Qué ver en Dominica, el Caribe del futuro

Cuba, República Dominicana, Jamaica, Puerto Rico. . .  cuando pensamos en el Caribe asociamos su presencia a unas cuantas islas que, a pesar de su encanto y fama, conviven en el mar más famoso del mundo con otros países y lugares aún por descubrir a lo largo de los próximos años. Y uno de los mejores ejemplos de ese Caribe desconocido reside en la isla de Dominica, la única de la que, según sus locales, Cristóbal Colón estaría orgulloso al encontrarla tal y cómo la descubrió. Cascadas, pueblos marineros y selvas de ensueño conforman el futuro paraíso del Caribe e isla más exuberante y montañosa de las Antillas Menores.

Roseau

©Dan Doan

A pesar de ser la capital de Dominica, Roseau, al suroeste de la isla, cuenta con poco más de 16 mil habitantes, cifra que confirma la atmósfera tranquila de esta pequeña ciudad pesquera convertida en punto estratégico de la isla desde su descubrimiento por parte de Cristóbal Colón el 3 de noviembre de 1493, si bien la influencia inicial llegó de parte de los leñadores franceses que se instalaron en la isla y bautizaron la ciudad como el río que la surca: Rouseau (caña en francés).

Parada obligada de cualquier crucero, Roseau se extiende alrededor de Morne Bruce, elevación concebida a modo de fuerte en honor al capitán inglés James Bruce en el siglo XVIII y uno de los mejores miradores de toda la ciudad. Junto a “The Morne” yacen también los exuberantes Jardines Botánicos de Roseau, los cuales configuran una ruta natural perfecta a  combinar con el Waitukubuli Trail, ruta de 184 kilómetros trazado a lo largo de la costa occidental de Dominica, una sesión de buceo en Mero Beach y terminar en el Mercado de Roseau, el epicentro cultural de la ciudad junto con su Museo colonial y la catedral de Our Lady of Fair Haven.

Papillote Tropical Gardens

© Liam Quinn

Al noreste de Roseau, no lejos del pueblecito de montaña de Trafalgar, la naturaleza se abraza a una ladera de la que brotan los jardines tropicales de Papillote, escenario clave de la cruzada ecoturística que Dominica prepara desde la inauguración del Papillote Wilderness Retreat. En esta meca del relax, los visitantes pueden disfrutar del típico chicken mountain (ancas de rana) y otros ejemplos de comida criolla en un restaurante en plena naturaleza, pasear por veredas tropicales, admirar sus colecciones de orquídeas y partir hacia el gran corazón natural de la isla: el Morne Trois Pitons National Park.

Morne Trois Pitons National Park

©Bart

El mayor orgullo de Dominica es este parque nacional designado patrimonio de la Unesco  cuyo mejor punto de partida sería el pueblo de Laudat, a 11 kilómetros de Roseau. Y es que es en el Morne Trois Pitons donde la naturaleza de Dominica estalla: orquídeas salvajes, helechos, un verdor infinito, cascadas de ensueño y colinas volcánicas entre las que encontraremos diversos lugares de interés:

©Göran Höglund

  • Boiling Lake, el segundo lago volcánico más grande del mundo con 63 metros de diámetro es una extensión de aguas grisáceas y azules que pueden alcanzar hasta los 92º de temperatura y que, en sí mismo, supone una ruta de hiking de unos 10 kilómetros bordeando sus burbujeantes contornos. Una de las atracciones turísticas insignia de Dominica.
  • Emerald Pool es, posiblemente, el lugar más fotografiado de Dominica gracias a su perfecta evocación del paraíso en forma de cascada, lago, naturaleza tropical y una cueva excavada tras esta caída de agua con la que más de una vez soñaste en secreto.
  • Victoria y Trafalgar Waterfalls son otros dos ejemplos de cascadas que caen desde las alturas del Morne Trois Pitons. Conocidas como “Madre” y “Padre”, las cascadas están rodeadas de helechos, árboles frutales y orquídeas de vainilla que perfumen este paraíso para los sentidos.
  • Valley of Desolation es un páramo de fuentes termales y suelo blando que supone el mejor ejemplo del encanto volcánico de la isla.

Champagne Reef

Buceo en Santa Lucía

La combinación de la actividad volcánica y el mar Caribe dan como resultado unas burbujas que bautizaron una playa al sur de Roseau como Champagne Beach, siendo sus arrecifes el escenario más famoso. Porque, ¿quien puede concebir el Caribe sin una buena sesión de buceo? En los arrecifes de Champagne se dan cita peces tropicales de todas las formas y colores, fondos luminosos y burbujas, muchas burbujas.

Cabrits National Park

Aunque parte de la proyección turística de Dominica reside en su mitad sur, el norte de la isla también puede presumir de lugares con tal encanto como el del Cabrits National Park. Santuario natural por antonomasia, The Cabrits es un escenario de naturaleza exuberante que se entremezcla con los restos de viejos fuertes militares y comparte protagonismo con la segunda ciudad más importante de Roseau: Portsmouth, encaramada en una península desde la que obtener geniales vistas del panorama de Dominica.

Morne North Diablotins

©Wayne Hsieh

Al oeste de la Reserva Natural del Norte de Dominica yace el punto más alto de la que, a su vez, es la isla más montañosa del Caribe. El Morne North Diablotins mide 1447 metros de altitud y es la segunda formación más alta de las Antillas Menores por detrás de La Grande Soufrière, en Guadalupe. Lugar de nacimiento del río Toulaman, este volcán erupcionó por última vez hace 30 mil años, por lo que iniciar una caminata alrededor de sus verdes faldas supone una actividad de lo más segura.

Dominica se confirma como la quinta esencia de ese paraíso con el que una vez soñamos, el de naturaleza de un verde superlativo, volcanes épicos y lodges ecoturísticos que prometen convertirse en el inicio de un nuevo descubrimiento que, ante todo, sepa respetar el carácter virgen de la isla más gloriosa del bitácoras de Colón.

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