Las religiones de China

Uno está muy acostumbrado a ver una iglesia o un templo judío casi todos los días. En cualquier país europeo o americano las iglesias católicas, protestantes, evangelistas y demás son moneda tan corriente que uno ya casi ni las registra, tan parte del paisaje urbano son. Pero la verdad es que cuando viajamos hacia otras culturas tan distintas como cualquier cultura oriental, la ausencia de iglesias o templos llega a ser sorprendente. Y entonces, nos damos cuenta que no todo el mundo es cristiano o judío…

De hecho, China es un país realmente multireglioso ya que en sus fronteras encontramos al Budismo, el catolicismo, el cristianismo, el islamismo y el Taoísmo, entre otras religiones. No hay estadísticas concluyentes pero parece que el país tiene cerca de 100 millones de creyentes, 85.000 templos, unos 300.000 clérigos profesionales, 3.000 organizaciones y unas 74 escuelas religiosas. Cada religión está organizada bajo el ala de una “asociación”: Asociación Budista de China, Asociación Islámica de China y así.

Pero antes de todo esto, se dice que la religión del antiguo pueblo chino era el culto a los antepasados y a las fuerzas de la Naturaleza, una religión primitiva que no ha desaparecido y que está en la base de las religiones posteriores, entre ellas el Confucionismo, un sistema de normas sociales que con el tiempo y la creación de liturgias pasó a ser religión.

Pero el Confucionismo no está solo. Seguramente habéis oído hablar del Taoísmo, según los chinos la única religión originaria de China, un sistema filosófico creado por Lao Zi y Zhuang Zi que explora el culto a la naturaleza y del que con el paso de los siglos quedan solo monjes que viven en las montañas. Y ahora, sí, nos queda hablar del Budismo.

Es la religión que tiene más seguidores en el país a pesar de que su origen está en India. Su crecimiento en China fue lento, tanto como lo era la comunicación a través del Himalaya en aquellos días, pero comienza a crecer más rápido a partir de la fundación en Xian de la Gran pagado de la Oca dónde se preservan las escrituras budistas que el monje Xuanzan trajo de India. Y tiene su época de esplendor y dominio durante la dinastía Tang cuando pasa a estar presente en todos los aspectos de la vida, la cultura y las artes chinas. Digamos que se volvió muy poderoso.

Y por último, también encontramos en China creyentes cristianos que existen gracias a la labor por momentos débil de los misioneros, y creyentes islámicos cuya fe llegó a través de la Ruta de la Seda. Si visitáis Xian, por ejemplo, encontrareis una estela que marca el paso de los cristianos por allí, pero lo cierto es que recién en el siglo pasado el cristianismo pudo plantar bandera en China con más fuerza.

Así que ya sabéis, después de unos días en China caeréis en la cuenta de lo grande que es el mundo y que poco importa allí la vida de Jesús o qué poco conocidas son las Escrituras.

Vía: China Viva

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