Remedios y el Cayo Santa María, cultura y playas en Cuba

Cuba se ha convertido en uno de los destinos más codiciados de los últimos años desde que las conversaciones entre Obama y Castro abriesen un nuevo hilo de esperanza entre la isla caribeña, el mundo y por ende, también con el turismo. Por ese motivo, viajar a Cuba actualmente también requiere de un as en la manga a la hora de descubrir lugares menos masificados, más auténticos y también económicos. Mi personal opción incluye la ciudad de Remedios y su cercanía al idílico del Cayo Santa María. ¿Te vienes a descubrir las maravillas ocultas de Cuba?

Remedios: la vida entre fiestas y colores

©Alberto Piernas

Toda buena ruta por Cuba que se precie pasar por lugares como La Habana, Viñales o Trinidad, si bien otros aún yacen en un cierto anonimato que los convierte en atracciones de lo más recomendables a nuestro paso por la isla de los puros, el ron y la salsa.

Uno de esos lugares es Remedios, una pequeña ciudad ubicada al norte de la provincia de Villa Clara cuya presencia comienza a constar en los itinerarios turísticos por muchos motivos: es colorida, posee un patrimonio cultural inmenso y es el lugar más próximo al Cayo Santa María, donde la única opción de alojamiento son los resorts. Pero no nos adelantemos.

Fundada en 1513, muchos expertos aseguran que Remedios es el segundo asentamiento más antiguo de toda Cuba, si bien figura como el octavo en la lista oficial. Su “mala” fama inicial vino precedida por la constante presencia de piratas que saqueaban sus calles, razón por las que las que las familias más acaudaladas de Remedios terminaron mudándose a la cercana ciudad de Santa Clara, dejando entre ruinas una localidad que, con el paso del tiempo, ha sabido mantener su esencia en forma de callejuelas erosionadas, fachadas de colores y la que es la única plaza con dos iglesias de toda Cuba, la Plaza Martí. Amarillas y gloriosas lucen la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Viaje, la más pequeña y actualmente en reformas, y especialmente la Parroquia de San Juan Bautista de Remedios, una iglesia cuya historia es de lo más épica.

Se cuenta que durante los años en los que los piratas saqueaban Remedios y entraban en sus iglesias, los sacerdotes eran ocultados en un túnel subterráneo que surcaba la Plaza Martí y conectaba ambas iglesias. Con el paso del tiempo  el túnel fue demolido, dejando como vestigios estas dos iglesias convertidas en dos de los mayores orgullos de esta localidad en la que los hoteles boutique han comenzado a proliferar en los dos últimos años. ¿El motivo? Muchos, pero especialmente la celebración de la fiesta de Las Parrandas.

Considerada de interés nacional y famosa por atraer a miles de visitantes cada año, Las Parrandas es una celebración que tiene lugar cada 24 de diciembre (en 2016 se pospusieron debido a la muerte de Fidel Castro), en la que dos bandos, El Carmen y San Salvador, se enfrentan en un combate creativo luciendo una carroza por las calles del pueblo. El símbolo de El Carmen es un gavilán, y el de San Salvador un gallo, elementos presentes durante una fiesta que culmina con la elección de la mejor carroza y una fiesta que dura hasta el amanecer del día 25.

Un espectáculo de pirotecnia, música y color que le ha valido a Remedios su condición de capital festiva y alegre, pero también tranquila si viajas en cualquier otro momento del año. En las calles de Remedios apenas hay turistas y la gente realiza su vida tranquilamente, entre callejuelas estrechas, asomándose a  ventanales de colores y alrededor de una plaza en la que se concentran restaurantes como las Arcadas (y su delicioso arroz a la cubana) o el mítico Louvre, según muchos el bar más antiguo de toda Cuba.

A la hora de hospedarse uno de los mejores lugares es la casa particular de Lizeth, a tan solo diez metros de la Plaza Martí y la mejor opción si al día siguiente de vuestra llegada a Remedios queréis visitar ese paraíso llamado Cayo Santa María.

50 kilómetros azules en el Cayo Santa María

© Alberto Piernas

En 1988, y mientras los Cayos Guillermo y Coco comenzaban a atraer turistas, el Cayo Santa María era una costa de mosquitos apenas penetrable en el que comenzaron a realizarse diversas obras a fin de aprovechar sus playas respetando el medio ambiente, sus muchas especies de aves y sus playas de ensueño.

Si bien el cayo cuenta actualmente con lugares como Villa Brujas, principal reducto de los resorts, además de una de las pocas playas nudistas de Cuba, habrá que ir 50 kilómetros a través del famoso El Pedraplén, la calzada que surca el cayo, para llegar hasta mi lugar favorito de la zona: la playa Las Gaviotas, un lugar semivirgen en el que las aguas son de color turquesa, unas pequeñas chozitas de palma sirven para guardar tus bártulos y la ausencia de tumbonas, hoteles y masificaciones convierten este paraíso en toda una bendición.

Para llegar hasta esta zona del Cayo Santa María, lo mejor será alquilar un taxi compartido. El precio global por ida y vuelta hasta Las Gaviotas cuesta 50 CUC (unos 48 euros), un precio más que razonable si especialmente viajáis hasta allí con otros amigos o viajeros. Si os trasladáis en coche de alquiler, procurad prestar atención a las señalizaciones y no perdáis la ocasión de deteneros  a admirar los flamencos que se asoman a la carretera desde la Reserva de la Biosfera de Buenavista.

En Remedios y el Cayo Santa María encontrarás el combo perfecto para unos días llenos de color, cultura y playas al norte de Cuba.

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Turismo

Alberto Piernas

Escritor de viajes y literatura, colaborador en diversos medios y creador del blog El Escritorio Viajero, donde abordo lugares y libros exóticos... Ver perfil ›

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