Las Cuevas de Lascaux, arte rupestre de Francia

Las Cuevas de Lascaux, ubicadas en la región de Dordoña en el suroeste de Francia, contienen algunos de los más antiguos y refinados vestigios de arte prehistórico en el mundo. Las pinturas rupestres, que representan principalmente a los animales, tienen unos 17.000 años de antiguedad y parecen tener un propósito ritual.

Debido a la falta de registros escritos, el propósito de las pinturas rupestres no puede ser conocido con certeza. Sin embargo, la alta calidad de los trabajos y la cantidad de esfuerzo que se trate ( se utilizaron andamios para llegar a la parte más alta de las paredes, por ejemplo), sugiere que era un lugar sagrado que puede haber sido utilizado para rituales.

Descubierto por casualidad por un grupo de cuatro chicos que buscaban a su perro, el sitio fue estudiado por primera vez por el arqueólogo francés Henri Breuil (1877-1961), un reconocido experto en el arte prehistórico.

Después de haber estado oculto durante 17.000 años, las cuevas de Lascaux estaban en perfectas condiciones en que fueron descubiertos. Pero, los efectos combinados de la iluminación artificial y 100.000 visitantes al año pronto causaron grandes daños al sitio.

Gran parte valiosa información arqueológica que se había perdido, los colores brillantes de las pinturas se desvaneció, y las capas destructivos de algas, bacterias y cristales opacos calcita formada en las paredes.

Por último, en 1963, las cuevas fueron cerradas al público y comenzaron los trabajos de restauración. Hasta que en 1979, las cuevas de Lascaux fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad junto con más de 20 cuevas pintadas en la zona.

Uno d elos sitios más sobresalientes es llamado la Caverna del Pozo donde se encuentra la pintura de bisonte, cuyo vientre perforado por una jabalina, muestra sus entraña desparramadas, frente a un cazador con cabeza de pájaro muerto a causa de una cornada.

Cabe agregar que en 1983, una réplica cuidadosamente ejecutado conocido como Lascaux II abrió sus puertas al público. Situado en la misma colina que la original, la réplica de la cueva tardó 10 años en completarse. Las pinturas fueron reproducidos con minuciosa atención al detalle por un artista local llamado Monique Peytral.

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