqueñas junto a Odilio Gonzáles, ahora tocaba para audiencias dominicanas en El Internacional, que después llegó a ser El Restaurante 27 de Febrero.

    La llegada de la guitarra eléctrica a la bachata pareció haber eclipsado el estilo de Calderón y otros pioneros. Sin embargo, con la aceptación del género en años recientes, él comenzó a recibir algunas partes pequeñas del reconocimiento garantizado por su repertorio clásico, y por su lugar en la historia como la primera persona en grabar lo que ahora conocemos como bachata. Casi cualquier evento que exige la celebración de la larga y difícil historia de la música debe incluirlo en la gama de intérpretes, y en años recientes tocó en los escenarios del Teatro Nacional, Gran Teatro del Cibao y Lehman y en las universidades Hostos. Calderón continúa grabando y distribuyendo sus propias grabaciones, y está actualmente empeñado en construir su propio sitio Web.

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