El Salto del Ángel: la cascada más alta del mundo está en Venezuela

Salto del ángel en Venezuela

La naturaleza continúa siendo un misterio para la humanidad, uno que pone sus propios normas y sucumbe a caprichos sobre los que no tenemos control, y lugares como El Salto del Ángel lo confirma. Ubicado en el Parque Nacional de Canaima, una extensión de 30 mil kilómetros cuadrados en el estado de Bolívar, en Venezuela, El Salto del Ángel (Kerepakupai Vená, o Salto del lugar más profundo en idioma pemónno es solo la caída de agua más alta del mundo con sus 979 metros de altura, sino una joya natural cuya visita se convierte en toda una aventura para todo aquel que se acerque a esta tierra de niebla, misterios y naturaleza inhóspita.

El Salto del Ángel: inspirando a Disney

Posiblemente muchos de vosotros hayáis visto la película Up, de Disney y Pixar, esa historia en la que un anciano y un niño boy scout emprendían un viaje en una casa amarrada a mil globos hasta llegar a las llamadas Cataratas Paraíso. De trasfondo, la odisea de un viejo aviador que trató de llegar a la misma catarata para terminar guareciéndose en la selva. La famosa cinta de animación se convirtió en todo un guiño no solo a cierto enorme catarata de Venezuela, sino al misterio que desde siempre ha evocado para aviadores y exploradores este paisaje venezolano formado por los famosos tepuys, enormes montañas de cima plana a las que la niebla envuelve en el misterio.

Aunque pueda parecer curioso, el descubrimiento por parte de Occidente de la cascada que brota del conocido como Auyantepuy tuvo lugar en 1927 a manos del capitán español Félix Cardó Puig, quien junto con el explorador Juan María Mundó Freixas, también español, hallaron la impresionante caída dejando constancia de su presencia en mapas y documentos que comenzaron a llamar la atención de otros exploradores extranjeros. Entre ellos, se encontraba el aviador Jimmie Angel, quien en 1937 solicitó acceso para sobrevolar el salto en su avioneta junto con Cardó, sin saber que la niebla que envuelve los tepuys provocarían un accidente del que, por suerte, ambos saldrían ilesos. Como homenaje a este “susto”, la catarata sería bautizada como Salto del Ángel poco después.

Durante los años sucesivos, diferentes exploradores y periodistas trataron de llegar a este lugar rodeado de una selva impenetrable y ríos caudalosos que, sumado a las inclemencias de la época de lluvias entre los meses de junio y diciembre, puede convertir cualquier ruta en toda una odisea. En 1949 se consiguió aclarar la altura de las cataratas gracias a la periodista de National Geographic Ruth Robertson, mientras que el explorador Aleksandrs Laime se convirtió en la primera persona en escalar el Auyantepuy en 1955, aprovechando su visita para bautizar el río Gauja en referencia a una de las corrientes más bellas de su país, Letonia.

Tras décadas durante las que la cascada comenzó a consolidar su imagen exótica alrededor del mundo, el Salto del Ángel sería designado patrimonio de la Unesco en 1994.

Ruta apasionante hasta el Salto del Ángel

salto del ángel canaima

Aunque el Salto del Ángel se trata de una de las grandes atracciones turísticas de Venezuela, el acceso hasta el mismo no es tan fácil, confirmando su condición de santuario natural indómito. De hecho, las tres formas de llegar hasta la caída tampoco es un camino de rosas: la primera, en helicóptero o avioneta, no siempre puede llevarse a cabo debido a la niebla que envuelve y dificulta el avistamiento de los impresionantes tepuys.

La segunda, y más reclamada, forma de acceso al Salto del Ángel es a pie desde el campamento Canaima durante tres horas. Una ruta que muchas veces se desvía en diversos itinerarios río arriba en canoas con motores manejadas por los indígenas pemones, nativos que viven de su actividad como guías y propietarios de ecolodges o campamentos donde las hamacas consolidan nuevos modelos de alojamientos y los hoteles de lujo escasean. Sin embargo, el problema a la hora de optar por este tipo de acceso alude esta vez al caudal de ríos y otros saltos como el Hacha o el Golondrina, los cuales provocan el aumento de niebla y los desbordamientos imprevistos, motivo por el que la mejor época para visitar el parque Canaima reside en la época seca, de enero a mayo.

Otra opción reclamada por los turistas suele ser la estancia en el campamento de Isla Ratón, situada en las inmediaciones del Salto del Ángel, situado a una hora de camino a través de la selva.

Una vez llegamos, la posibilidad de encaramarse en las alturas y tomar algunas fotografías desde el famoso Mirador de Laime nos permitirá alzar la vista y contemplar ese monstruo de agua que emerge desde la cima del Ayantepuy, elevación temida por las etnias pemonas que se referían a ella como Montaña de los Espíritus Malignos en honor a su misterio, el mismo que ha permitido que en su cima crezcan plantas desconocidas y la niebla continúe retando a quienes tratan de acceder a esta cascada de ensueño.

El Salto del Ángel confirma el poder de una naturaleza que ruge y permanece intacta en una de las zonas más desconocidas de toda Sudamerica.

¿Te gustaría asomarte al Salto del Ángel?

 

 

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