Tarragona: historia y cultura en el Mediterráneo

Viajar por tu propio país es un placer que descubrí hace unos pocos años, de ahí que haya intentado ir encadenando destino tras destino en cuando se ha presentado una mínima ocasión. El último ha sido Tarragona, ciudad catalana cuyos múltiples encantos históricos la convierten en la gran desconocida a descubrir en un Mediterráneo español en el que la antigua Roma decidió erigir una de sus grandes urbes hace casi 2000 años. Lo mejor de todo es que tales vestigios siguen siendo respetados por Tarragona, esa ciudad que se adapta a la historia.

Tarragona: de su anfiteatro al Circo Romano

Llegados a esta zona del Mediterráneo a lo largo del 218 a.C. durante su enfrentamiento con los ejércitos de Cártago durante la conocida como Segunda Guerra Púnica por el control del Mediterráneo, los romanos erigieron la ciudad de Tarraco a lo largo de los siglos I y II a. C.. La que comenzó siendo una de las bases militares más importantes de Hispania Citerior fue dando paso a un aluvión de comerciantes y ciudadanos llegados del otro lado del Mediterráneo con tal de hacer negocio y descubrir ese “Nuevo Mundo\”, adaptando la muralla a una ciudad cada vez grande y reforzando un patrimonio glorioso, especialmente tras el ascenso al poder del Emperador Augusto en el 27 a.C.

Una ciudad tocada por la gracia del imperio más poderoso de la Antigüedad y que, tras la decadencia del mismo, también recibió influencias visigodas y musulmanas durante la conquista del imperio árabe de la Península Ibérica, tal y como demuestran las estrechas y deliciosas calles del Casco Antiguo de Tarragona.

Una amalgama de influencias históricas contenidas en los restos de una muralla erosionada y frente a un Mediterráneo azulado componen Tarragona, ciudad catalana ideal para realizar una escapada de fin de semana y que permite al turista recorrer sus tesoros en poco tiempo. De hecho, los mayores highlights históricos de la ciudad pueden ser visitados en una sola tarde, empezando por ese glorioso anfiteatro romano convertido en piedra angular del Conjunto Arqueológico de Tarragona, designado como patrimonio de la Unesco en el año 2000.

El anfiteatro era el  antiguo patio de recreo del imperio y lugar de combate entre gladiadores y animales salvajes, depositados directamente desde el mar y uno de los principales motivos de la ubicación de este antiguo teatro. Las vistas nos descubren un pedacito de historia puramente mediterráneo que nos incita a visitarlo, a sentarnos en sus tribunas o perdernos entre los restos de esa basílica visigótica de Santa María del Milagro cuya planta de cruz latina queda emparedada en el corazón del teatro.

A medida que nos dirigimos al noroeste de la ciudad comprobaremos que, a tan sólo cinco minutos de camino, los restos de la cabecera oriental del Circo Romano (sí, el mismo en el que se celebraban esas carreras de cuádrigas estilo Ben-Hur y que fue fundado a finales del siglo II a.C.) inicia una circunferencia que se camufla entre los edificios de la Parte Alta de la ciudad, y es ahí donde reside la genialidad de esta ciudad: desde los restaurantes hasta la enésima sucursal de la Caixa de lugares como la Plaça de la Font fueron construidos adaptándose a los restos de una cuarta parte del circo, convirtiendo el centro de Tarragona en una curiosa combinación de ocio e historia ideal para perderse.

 

El antiguo de Tarragona rezuma una atmósfera bohemia, casitas de colores, restaurante coquetos (recomiendo Piscolabis, en Plaça de la Font, su rissotto de marisco o su ensalada de bacon con queso de cabra) e incluso muestras de arte callejero como la fachada de la Plaça del Sedassos en la que el artista Carles Arola trata de inmortalizar algunos de los aspectos más festivos y típicos del folclore catalán.

Un espectáculo colorido tras el que ascenderemos esas calles empinadas hasta el curioso Arco de Roser, los restos de la Muralla o la bella Catedral de Santa María de Tarragona, de estilo gótico y construida entre los siglo XII y XIV.

Tarragona: pasado y futuro en una sola ciudad

El siguiente itinerario puede ser perfecto para un primer día en la ciudad, reservando atracciones de ubicación más periférica para un segundo día.

Fotos: ©AlbertoPiernas

En concreto, si dejamos atrás la Parte Alta y cruzamos la Rambla Nova, arteria principal de la ciudad, llegaremos al Fórum Local Romano o Fòrum de la Colònia, en el que pueden apreciarse los vestigios de una plaza romana separadas por la calle Soler y unidas mediante un puente. Un escenario incluido en el conjunto designado por la Unesco y en cuyo perímetro encontramos desde antiguos pozos hasta columnas de órden corintio en el que era el principal punto de encuentro entre la élite del Imperio.

Nuestra ruta continúa hacia el oeste, concretamente a orillas de un río Francolí frente al que aún suspiran los restos de la Necrópolis Paleocristiana en la que los difuntos del Imperio Romano eran enterrados. Las autoridades preferían hacerlo aquí, a orillas de las vías de la ciudad y zona periférica de Tarraco.

Foto: Wikipedia ©

A lo largo de la visita, se puede descubrir el espacio mortuorio en el que fue enterrado el obispo Fructuoso, mártir más señalado de la persecución cristiana que tanto prevalecía en los tiempos del Imperio.

Finalmente, y dejando atrás la historia, nuestros ojos advertirán las paredes bucólicas de un enorme edificio. Se trata del proyecto Smart Parc Tabacalera, una antigua fábrica de tabáco fundada en 1923 y cerrada en 2007 que el Ayuntamiento de Tarragona ha reinventado aplicando jardines verticales y reutilizando sus espacios interiores para diversas actividades culturales.

 

El mejor (y más sostenible) broche para finalizar nuestro recorrido por una ciudad obsesionada con conservar su pasad, sin olvidarse de un futuro en el que los brotes verdes son más necesarios que nunca.

Un fin de semana en Tarragona puede ser una de las mejores excusas para hacer una escapada durante estos meses de primavera en los que las terracitas invitan a tomar un champú (o versión catalana de la clara de limón) y dejarnos envolver por el encanto histórico de la ciudad que acogerá los Juegos Mediterráneos de 2018.

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Turismo

Alberto Piernas

Escritor de viajes y literatura, colaborador en diversos medios y creador del blog El Escritorio Viajero, donde abordo lugares y libros exóticos... Ver perfil ›

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