Qué ver en Almuñécar, en la Costa Tropical de Granada

© Jérôme Fuseller

Este la provincia de Granada existe un pedacito de Andalucía llamado Costa Tropical, la cual se extiende entre Motril (en Granada) y Nerja (Málaga), y cuyo mejor exponente es Almuñécar, pueblo donde se dan cita miles de árboles de aguacate, miradores románticos y playas naturistas.

Almuñécar: bienvenidos a la Costa Tropical

©Jockrutherford

Situado en el municipio homónimo, al sur de la provincia de Granada, Almuñécar es un pueblo blanco repartido por los balcones de un Mediterráneo exuberante, cuyas plantaciones de árboles de aguacate forman una paleta verde y exótica que bien podría confundirse con un paraje de Brasil o Colombia en un primer momento.

En sí mismo, Almuñécar es ideal como base para visitar otros lugares cercanos como los pueblos de Salobreña o Motril y, ante todo, para disfrutar de cada una de sus playa. Cabe remarcar que, a pesar de lo que parece en los mapas, Almuñécar es un pueblo muy abordable, en el que puedes atravesar su núcleo urbano en apenas 15 minutos.

Un enclave de callejuelas blancas que engloban una animada escena vacacional y la perfecta combinación de historia con esa cultura “tropical” que caracteriza al pueblo con lugares como el Loro Sexi, un parque de aves exóticas, o el Parque del Majuelo, pulmón exótico de especies vegetales entre las que no faltan el árbol de guayaba, aguacate, mango o plantaciones de caña de azúcar, los cuales están también más que presentes en las faldas y terrazas de los valles que envuelven Almuñécar.

El castillo de San Miguel es el principal icono de ese Almuñécar mestizo y de origen supuestamente fenicio, aunque los primeros restos analizados pertenezcan al período romano. Durante el período nazarí, el castillo se convirtió en el principal punto de control del asentamiento musulmán tras la llegada de  Abderramán I en el 755 d.C., siendo Carlos I quien construiría el foso y torres finales una vez Almuñécar sucumbiera a la conquista cristiana en 1489.

Si caminamos hacia la costa desde el castillo, la presencia de un peñón copado con una enorme cruz instalada en el año 1900 nos descubre el mirador más famoso del pueblo: el Peñón del Santo, antiguo punto de vigía y el mejor escenario desde el que asomarse a los otros dos peñones que forman la punta de San Cristóbal: el peñón de En Medio y el de Fuera, dos paraísos naturales a cuyas faldas se abrazan los corales y sobre los que se aglutinan pequeñas colonias de gaviotas.

Desde tan privilegiada posición se extienden las playas urbanas de Almuñécar: La Caletilla y Puerta del Mar al este, y la Playa de San Cristóbal al oeste, ideal para contemplar el atardecer y degustar un buen pescaíto frito.

Aunque cuando se trata de playas, la cosa no queda aquí.

Cantarriján: paraíso naturista en la Costa Tropical

©DiscoverAlmuñecar

A las playas de Almuñécar le sigue La Herradura, situada a seis kilómetros, y las ensenadas del parque de Maro-Cerro Gordo, el cual se extiende hasta el pueblo malagueño de Maro. Un paraíso donde aún moran las cabras montesas y las playas naturistas se ocultan entre mantos de pinos, destacando por encima de todas la playa de Cantarriján.

Si pensáis ir en coche hasta este lugar, será bueno saber que Cantarriján no es una playa hasta cuya orilla pueda accederse mediante vehículo propio. De hecho, el párking situado a 14 kilómetros de altura sobre la misma facilita un autobús cada 15 minutos y a 1 euro por trayecto a fin de conservar el entorno natural.

En caso de acudir en autobús, la estación de autobuses de Almuñécar facilita el autobús a Torre del Mar, el cual sale a las 10.20 hacia Cantarriján y regresa a las 17.15.

 

Una vez hallamos descendido hasta Cantarriján, descubriremos dos playas: la primera, de carácter textil y colmada de chiringuitos playeros, y una segunda separada por un acantilado (con atajo incluido si no queréis ser sorprendidos por las olas), que te conduce a la sección naturista.

Una playa de guijarros y aguas azul celestes que nos sumergen en ese encanto casi virgen de este lugar de la costa granadina donde quitarse el pareo o adentrarse en sus corales supone toda una experiencia en plena naturaleza, eso sí, siempre que tengáis en cuenta las corrientes del mar en días ventosos, el cual fue mi caso.

Alojamiento: La Casa Roja B&B Tropical House

A la hora de buscar alojamiento en Almuñécar las opciones son muchas, especialmente si viajas en familia y buscas hospedarte en hoteles sencillos perfectamente accesibles. En mi caso escogí La Casa Roja, cuyas torres rojizas sobresalen junto a las casitas blancas situadas a orillas de Río Verde.

Por un precio muy económico, este alojamiento catalogado como Tropical B&B ofrece todo aquello que un viajero busca en tan exuberante escenario: dormir en literas (o también en habitaciones privadas), piscina con vistas a la fauna tropical de Almuñécar, buena onda y desayunos incluidos a base de tarta de naranja homemade y todo tipo de frutas y embutidos.

Manuela, su propietaria, es todo un encanto, asegurándose que entres con buen pie en Almuñécar gracias a sus recomendaciones acerca de los mejores lugares para visitar o a la hora de descubrir las mejores tapas, bocado típico a vuestro paso por tierras granadinas. En el caso de Almuñécar, yo me quedo con las de El Templillo, a cinco minutos a pie de La Casa Roja.

Almuñécar, en Granada, es el enclave más encantador de esa Costa Tropical bendecida por un microclima que permite que una porción de Sudamérica se instale entre las faldas de las sierras granadinas.

 

 

 

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