Los atardeceres más bonitos del mundo

Venezuela

Siempre he pensado que la simple acción de contemplar el atardecer está infravalorada, y no precisamente por todos esos mitos que giran en torno a hombres que puedes auto-sanarse por ver la puesta de sol tres minutos cada día, no, se trata de algo mucho más sencillo. La paz que nos transmite contemplar un atardecer no se puede explicar con palabras, es algo espiritual, casi onírico, y tengo la sensación de que sólo en nuestros viajes le dedicamos el tiempo que se merece.

A fin de convertir las vistas del atardecer en pasatiempo a incluir en nuestra rutina, lo mejor será contemplar estos atardeceres más bonitos del mundo que, de seguro, te impulsarán a salirte al balcón de tu casa al terminar la lectura.

Bagan (Birmania)

Desquitado poco a poco de la venda que ha supuesto su dictadura durante las últimas décadas, el país Birmania  (o Myanmar) comienza a abrirse al mundo. Un país asiático que ofrece como atractivos las estupas doradas de Rangún o los viajes en globo sobre la ciudad de Bagan, antigua ciudad imperial y quinta esencia de espectáculo monumental de Asia al que, tanto su amanecer como atardecer, convierten en un lugar aún más misterioso si cabe, como si de una ciudad todavía atrapada en viejos cuadernos de viaje se tratase. Además, Bagan es famosa por ser uno de los mejores lugares del mundo para conocer en globo, siendo esta una buena ocasión para perderse entre sus cielos e historia.

 

Fort Kochi (India)

Si existe un país ideal para los atardeceres ese es la  India. Desde el esplendor de la ciudad de Varanasi hasta la típica fotografía del Taj Mahal anaranjado desde el río Yamuna, el país del curry aporta un mayor misticismo si cabe a sus puestas de sol. En mi caso, me quedo con la de Fort Kochi, pueblo situado en el estado de Kerala, al sur de la India, famoso por unas redes chinas en las que posarse a la hora del atardecer a contemplar a los marineros pescando mientras la mar de Malabar se torna brillante.

Masái Mara (Kenia)

Maasai Mara Masai

Uno de los atardeceres más famosos del mundo se vislumbra en las sabanas de la reserva Masái Mara, en Kenia, famosa por su condición de meca del safari y el turismo de aventura. Tras una jornada fotografiando elefantes, compartiendo bailes con los masái o explorando rincones inhóspitos, el atardecer africano, tan sólo interrumpido por los sobresalientes cuellos de las jirafas, se convierte en uno de los mayores tesoros del continente africano y en la mejor máquina del tiempo a la infancia, a esas tardes viendo El rey león de Disney.

 

Santorini (Grecia)

Considerado por muchos como el atardecer más bello del mundo, el del pueblo de Oia, en la isla griega de Santorini, es todo un deleite para los sentidos. Las terrazas blancas asomadas a la inmensa Caldera volcánica en la que muchos ubican la presencia de la antigua Atlántida se tiñen de colores cálidos mientras un Mediterráneo eterno sucumbe a la partida de Helios, del verano mediterráneo con el que todos soñamos.

Grand Canyon (Estados Unidos)

Mientras un águila sobrevuelo los cielos, los colores naranjas y el silencio se apoderan del Parque Nacional del Grand Canyon, en el estado de Arizona. Un entorno nómada idóneo para contemplar los confines del cielo mientras, a lo lejos, el rumor de viejas leyendas indias aguardan a la noche estrellada y los colores de sus cuevas se transforman. Ideal de visitar y alojarse en uno de los lodges del famoso South Rim a nuestro paso por el gigante yanki.

Salar de Atacama (Chile)

El considerado como lugar más árido del mundo, el desierto de Atacama, es un paraíso para los contempladores del cielo, de los ovnis que muchos aseguran haber visto algunas noches, de la soledad, las playas salvajes y sí, también los atardeceres. El salar de Atacama se convierte en el lugar perfecto donde confundir el rosa de sus flamencos con los naranjas del que es uno de los atardeceres más apasionantes de la costa pacífica de Sudamérica.

Oahu (Hawái)

Según la mitología maorí, los cabellos rojizos y naranjas de la diosa Hine-nui-te-pó, condenada a vagar por los submundos de tan exótica cultura, forman los atardeceres de las islas del Pacífico. Hoy día, el misticismo de todos estos dioses flota sobre cualquier punto del océano Pacífico desde el que nos dispongamos a vislumbrar el atardecer, siendo el de la isla de Oahu, la más grande y exuberante de Hawái, uno de los más fotografiados del mundo.

Perth (Australia)

La ciudad más grande del oeste de Australia se convierte en el último mirador de esta ruta, confirmando su condición de perfecto enclave en el fin del mundo para contemplar un atardecer errante antes de comenzar un nuevo ciclo a partir de Oriente. Pero no es el único, ya que si existe un lugar desde el que entregarse a los cielos ensoñadores ese es el continente de los canguros, con lugares como Ayers Rock o la propia ciudad de Sidney convertidos en recomendables miradores.

Estos atardeceres más bonitos del mundo nos reconcilian con la belleza de nuestro planeta, nos incitan a soñar y, de paso, a valorar esas pequeñas cosas que forman parte de nuestra rutina aunque no siempre caigamos en ello.

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Un comentario

  1.   Joaquin dijo

    Impresionantes las fotos, enhorabuena por el artículo!.

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