La Iglesia de San Gregorio Magno al Celio

San Gregorio Magno al Celio

Hoy día 3 de septiembre se celebra en todo el mundo la festividad de San Gregorio Magno. Papa de la Iglesia Católica, nació en Roma en el año 540 y murió en la misma ciudad a la edad de 66 años. Se le conoce como el primer monje que alcanzó la dignidad pontificia y uno de los primeros papas en adquirir un gran prestigio en todo Occidente.

En Roma hay una iglesia dedicada a su nombre, la de San Gregorio Magno al Celio, que hoy en día pertenece a una comunidad de monjes benedictinos de Camaldolese. Como su nombre indica, está situada en la colina de Celio, una de las siete que rodean Roma, más concretamente en la Piazza di San Gregorio (para llegar a ella lo mejor es tomar el metro y bajaros en la estación de Circo Massimo o el autobús número 3, que pasa por allí)

A pesar de que en la actualidad la iglesia está consagrada a San Andrés, sigue siendo conocida popularmente como Gregorio Magno al Celio. Su origen hay que buscarlo en el siglo VI, cuando el propio Gregorio Magno fundó un pequeño monasterio dedicado a San Andrés apóstol. En él vivió el santo como un monje antes de ser elegido Papa. De aquella época, claro está, apenas se conserva nada. Tan solo los restos de la Biblioteca Agapiti, fundada por el Papa Agapito I, y que se pueden ver en el jardín de San Andrés.

La zona donde se encuentra la iglesia es muy tranquila. Desde el lado norte se tienen unas vistas preciosas del Circo Máximo. La vieja iglesia del siglo VI fue completamente restaurada por el cardenal Scipione Borghese en 1633. Giambattista Soria diseñó la escalera, la nueva fachada y el atrio que conducen al interior. Hay que destacar las pinturas que decoran el atrio, que muestran algunos acontecimientos de la vida de San Gregorio.

La iglesia cuenta con un cementerio en el que encontramos dos pequeñas capillas, dedicadas a Santa Bárbara y San Andrés, ambas restauradas a principios del siglo XVII. Años más tarde se completaría con una tercera capilla, dedicada a Santa Silvia, madre de San Gregorio. Cuenta la tradición que el Papa santo usó la capilla de Santa Bárbara como comedor de beneficencia.

El interior de la iglesia data de la primera mitad del siglo XVIII y cuenta con una serie de monumentos funerarios renacentistas de gran interés. No os podéis marchar del templo sin visitar el ábside de San Juan y San Pablo, cuya decoración data del siglo XIV, con una hermosa galería de estilo lombardo.

La Iglesia de San Gregorio Magno al Celio no es ni mucho menos uno de los monumentos más conocidos de Roma, sin embargo merece la pena la visita por su historia, su sencilla y admirable arquitectura y las vistas que se tienen desde la colina.

Más información – Circo Máximo Romano

Imagen – Portali di Roma

 

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